Viví un tiempo en la Ciudad de México y antes de eso, cada que iba de vacaciones, pasaba al menos una noche en el mismo lugar: Tláhuac. Por eso, cuando el linchamiento de sus pobladores a policías capitalinos en noviembre de 2004, algo en mí se cimbró; por eso, cuando veía la imagen del metro caído, la noche de anoche, algo en mí se volvió a sacudir.

Corría el verano de 2008 y mi amigo Pepetoño Maya, que vivía en la hoy llamada zona cero, me invitó las tortas de trapo que tanto había referido. Vivía él en un cuartucho que auguraba mejores tiempos, pero éramos jóvenes y flacos, y muy crudos esa mañana de septiembre. Las tortas no estuvieron tan mal como contaba la leyenda (tortas de franela vendidas como milanesa), así que en vez de tirria le cogí cariño al árido Tláhuac, que hasta entonces no me había dado más que unas combis, un tianguis que llegaba hasta mi casa y la tragedia de 2004.

Durante mi sabático 2008-2009, recuerdo también que un día sí y otro también era tema de controversia la mentada línea 12 del metro. Y en medio del huracán el nombre de Ebrard, de Marcelo Ebrard, pues fue su administración la que inició el proyecto.  Qué curioso, en ambas tragedias, la de 2004 y la de anoche, su nombre se empalma al de Tláhuac, pues en el lejano 2004 se leían titulares tipo: «Pobladores de Tláhuac linchan a tres policías: el Secretario de Seguridad Marcelo Ebrard lo lamenta y promete castigo».

Como sea, esta mañana busqué a mi amigo Maya, quien todavía afectado por los recientes acontecimientos sentenció: «A reserva de esperar las investigaciones, la responsabilidad de la tragedia apunta a tres administraciones: la de Ebrard (2006-2012) que diseñó e inició la construcción de la Linea 12, la de Miguel Ángel Mancera (2012-2018) que la terminó, y la actual de Claudia Sheinbaum (2018-2021), porque en 2017 hubo quejas y fotos de vecinos señalando fisuras en la estructura y hace un año fueron atendidas pero a medias».

Sin embargo, para Maya, cuya familia es tlahuaqueña de cepa, lo importante por ahora es acompañar a las víctimas y celebrar que el «accidente» ocurrió a las 10.20pm y no dos horas antes, cuando el metro va atestado: «Un amigo iba en el vagón delantero y se salvó: sólo unas lesiones y muchas lágrimas, hicimos videollamada con él. Mis papás están bien, aunque todos estamos en shock. Elisa y yo rehuimos de la rapiña política y la polarización en las redes, aunque sabemos que la verdad tiene que llegar y llegará».

Por Benjamín Alonso

Fotografía de Animal Político

Sobre el autor

Premio Nacional de Periodismo 2007. Director de Crónica Sonora. cronicasonora@gmail.com

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4 comentarios

  1. Corrupción, descuido, negligencia… Una tragedia tiene tantos nombres. Mientras tanto los trabajadores que iban en el vagón del metro no regresarán a sus hogares y algunas familias nunca van a recomponerse de este dolor. Una tristeza más para la gran Ciudad de México. Bonita pluma, como siempre, Benji! Sigue escribiendo, amigo!

    1. Muchas gracias por lo que a mí toca, bella Caro

      y como dices, una tristeza más para esa golpeada ciudad, que encierra tanta maravilla y soledad al mismo tiempo

      un abrazo y seguiremos 🙂

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