Fabiola García debuta con un ensayo-testimonio que refuerza nuestra idea de que otro mundo es posible 🙂



Constantemente estamos aprendiendo muchas cosas, unas informativas y otras formativas. El proceso es el mismo que antaño, solo que ahora es más acelerado. Desconozco las consecuencias de esto en los términos de las neurociencias (de moda), lo que sí puedo decir, algo que a lo mejor solo aplica para mí, es que, en la actualidad, pocas cosas nos sorprenden, pues parece que todo está al alcance de nuestra vista, oído, mano… Un ejemplo de lo que estoy diciendo se encuentra en la siguiente experiencia: Vi un video corto “Reel” relacionado con la música clásica. El texto decía algo como esto “cuando la música clásica te despierta” (no recuerdo la frase exacta, el asunto es que se ve y se escucha una orquesta sinfónica interpretando una música calmada (adagio) y de repente cambia de intensidad y en el momento que se da ese cambio se escucha un grito de susto de alguien del público. El director de la orquesta voltea de manera discreta hacia el público esbozando una sonrisa. Bueno, pues toda es imagen, música, adagio, cambio de intensidad, grito, sonrisa del director, me pareció muy graciosa, asombrosa e interesante (porque, además, a mí me ocurrió algo parecido). Y pensé que yo acababa de descubrir ese “Reel”. Entonces, emocionada, voy con mi hija mayor y le muestro el video, pero con una sonrisa que mostraba compasión por mí, me dijo: “Mom (así me dice de cariño) ese video tiene muchos años circulando en las redes”.

En concreto, cada vez más, pocas cosas parecen asombrarnos porque las redes, la Internet… tienen, precisamente, esa función de mostrarnos muchas cosas a muchas personas y en poco tiempo. Incluso, si hay textos digitales muy extensos, ahora se ofrece en el menú la leyenda “Parece que este documento está muy largo, ahorra tiempo leyendo un resumen usando el Asistente de IA”. De este modo, leemos mas cosas en menos tiempo.

La información llega a muchas personas al mismo tiempo, esto es asombroso en sí. Y pienso que en el futuro va a llegar un momento en el que se van a asombrar descubriendo cosas en la lectura de textos completos porque al parecer, dentro de unos veinte años, la generalidad, es decir, lo habitual, será esta nueva forma de leer las cosas: resumidas y pasadas por el filtro del Asistente de la IA (que no es buena ni mala, tiene usos fabulosos, eso ya depende del usuario, de su capacidad crítica, de su “tiempo”, de su interés, y un largo etc.). Esto incluye el pensamiento, una prerrogativa humana, diría Penrose, que también se expone al filtro de la IA. Nos apoya de manera fabulosa en la elaboración de textos coherentes, ordena las ideas (tiene algunas fallas todavía, estoy hablando de generalidades), hace muchas cosas en poco tiempo, cosas que a nosotros nos llevaría mucho tiempo hacer. El punto es que lo fabuloso de la IA es, entre otras virtudes, que permite ahorrar mucho tiempo.

Entonces, estamos frente a un hipotético/real escenario en el que parece que no hay nada por descubrir, todo está a nuestro alcance y estamos expuestos a muchas cosas en poco tiempo. Incluso nuestros pensamientos se pueden ordenar en poco tiempo, no tenemos necesidad de repensar lo escrito, pues hay un Asistente que hace/hará esa tarea por nosotros.

Afortunadamente, no hemos llegado de manera completa a ese escenario extraño, ajeno a nuestra generación (60’, 70’, 80’). Aunque, ya no se podría decir que es tan ajeno, pues diversas circunstancias nos han ido, a querer y no, involucrando/insertando en dicho escenario.

Todo esto lo digo porque tuve la fortuna de tener un ejemplar de la revista Crónica Sonora (núm. 17, otoño de 2025. La portada de la revista muestra una imagen de la siembra de maíz con una choza en primer plano, unas personas primitivas -da esa idea- moliendo granos de maíz y una persona sembrando. La leyenda dice “Si quieres saber de donde vienes sigue al maíz” (en español y en inglés).

