Las guirnaldas de abeto, decoradas con motivos rojos y dorados, pendían en simétricas combas de las vigas robustas. El fuego del hogar caldeaba las estancias, en las que se respiraba el acogedor popurrí aromático puesto a fuego lento: romero, rodajas de naranja, canela y arándanos; “el olor de la Navidad,” como solían llamarlo. En la …



