Ciudades sin Memoria: Callejón Velasco


Saludos estimados lectores de Crónica Sonora. En esta tercera entrega de Ciudades Sin Memoria –tarde pero segura-, les traemos la historia de un personaje de Hermosillo no muy conocido pero que cuenta con un pequeño rincón en la ciudad que nos recuerda su nombre y vida: Carlos I. Velasco.

Muchos sabemos dónde está el Callejón Velasco, para aquellos despistados los ubico: se encuentra atrás del palacio de gobierno. El callejón lleva el nombre del personaje al que recordamos, Carlos I. Velasco. Pero no sólo eso, en el cruce del callejón y la calle Ignacio Allende se encuentra el Está Cabral, y aquí el anuncio obligado: visiten este espacio de la vida bohemia de Hermosillo (de preferencia los miércoles para escuchar la armoniosa voz del trovador Vizcaíno), así como su nuevo espacio asociado que se encuentra sobre el Bulevar Hidalgo, Los Portales del Está Cabral, donde sirven cerveza helada (véase video al final de este artículo) y trabajan una chica que se parece a MonLaferte y un vato que se parece a Caro Quintero de joven. Cierro anuncio y continúo. En uno de los muros del Está Cabral cuelga una placa con la siguiente leyenda:

¿Por qué el mencionado señor es digno de reconocimiento? ¿Qué cosa tan importante hizo con su vida que sus colegas insistieron en no olvidar el lugar donde nació? ¿Y qué era esa onda de la Alianza Hispano Americana?

Como la placa lo apunta, Velasco nació en Hermosillo, justo en donde ahora es el Está Cabral, un día de 1837. Lo que la placa no dice es que era periodista y fue un importante político que perteneció al grupo del gobernador Ignacio Pesqueira. Por lo anterior, si Velasco fue parte de la pandilla de Pesqueira, no es arriesgado decir que fue republicano, liberal y juarista. Pesqueira mantuvo su influencia en Sonora durante dos décadas, mismo periodo en el que Carlos I. Velasco se desempeñó como periodista, diputado local y federal.

Cuando Pesqueira fue derrocado por sus rivales, los pesqueristas de hueso colorado escaparon de la entidad para protegerse, fue cuando Carlos I. Velasco decidió irse a vivir a Tucson. En el otro lado de la frontera, Velasco creó una organización para luchar por los derechos de los migrantes y trabajadores hispanos. Consiguió el apoyo de un grupo de empresarios (la mayoría de origen mexicano), para luchar contra las injusticias de los migrantes en Estados Unido y los derechos de los futuros migrantes, y fue así como nació la Alianza Hispano Americana. En Sonora, los diarios aplaudieron la fundación de esta organización (que quedó fechada oficialmente el 14 de enero de 1894), y no pasaron por alto que el fundador era el Carlos I. Velasco, político que, aunque exiliado, era motivo de orgullo en su natal Hermosillo.

Velasco creó la publicación El Fronterizo, con la que intentó poner a la Alianza en boca de todos y volverla trendingtopic. El periódico inició como un semanario, pero su éxito propició que se convirtiera en un diario, cuyos principales lectores era el público hispano. El diario se mantuvo con vida hasta la muerte de Carlos I. Velasco, ocurrida en 1914.

Velasco detectó el problema migrante desde mucho antes.En la década de 1870, el diario estadounidense Miner propuso expulsar de Arizona a todos los trabajadores hispanos “por robarle los trabajadores a los estadounidenses” (y dale con el mismo discurso). Velasco contestó con un artículo publicado en La Estrella de Occidente, donde plasmó sus sabias palabras: “…el futuro de Arizona está vinculado al de Sonora, Arizona no puede prosperar sin la mano de obra mexicana, están amarrados a nosotros, debemos caminar juntos”. Muchos estadunidenses aún no entienden eso, y lo que es peor, muchos nunca lo entenderán, y lo que es todavía peor, uno de esos estadunidenses es el actual presidente.

Velasco fue uno de los primeros defensores de los migrantes, y el mismo fue uno. Treinta años después de su muerte, sus colegas pensaron que fue tan digno como para colgar aquella placa de metal que perdura en los muros de lo que hoy es el Está Cabral. En contra de las palabras de Donald Trump, quien promovió el odio y miedo al decir que México sólo envía a EU criminales y violadores, está el eco de las palabras de Velasco, promotoras de la reconciliación: “…debemos caminar juntos…”. Como aquella placa de metal, también perduran las palabras de Velasco,así que no olviden descubrirse la cabeza cuando pasen por donde nació el fundador de la Alianza Hispano Americana, uno de los pocos hermosillenses destacados y recordados por la memoria de nuestra ciudad.

Por Mirinda Grijalva

Carlos I. Velasco y su familia en Tucson, Arizona


ya tenemos la cerveza local #ocotillo en barril y media, ven y disfruta con nosotros en esta noche de jueves.

Posted by Los Portales. on Thursday, September 21, 2017

 


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Acerca de

Miguel Ángel Grijalva Dávila es un historiador sonorense que ha participado en espacios para la difusión de la historia radio, televisión y publicaciones impresas y digitales. También ha presentado sus investigaciones en congresos y foros en todo México. Búscalo en twitter, instagram o pinterest, como Mirinda_GD. En Facebook: Un Día Como Hoy en Sonora. Y en su página de historia y crónica: www.mirindagd.wordpress.com


'Ciudades sin Memoria: Callejón Velasco' tiene 4 comentarios

  1. diciembre 6, 2017 @ 1:11 pm Enrique Ramos

    Excelente artículo, felicidades, al autor y al Benji…mas de esto debemos saber los hermosilleneses. estuve ahi el fin pasado, solo caminar te lleva a esos tiempos…la casa que está a la otra cuadra del Cabral, de que año es? hay un restaurante ahi, ahorita? conocen la historia de esa casa?

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  2. diciembre 7, 2017 @ 10:09 pm Patricia Vega

    Buenas noches estimado Mirinda, qué tal si te extiendo la siguiente invitación: Te late estudiar la importancia que ha tenido el agua en el espacio local, su vastedad o presencia, en la memoria de la ciudadanía? Recuerda que Pitic significa junta de dos ríos, que el vado (al sur) y el bordo (al sur) fueron fronteras de Hermosillo en muchas ocasiones y que la presa en épocas de sequía ha estado en la mentalidad colectiva de distintas maneras. Seria una excelente oportunidad para debatir conceptos, por ejemplo el de historia como reconstrucción intelectual de la memoria o el de memoria como recuerdo de hechos históricos con carga emocional intensa, entre otros muchos que se me ocurren. Además nos llevaría a estudiar a clásicos de estos temas como Thompson, Calvino, Anderson, entre muchos otros. Ahí me avisas! Saludos y qué grato saber que te interesas en los espacios urbanos como algunos otros que andamos por ahí.
    Patricia Vega

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