Hermosillo, Sonora.-

Antier volví a mi rancho y lo primero que hice fue correr a ver qué había pasado con mi querido Mercado Municipal, el número uno en nombre y popularidad de esta desnaranjada ciudad.

Julio Murillo, meramente del Café Magui, desaloja y responde «al parecer» cuando el reportero le pregunta si «¿ahora sí?».

Las semanas recientes me desconecté del mundo digital y no estaba seguro del tan anunciado cierre del Mercado, con motivo de una rehabilitación (no «remodelación», corrigió el director del Centro INAH-Sonora, Zenón Tiburcio, la mañana de ayer en Reporte 100 de Juan Carlos Zúñiga) que tomará al menos lo que resta de 2024. El recinto, valga decir, ostenta cien años y pico de edad.

Quedan las icónicas imágenes del Café Cele en su pared, una raqueta y un ejemplar de Crónica Sonora sobre la barra.

Mi primer sorpresa fue divisar la Plaza de los Viejitos, contigua al Mercado, atiborrada y con la vida de siempre, que siguiendo el hilo de Las intermitencias de la muerte no ha de ser mucha, pero es. La segunda sorpresa fue encontrar abierta la puerta sud-poniente y me adentré sin más al MM. Vi las taquerías pelonas, sin gente y sin mobiliario; vi las carnicerías enjutas y los cafés descafeinados.

Disfruten esta imagen, pues «Café Magui» y «Café Elvira» no se sonreían así desde hace años.

Platicando con una loca-taria —saludos, Juan Enrique Ramos— me dijo que descansaría todo enero, volviendo a la chamba «en febrero, y eso si me dan ganas». Supongo es un caso excepcional, pues el resto de sus colegas me aseguraban abrir mañana sábado, acaso el lunes. Incluso, los hay aquellos que abrieron «desde nantes», como el de la siguiente imagen, ubicado en la planta baja de El Parián y con los precios de siempre, al menos en lo que hace al queso regional, del cual soy su fan.

Por lo demás, no sabemos cómo pero los proveedores de este negocio no cuecen el queso. Lo cosen.

Como parte de mi recorrido por lo que llamaré el Mercado Extendido, también constaté la apertura de una carnicería sobre la calle Juárez, con el monumento de monumentos como fondo:

Y en el edificio de las otrora Telas Yeme, donde muchos locatarios habrán de parar, sonrisas nerviosas se veían por doquier, en especial cuando arribó el camión de la mudanza:

Por último, volví a la Plaza de los Viejitos. Pero antes me detuve a saludar a Luis, que merca chiltepines y ajos de Baviácora, y es parte del Mercado Extendido que les digo. ¿No sale el wini?, preguntó al fotógrafo, yo le dije que no.

Ya en la Plaza de los Veteranos, pregunté a Alicia, que vende El Imparcial desde que a Gil lo asaltó un conocido —no es broma, pregunten al cronista Rodolfo Rascón— si a ellos no les cerrarían la placita. Me contestó que no, pero que si sale mucho polvo ella se mueve en la dirección que marca su mano:

Recupérate, pues, mi querido Mercado Municipal Número 1, centro de reunión y consumo, epicentro de la vida popular sonorense, no sólo hermosillense. Volverás cuándo y cómo, son preguntas que desde ya acusan nostalgia y esperanza…

Algo me dice que habrá negocios que no volverán porque les fue mejor, o volverán cambiados para bien del cliente y de ellos mismos. Porque tampoco vamos a decir que son los precios más populares de la región, ¿verdad? En fin, que sea para bien este impasse. Porque es cierto que el que viene a Hermosillo y no visita el Mercado, haga de cuenta que no vino.

Texto y fotografías por Benjamín Alonso Rascón

https://www.facebook.com/cronicasonorapuntocom


¿TE GUSTA EL PERIODISMO SIN CHAYOTE?
Qué bueno, porque somos un medio independiente y requerimos de tu apoyo.
Transfiere a la cuenta Banamex 5204 1658 0831 8392
Realiza un donativo mensual en PayPal:

O pregúntanos cómo 🙂
cronicasonora@gmail.com

Sobre el autor

Premio Nacional de Periodismo 2007. Director de Crónica Sonora. cronicasonora@gmail.com

También te puede gustar:

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *