Algunos dicen que todo llega en su momento que solo hay que saberlo esperar. Pues bien, cada quien sabe si esto es cierto o no, en mi caso creo que sí, más en estos años de pandemia que estamos viviendo y de crisis existenciales que se mezclan o son el resultado un vacío del alma… y es justo ahora que llega a mis manos un libro que les recomiendo de todo corazón. Un libro que me gustaría haber leído y releído cuando era realmente joven y no un “chavo ruco” en pleno descenso de la montaña esta que llamamos vida. 

Dicho libro es obra del doctor, neurólogo, psiquiatra y filósofo austriaco Viktor Frankl, y se llama El hombre en busca de sentido, publicado en 1946.

El libro inicia con perturbador relato en el que el autor nos narra su experiencia en los campos de concentración. Años en los que el sufrimiento extremo lo hicieron darse cuenta de lo que significaba una existencia en las más paupérrimas condiciones, como es sin alimento, sin familia, con frío extremo, con maltratos y en donde lo único que tenía era esa existencia, esa vida que consideró que es digna de ser vivida, fue ahí mismo en dónde descubrió dos grandes verdades como son que la libertad interior y la dignidad humana son indestructibles. En ese infierno en el que vivía descubrió también la capacidad humana para trascender los problemas y dificultades y que hay una verdad profunda que nos orienta y da sentido a nuestras vidas.

De todo esto nace lo que llama la logoterapia, que es un método psicoterapéutico creado por él mismo y que se centra en el sentido de la existencia y en la búsqueda de ese sentido por parte del hombre, que asume su responsabilidad ante sí mismo, ante los demás y ante la vida, y es aquí que se pregunta: ¿Qué espera la vida de nosotros?

Qué interesante, ¿verdad? Es interesante cambiar el paradigma de siempre de qué esperamos de la vida a qué espera la vida de nosotros, es entonces que las cosas parecen tomar sentido, porque, ¿te imaginas llegar al ocaso de tus días sin haber vivido una vida satisfactoria? ¿Vivir una vida hueca y sin significado alguno al darle únicamente atención a los deseos de la mente y de la carne que solo te llevan a un vacío existencial que solo generará en nosotros una insatisfacción total y constante y la perdida de la alegría o satisfacción de vivir?

Pero ¿Qué cómo podemos darle sentido a nuestras vidas? Dándonos cuenta del potencial que tenemos como personas. Dándonos cuenta de lo frágil que es la vida y decidir qué “huella” queremos dejar en el tiempo. Entendiendo que el “haber sido es la forma más segura de ser”. Cambiando el pesimismo por el activismo. Aceptando con valor el sufrimientos que nos van haciendo lo que somos. Enfrentando a lo que tememos; distanciándonos de nosotros mismos y riéndonos de nosotros mismos cuando podamos, y dejando fluir las cosas sin querer controlar todo a nuestro alrededor, entre otras cosas. En verdad es importante entrarle aunque sea un poco al mundo de la logoterapia.

Se los recomiendo ampliamente: El hombre en busca de sentido, Viktor Frankl.

Por Jesús Huerta Suárez

En portada, el doctor Frankl escribiendo sobre un pizarrón

Sobre el autor

Obregonense, músico, columnista, amante del medio ambiente y del boxeo

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