Mel Gibson es un hombre religioso. Y va más allá. Es un fanático. Obsesionado con la agonía y el éxtasis, no duda en flagelar a sus personajes hasta el martirio y el sacrificio. El sufrimiento es el único camino hacia la gracia y la iluminación. Diez años después de Apocalypto (2006), Gibson regresa con Hasta …










