Años después de la demolición del Flash, una osada declaración despertó la curiosidad del Juan Osuna y de ahí nace el bello reportaje que hoy presentamos en Crónica Sonora y que se adelantó, con mucho, a otra atrevida declaración, la del hoy alcalde de Hermosillo, Antonio Astiazarán, a propósito del extraño retorno del Hermosillo Flash «para que los hermosillenses tengamos donde celebrar»…


En una clase de arquitectura, el año 2018, empezó este trabajo. El tema era los hitos urbanos y en su libro La imagen de la ciudad Kevin Lynch menciona los elementos que se toman en cuenta para estudiar una ciudad, entre los que se encuentran sendas, bordes, barrios, nodos y mojones o hitos, definidos como puntos de referencia o guías. El autor explica: “Como el uso de mojones o hitos implica la opción de un elemento entre una multitud de posibilidades, la característica física clave de esta clase es la singularidad, un aspecto único o memorable en el contexto”. Al estudiar diferentes hitos urbanos en las ciudades, me doy cuenta que Hermosillo tiene algunos referentes visuales singulares. Al recordar el sitio popularmente llamado Hermosillo Flash le pregunto a mi maestro de ese entonces si el extinto Flash era un hito urbano y el docente responde que no, porque dicho edificio no era importante y no había una relación entre la ciudadanía y el edificio. De esa respuesta nació esta investigación.

Hermosillo Flash

Instalado en 1980 sobre el camellón del bulevar Luis Encinas, casi en el cruce con la avenida Rosales, una de las principales vías de la ciudad, el llamado Hermosillo Flash era una estructura con forma de torre de estilo californiano (con arcos y tejas), que contaba con una pantalla (anuncio luminoso de tecnología de serie matricial de siete segmentos) que trasmitía mensajes a los transeúntes y automovilistas de la ciudad. Días previos a la inauguración, los periódicos locales presentaron la noticia de la torre con la leyenda: Hermosillo Flash. ¡Un gran servicio para una gran ciudad! Apoyado en la electrónica y en un gran equipo humano, Hermosillo Flash le ofrecerá dentro de unas horas muchas cosas al segundo. Noticias vibrantes de actualidad. De excepcional actualidad. Dónde ocurran y a la hora que ocurran.

El tablero electrónico de 7.3 metros de ancho, 76 cm de alto y con más de 800 focos, fue hecho en Texas a petición del dueño, don Eduardo Gómez Torres. La torre medía 13.55 metros de alto y 9 metros y medio a lo largo. Fue inaugurada el de 14 de julio de 1980 y su primer mensaje fue: Hermosillo Flash al servicio de usted y nuestra gran ciudad. La pantalla trasmitía la hora exacta, la temperatura, mensajes de apoyo a la comunidad, servicios sociales y anuncios comerciales.

En entrevista con Eduardo Gómez Limón, hijo de don Eduardo, me comentó cómo funcionaban las oficinas del Hermosillo Flash, las cuales estaban a pocos metros de la torre. En la agencia trabajaban los hijos de don Eduardo y tenían varias fuentes de información de donde obtenían las noticias y los pronósticos del tiempo. Al estar la torre en uno de los cruces mas importantes de la ciudad, era un punto visible para los habitantes de Hermosillo, era un punto de referencia y un medio de comunicación en un momento en el cual la información no circulaba tan rápido. Las noticias del Hermosillo Flash corrían tan rápido que era una fuente confiable de comunicación. Si la noticia la veías en el Hermosillo Flash, la nota la escucharías en el reportaje de la noche o en el periódico del día siguiente. Esa relación de comunicación dio al elemento urbano más importancia, al crear un enlace directo entre el objeto urbano y el usuario. Al preguntar a personas sobre los recuerdos que vivieron en la ciudad de Hermosillo en la década de los 80’s surgieron varias anécdotas.

En 1982 Fernando Valenzuela, originario de Etchohuaquila, Sonora, triunfa con los Dodgers de Los Ángeles en el beisbol de Grandes Ligas desatando lo que se conoció como la Fernandomanía. Y aunque los partidos se trasmitieran por televisión no todos los mexicanos, ni los hermosillenses, tenían en casa un televisor. Pero el Hermosillo Flash transmitía el marcador en tiempo real provocando un fenómeno que se convirtió en tradición: ir en grupos de carros al bulevar (después fue conocido popularmente como bulevarear, para decir que vas al bulevar en tu carro a pasear), a estacionarse frente al Hermosillo Flash y esperar los resultados de los partidos, si era victoria para los Dodgers provocaba festejos en el importante cruce. Ese fenómeno provocó que la torre del Hermosillo Flash se convirtiera en el punto central para festejos y fiestas de eventos deportivos, muy parecido a los festejos en el Ángel de la Independencia, en la Ciudad de México.

