Viernes de perdición y qué mejor que inspirarlo con el regreso del Gersón Gómez a Crónica Sonora



Frente a la avenida. Solo el bullicio de los autos, camiones y transporte pesado. Todos los días el atronador ruido. Territorio indómito, desconocido.

Oasis hostigoso de dos pisos. Color rosa fiucha de material. Puerta de roja de forja. Pasas la mano. Deslizas los dedos. Descorres el candado. Otra mano interrumpe. Franquea el paso.

Bienvenido. La casa de la tía Simona lleva décadas de funcionar en la clandestinidad. Vecinos van y vienen. Los mas antiguos pasaron a la posteridad. Ocupan pedazos de tierra en los cementerios periféricos. Antes fueron velados en el predio del Pozo.

Ningún mensaje sobre el giro negro. A una cuadra de la tienda de ventas por catálogo al menudeo. A su derecha el edificio alucinante de la Cervecería, la orgullosa fabrica y las densas oficinas de organización financiera.

Tía Simona apenas puede moverse. Reconoce entre la penumbra oxidada del sol y el cascado oficio de las voces necesitadas de contacto con la irrealidad femenina del momento.

Por hoy solo las caricias

Paso cansado de Simona, las horizontales presentan el delicado concepto visual a medio vestir. Por hoy solo las caricias entre la cerveza a precio de agencia. La modulada fluorescencia del siguiente acceso de cuatro paredes.

Servicio de meseros varones no hay. Simona desde la hielera trae los tragos. Pagas. Esconde el dinero dentro del sostén. Sistema nervioso central en el perímetro de defensa contra los pancheros, ladrones o tipos de intentona pasando de listos.

Respeta el barrio. Ellos cuidan de la empresaria patrimonial. Por momentos las entenadas deslizan a los parroquianos. Tarifa de mitades. Incluye el cuarto, la compañía, la ternura y el cariño ausente de los hogares.

Estuve a nada de casarme con una de ellas. Hasta un auto nuevo me regaló. Padre e hijo sonríen antes de salir con rumbo a la populosa y conflictiva Sierra Ventana, al sur de la ciudad.

Ganan buena lana. Si se enamoran eso es cosa de ellas. También son seres humanos. Sienten. Vibran. Se sonrojan con los cumplidos. Tira verbo. Eres carita. Regresa cuantas veces quieras. La tía Simona esta de acuerdo con tu presencia. Beber cerveza acompañado no es pecado. Desliz es quedarse con las ganas.

Texto y fotogafía por Gersón Gómez

https://www.facebook.com/gerson.gomezenko.salasinki

Sobre la autora / autor

Gerson Gómez (1971) es Licenciado en Comunicación con especialidad en periodismo. Doctor en Artes y Humanidades. Autor de los libros de crónica Hemisferio de las Estaciones, Pase de Abordar, Crónicas Perdidas, La Orquídea Parásita, Montehell, Tourista del Apocalipsis. Actualmente escribe 64,000MTY, otro libro de crónicas sobre Monterrey.

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