Pensar que andamos solos, que bregamos esteparios promoviendo la lectura y el encuentro cara a cara, ofreciendo periodismo y buen humor, no es otra cosa que una equivocación. No lo digo yo, sino la caprichosa realidad que anoche asomó traviesa cuando presentamos la edición 19 de CRÓNICA SONORA para darnos a todos, darme a mí, una prueba más de que un barco navega avante mientras haya marineros que acompañen al capitán y un capitán que asimile la valía y sabiduría de su tropa.
La cita, ya se ve, era a las 18.30 horas, pero mi estimadísimo host, don Franco Becerra Boyaín, tuvo a bien dispensar breves minutos por aquello de las demoras que nunca faltan, las del público y las del crew, que se afanaba instalando cafeteras, souvenirs y ejemplares atrasados. Vaya desde ya, mi entero agradecimiento para Santa López y Denisse Tirado.
El programa indicaba la presencia de Ceci Flores, la incansable madre buscadora que todos conocemos, pero un percance de última hora le impidió acompañarnos: «Chocaron la unidad que me traslada, estoy muy apenada, me disculpo de verdad. Trataré de ir lo más pronto posible». Y aunque Ceci no llegó, la fuerza de su lucha encarnó en los presentes, específicamente en Luis Palazuelos, quien brindó un testimonio de sus andanzas con las Madres Buscadoras, y una reflexión tan honda y cariñosa, que más de un sollozo se escuchó y no de su autoría.
Después de mi alocución, que no vale la pena reseñar, vino un intercambio con los presentes y el primero en parlar fue mi fino amigo y suscriptor don Jaime el Choby Varela, que prodigome un coscorrón por no rolar el ejemplar previo a su presentación. «No sabemos ni qué preguntar», explicó, y no tuve de otra que saludar la no-es-crítica, como aclaró, sin dejar de revirar que antes así lo hacía —rolar el ejemplar antes de presentar— pero que no funcionaba en lo económico, pues al terminar los eventos me despedazaban en comentarios pero nunca en transferencias. A las carcajadas consiguientes sobrevino una propuesta, de boca de Lupita Orduño, nueva lectora y también suscriptora: «¿Que tal si aprovechamos la presencia de autores y que nos platiquen de su artículo en esta edición?».
Ipso facto llamé a los denunciados y Tere Padrón fue la primera, luego Antonio Barragán y por poquito Santa López, pero no hubo tiempo pues las participaciones del siempre respetable fueron tan oportunas como prolongadas y nadie osó toser o hacer como que tosía.
No le sigo al tecleo porque me falta vestir el artículo con imágenes del diligente Rangel (Palafox), postearlo y circularlo. Por cierto, valga también reconocer la incondicional amabilidad de los anfitriones Nacho Romero, Gabriel Lugo y Óscar Espinoza. Así, pues, sepan todos que lo de anoche fue un éxito de pe a pa y eso gracias a los viejos y a los nuevos cómplices de la aventura que «en esta primavera» (saludos Juan Gabriel) ha cumplido la friolera de cuatro añitos imprimiendo y vengan más. A todos ellos agradezco de verdad, no por nada salí de la ‘Rafa Meneses’ con una línea en la cabeza, quizá en el corazón: el poder de la amistad.
Texto de Benjamín Rascón
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Fotografía de Rangel Palafox
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