Lima, Perú.-
En una votación sin precedentes, el izquierdista Luiz Inàcio Lula da Silva fue elegido para un cuarto, no consecutivo, período presidencial. Nunca antes en la historia electoral de Brasil un candidato había logrado remontar una derrota en la primera ronda de la votación para lograr la presidencia. Contra todo pronostico electoral, que lo colocaba en un virtual empate con tendencia a la derrota, con Flavio Bolsonaro el hijo del ultraderechista ex-presidente Jair Bolsonaro, en la cárcel cumpliendo una condena de 27 años y 3 meses por intento de golpe de Estado contra Lula el año de 2023. Los más de cuatro millones de votos logrados por Lula sobre su oponente que le dieran la victoria doblaron la diferencia que lo separó de su oponente ultra derechista en la primera ronda del voto.
Si bien el carisma de Lula y su habilidad oratoria, forjada durante una larga trayectoria política que, iniciada el año de 1968 como dirigente sindical metalúrgico, lo llevó a la presidencia y a ser considerado el más respetado y admirado presidente de la historia de Brasil, fue un factor importante en galvanizar el voto popular en su favor, la extraordinarias movilizaciones callejeras y el uso masivo y creativo de los medios por sus partidarios fueron el factor determinante de su triunfo.
Las masivas movilizaciones de estudiantes de universidades públicas a lo largo durante los siguientes a la primera votación sacaron del letargo a los votantes y simpatizantes “lulistas” que no podían comprender como podía ser derrotado quien era considerado uno de los presidentes más populares en la historia del país. Uno de los sectores más beneficiados por las políticas sociales y de apoyo a la educación pública promulgadas por Lula fue también uno de los blancos predilectos de las políticas de austeridad, discurso macartista y desdén hacia las instituciones públicas desplegadas por el presidente J. Bolsonaro. Inspirados y motivados por los universitarios, trabajadores y sectores medios, favorecidos por las políticas de Lula y afectados también por las nefastas políticas de austeridad de J. Bolsonaro, se volcaron, de manera individual o colectiva, a movilizar el voto de los poco mas de 33 millones de electores que se abstuvieron de votar durante la primera votación. Para la segunda, y definitiva votación, las abstenciones se redujeron en 3 millones de votos. De otro lado, mientras que Bolsonaro obtuvo 3.7 millones de votos más en la segunda votación, el voto por Lula paso de 53.9 a 64.2 millones de votos — esto es más de 10 millones de votos. Según análisis de The Guardian, esto da cuenta del éxito de la campana que no solo logró llevar a las urnas a quienes se abstuvieran de votar en la primera ronda, sino que además convenció a votantes de Bolsonaro a cambiar su voto.
La creación de una canal de WhatsApp —llamado “El ejercito de Lula”—dos días después de la primera votación, por parte de un congresista aliado de Lula también fue un factor importante para el triunfo electoral izquierdista. A través de este canal, que incluía una transmisión de 24 horas continuas a través de YouTube se hacían llegar los materiales e información que daban sustento a la campana de sacar el voto. De esta manera se logró contrarrestar exitosamente a los medios sociales, Meta en particular, que a través de asesores vinculados con MAGA y el entorno presidencial estadounidense, intervinieron en la manipulación de las preferencias electorales a favor del candidato de ultra derecha. Véase esta nota de El País.
En estas circunstancias el triunfo electoral de Lula constituye una victoria del pueblo brasileño así como representa también un duro golpe a la familia Bolsonaro y su entorno político, a la derecha global y, en particular al presidente Trump y su secretario de estado Marco Rubio empeñados en hacer de América Latina el proverbial patio trasero de su trasnochado imperialismo. Sin una mayoría parlamentaria y con la mayoría de países latinoamericanos —salvo México y Uruguay— gobernados por fuerzas de derecha la situación se presenta difícil y complicada. Un reto como nunca antes lo ha tenido Lula como gobernante del país, demográfica y económicamente, mas grande de America Latina.

