Es increíble la ola de desprestigio que existe actualmente contra el magisterio. Obviamente, ya todos lo hemos notado, pero pareciera que últimamente está súper de moda hablar mal de los maestros; “casi los maestros trabajan poco”, “que si tienen muchas vacaciones”. Se están quejando por todo; “que la educación está por los suelos”. Gracias a ellos y mientras más pasa el tiempo, se vuelve más común escuchar comentarios que minimizan completamente a una profesión que, literalmente, es la encargada de formar a todas las demás porque debemos de entender que antes de que existiera un médico hubo un maestro en su formación, antes de que existiera un abogado un arquitecto, un empresario, un político, hubo un maestro detrás de su formación.
Aún así pareciera que, como sociedad, nos hemos olvidado la importancia que tiene esta profesión. Lo más curioso aquí es que, constantemente hablamos del futuro del país, que si queremos ciudadanos más preparados, que nos urge y necesitábamos un país con menos violencia, que queremos mejores profesionistas. Pocas veces, hablamos de quiénes son los responsables, de construir gran parte de ese futuro que deseamos para nuestro país. ¿Quiénes son? ¡los maestros! No estoy diciendo que el magisterio sea perfecto. Como en cualquier profesión, hay personas que hacen mal su trabajo y hay personas que lo hacen muy bien, pero me parece injusto que por las acciones de unos cuantos se juzgue a todo el gremio completo.
Y, es que, miren, mientras algunos casos negativos se vuelven virales en redes sociales, hay miles de maestros levantándose, todos los días para entrar a un salón de clases y hacer mucho más de lo que la gente imagina.
Ahora que últimamente hemos estado viendo tantas manifestaciones de magisterio, también quiero decir algo muy importante, he visto muchos videos e imágenes del maestros destruyendo espacios públicos, causando daños o realizando acciones con las que sinceramente no estoy de acuerdo. Desde mi punto de vista, no creo que destruir sea la solución a lo que se está pidiendo.
No creo que dañar el patrimonio público haga beneficios a la causa, pero algo que sí quiero y que es importante reconocer es que no todos los maestros están haciendo eso. Hay miles de maestros que están manifestándose de manera pacífica con una pancarta, con actos pacíficos. Hay muchos maestros que están levantando la voz sin violencia y hay muchos que simplemente están pidiendo, pues ser escuchados y están exigiendo sus derechos y considero, y creo que esas voces también merecen atención porque, oigan, al final esto no se trata de estar a favor o en contra de un movimiento, sino que se trata de preguntarnos algo mucho más importante; ¿en qué momento dejamos de valorar a quienes forman a nuestros propios hijos? Yo sí creo que México necesita una verdadera revalorización del magisterio y -ojo- no solo por los maestros, también por los alumnos por las familias y obviamente, el futuro de nuestro propio país.