Ese título me llamó mucho la atención porque me fascina el maíz. Pues, para mi fortuna, pude leer los artículos “Sin maíz no hay país, ni siquiera Sonora. La carrera global de un alimento muy humano”, de Lasse Hoelck; “Si quieres saber de dónde vienes, sigue al maíz”, de Kimi Eisele y Border Lore. Estos autores extranjeros, de lujo -como el resto de los colaboradores de la revista- escribieron de manera científica y divulgativa sus textos cuya lectura recomiendo ampliamente. El tercer artículo “Tucson Meet Yourself. El festival que reúne la diversidad cultural de Tucson” (TMY), me gustó de manera especial porque se trata de un festival, “tesoro local”, tan cercano (al otro lado del bordo) que desde hace cinco décadas (inicia en 1974) en el mes de octubre se lleva a cabo en Tucson. El objetivo de TMY es “crear un espacio de respeto y curiosidad donde cada persona pueda expresar los elementos de su propia cultura y a la vez interactuar con otras etnias”, como señala la directora del evento, la antropóloga cubano-boricua-norteamericana, Maribel Álvarez, profesora de la Universidad de Arizona. Se trata de un evento cultural y educativo de gran trascendencia por lo descrito en el artículo.

Pues bien, a lo que te truje Chencha, como la “Contradanza molecular de los átomos de la piedra mora”. Soy docente de tiempo parcial en la Escuela Normal Superior de Hermosillo y este año me tocó impartir el curso “Gestión de Proyectos Culturales para la Enseñanza del Español, al grupo de sexto semestre de la Licenciatura en Enseñanza y Aprendizaje del Español. Y pues, una como docente busca, entre otras cosas, proveer al estudiantado de insumos para un aprendizaje significativo y situado (palabras muy significativas y de moda dentro del contexto educativo). Mientras hacía la planeación del curso, me acordé del artículo TMY que venía “como anillo al dedo”, pues por lo que leí en el texto, se trata de un evento donde el complejo proceso de la Gestión Cultural (GC), sus objetivos y elementos, es más que evidente. Entonces decidí elaborar una secuencia didáctica que consistiría en la lectura y análisis del artículo. 

Esta idea la comenté con el editor de la revista, Benjamín Rascón, quien amablemente me proveyó de ejemplares para los estudiantes. El objetivo de la actividad fue el de “analizar un caso real de gestión cultural comunitaria a partir del evento TMY, con el fin de identificar, los procesos, decisiones y actores involucrados en la organización de un proyecto cultural de gran trascendencia que promueve la diversidad cultural, la inclusión y la conservación del patrimonio cultural -todos aspectos clave en la GC-, y a su vez, reflexionar sobre su pertinencia como ejemplo para el diseño de proyectos educativos culturales.

Así, leímos todo el texto en clase, primero en voz alta para todo el grupo con la participación de algunos estudiantes. Después se formaron equipos para analizar diferentes partes del texto a través de preguntas guía. La actividad, hay que decirlo, fue muy significativa. Causó buen impacto en el estudiantado, fue significativa y situada. Despertó el interés por hacer un proyecto cultural. Uno con las mismas características del TMY, en escala menor por supuesto. La base de esta idea se dio porque en la Escuela Normal Superior de Hermosillo (ENSH) asisten personas que vienen de diferentes lugares del estado para formarse como docentes. De hecho, el estudiante que tuvo la idea viene de Caborca quien siempre tiene una visión crítica sobre las diferencias entre la idiosincracia de su lugar de origen frente a la de la capital, Hermosillo. 

En suma, se logró el objetivo principal de la actividad que era el de que el estudiantado identificara los elementos que intervienen en el complejo proceso de la GC, lo cual sirvió como punto de referencia para el resto de las clases del curso; y también, como punto de contraste con el concepto de “proyecto escolar”.

Así, pues algo que todavía causa asombro y se agradece es la lectura de artículos impresos de excelencia (profesionales) con información que nutre la curiosidad a partir de un, en apariencia, simple título “Si quieres saber de dónde vienes, sigue al maíz”.

Sobre la autora / autor

Humanista y doctora en Humanidades por si hiciera falta. Trabaja en cafés, camina y baila.

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