Hermosillo, Sonora.-
La mañana del sábado presentamos la vigésima edición impresa de esta revista, Crónica Sonora, en la nueva sede del Mundo del Comic en la colonia Centenario de esta desnaranjada y a últimas fechas muy violenta ciudad. Por fortuna contamos con estas veladas literarias que nos devuelven humanidad en tiempos de balas, inteligencia artificial y listas chayoteriles.
Las acciones iniciaron tardías, pues la asistencia llegó ídem como es su costumbre, cuantimás tratándose de un fin de semana por la mañana, cosa que jamás había sucedido en la historia de nuestras veinte presentaciones, seguramente un récord en los anales literarios sonorenses, ya lo confirmará don Carlos Moncada y Ochoa. No faltó, pues, el despistado que batallara en llegar teniendo a mano la dirección, el Google Maps y el GPS, además de toda una vida en el rancho, si bien es cierto que afuera no había un letrero gigante que anunciara el lugar, pero sí el número 39 y el nombre de la calle. Felizmente, el café amortiguó la impaciencia de los puntuales, empezando por Jaime Varela y Javier Alcaraz, honor a quien honor merece. Y cuando todo parecía perdido, 10.10 am, arribaron de golpe y porrazo dos decenas de almas y con eso, más dos tragos de EDITOR, agarró vuelo la cosa.

El primero en exponer fue el doctor Mario Velázquez, que hizo gala de su mirada sociológica al brindar contexto a su artículo, al Mundial 2026 y en fin a la edición que nos trajo aquí. Para cuando quiso hablar de su artículo, la asistencia se mostraba alebrestada porque cómo era posible que la Argentina esto, la España aquello y México pa’ qué te cuento. El Choby Varela explotó al micrófono, luego Miguel el Kung Fu Panda Haro Moreno, después Alejandro Cabral de Política y Rocanrol y luego todos. Y todas, porque las mujeres hablaron y en qué forma: Fabiola García, Santa López, Alba Rascón, Yolanda González. Pura cuarta bat.
Quiero resaltar el valor de la intimidad en las presentaciones de Crónica Sonora, pues pasó el sábado que la producción encendió su cámara para transmitir un live vía Facebook y al momento cambiaron los tonos en la voz, los gestos en las caras. So, yo mismo opté por pararme y parar la transmisión. Volvió la intimidad y con ella la libertad. No ganamos seguidores, si es cierto, pero a cambio obtuvimos la alegría de expresar lo que pensamos, en la forma que quisimos. De ese modo armamos un debate compacto y dinámico, donde el moderador era rebasado por el público participante, incendiado éste por la pasión del futbol, la política y el fanatismo. Cóctel inmejorable para cualquier tertulia y en Crónica Sonora es nuestro mero mole. Congreguémonos y hablemos en total libertad. Que sigan los éxitos por favor 🙂







