Hermosillo, Sonora.-

Ha salido al mercado Bajo las estrellas sin nombre, ópera prima de León Mayoral Alonso, editada este 2026 por Barker Books, filial de Barker Publishing y asociada de Amazon, donde, of course, podrás adquirir esta flamantísima obra.

Las formas

Las formas importan y en literatura mucho. Por eso, mi primer palomita fue para el peso (léase volumen) del libro, el papel elegido y, por supuesto, la pasta dura que le da vida y elegancia. De lado, la vista agradece el diseño gráfico de las páginas interiores, cuyos espacios en blanco (cielo, le llaman los avezados) entre lineas, entre párrafos (cajas de texto) y apartados otorga una limpieza gráfica que beneficia la lectura ágil que la historia demanda. Empero, la editorial Barker Books tuvo la mala idea de “crear” una imagen para la portada echando mano de la Inteligencia Artificial. Encima lo presumen en la página legal: “ilustraciones de portada e interior: Gemini Pro”. Mala idea, sobre todo cuando a la editorial se le pagó —y bien— por su trabajo, no por el de millones de pintores e ilustradores que ha habido en la historia de la humanidad. Por cierto, craso error de la misma Barker al pasar de largo un concepto anacrónico para esta historia, pues cuando han visto que un marinero decimonónico decida escribir un diario por “aburrimiento”. Esa condición surgió en el humano del siglo XX y está a debate si desapareció o se agudizó en el siglo que pisamos, gracias a o por culpa de los dispositivos electrónicos. Pero esa es otra historia, diría la nana Goya (morros, busquen el spot en TikTok y se van a curar).

La historia

Dicen que García Márquez (el de Colombia, no el de Hermosillo) ponderó el primer párrafo de una novela como la clave para atrapar al lector, pero el autor de Bajo las estrellas sin nombre fue más allá, pues desde el falso prólogo clava una línea que destapará la insana curiosidad del lector. Sí, escribí insana.

Luego, su vertiginosa redacción hará dudar al estudioso si está frente a una novela corta, como la contratapa indica, o frente a una crónica hecha y derecha, sólo que no enfocada en hechos actuales sino en remotos acontecimientos del siempre aventurero siglo XIX, cuando piratas y brujas se disputaban leyendas, cuentos y verdades.

Esto me recuerda que el propio Mayoral acusa una fuerte influencia de dos grandes de la literatura de horror: H. P. Lovecraft y Edgar Allan Poe. Sin embargo… (pausa: nunca digan o escriban “pero sin embargo”, como viene haciendo tanta gente, para desgracia de nuestro hermoso idioma). Volviendo al sin embargo, en muchos pasajes me venía a cuento otro grande de la pluma misteriosa, mister Stephen King. Pero el León no lo refiere, a saber por qué.

Epílogo

Podría extenderme en los aciertos y particularidades que descubrí en Bajo las estrellas sin nombre, pero es mejor que ustedes lo sepan de primera mano, de primera lectura. Sólo anotaré el mejor comentario que he escuchado en cualquier presentación literaria que haya presenciado, salido de la boca y corazón de León Mayoral padre a León mayoral hijo, el pasado 17 de abril en La Sauceda: 

“Es para mí un hermoso privilegio presentar este libro (…) Fueron tres horas ininterrumpidas de lectura en las que olvidé quién eras tú, y quién era yo”.

De izquierda a derecha el autor de la reseña y el autor de la novela, retratados por Rodolfo —

Sobre la autora / autor

Premio Nacional de Periodismo 2007. Director de Crónica Sonora. Escríbele a cronicasonora@gmail.com

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