Eduardo Gómez Limón narra otra anécdota. Un día de septiembre de 1985, al llegar él y sus hermanos por la mañana a las oficinas del Hermosillo Flash y al llamar a las agencias de comunicación para recopilar la información matutina, notan que no hay línea en ningún  número. Al llegar su padre, Don Eduardo Gómez Torres, llama él a una línea especial en la Ciudad de México y contesta una persona atrapada en un edificio derrumbado durante el terremoto de 1985. 

En los días siguientes, el Hermosillo Flash fue una fuente de información entre la Ciudad de México y Hermosillo ante la tragedia del terremoto del 85; debido a la poca información disponible y a la falta de servicios como telefonía, la gente acude al Hermosillo Flash para preguntar por familiares que residían en la Ciudad de México. En la pantalla de la torre se presentaba el nombre de los familiares buscados y se marcaban 3 estados: perdido, vivo o muerto. 

El Hermosillo Flash también fue un punto de referencia para protestas y manifestaciones, muchas noticias importantes se dieron a conocer en la pantalla de focos a manera de flashazos. Una de las noticias más importantes que dio fue el asesinato de Luis Donaldo Colosio en 1994. 

El ultimo flashazo

Para el año 2009 un nuevo plan de remodelación de las vialidades en la ciudad se llevó a cabo. Este tenía como objetivo crear un nuevo puente, reducir camellones para aumentar el número de carriles de automóvil y reubicar el viejo Hermosillo Flash en otro camellón, frente a lo que sería su antigua posición. Para eso se ideó un nuevo Hermosillo Flash, con una pantalla plana y un nuevo tablero con tecnología LED. Por cambios de gobierno y mal entendidos en el nuevo contrato, el 10 de noviembre de 2009 se derrumbó la nueva estructura, la cual llevaba 30% de su construcción y el 27 de mayo de 2010 se retiró el antiguo Hermosillo Flash, al no llegar a un acuerdo con las autoridades. Se destruyeron los cimientos del viejo edificio, dejando así a la ciudadanía sin este servicio. Por más de 9 años se dejó una marca con pintura blanca en el camellón y los carriles donde existió el antiguo Hermosillo Flash, a manera de una escena de crimen. Se comenzó una disputa que, según su hijo, provocó la muerte de Don Eduardo Gómez Torres, terminando también con la vida del Hermosillo Flash. 

Colofón

El Hermosillo Flash fue un servicio importante que representaba parte del imaginario colectivo de la ciudad y era un punto de referencia dentro de la mancha urbana. Constituía un espacio público para celebraciones, punto de encuentro y referencia geográfica. Formó, pues, parte de un espacio público del cual los ciudadanos se sentían parte y cada vez hay menos espacios públicos y de expresión en la ciudad, menos áreas verdes y las agendas ciudadanas no contemplan una estrategia de espacios púbicos en sus propuestas. 

El estilo del Hermosillo Flash fue diseñado para emular la arquitectura de las haciendas, con una tendencia del estilo californiano que se caracteriza por el uso de tejas, arcos y herrería. Eso es algo criticado en arquitectura, ya que dicho estilo no se adecua a su contexto. Pero más allá de lo estético me quedo con una frase de Juhani Pallasma en su libro Esencias: “Creo que las experiencias mas conmovedoras en arquitectura nacen de memorias y significados bioculturales secretos y preconscientes, más que de una estricta estética visual. Esas cualidades podrían ser calificadas de ‘esencias’ de la arquitectura.”

Creo que en Hermosillo los hitos urbanos a manera de elementos visibles como símbolos de progreso y bienestar social son un desacierto en la actualidad. Y si bien es cierto que el uso de una torre informativa resulta obsoleto en el año 2026, yo me hago ciertos cuestionamientos: ¿Qué elementos urbanos visibles me interesan ver en mi cuidad? ¿Cómo quiero ser representado? ¿Qué espacios necesita la ciudad?

Por Juan Osuna

https://www.instagram.com/juanm.osuna/

Fotografía de Conrado Quezada Escandón

https://www.instagram.com/conradoquezada/

Fotografía de portada por Esperanza Barrón (†), correspondiente a la exhibición Esto no es un flash, del mismo Juan Osuna y Ríos

Sobre la autora / autor

Arquitecto

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