Muro contra el arcoíris


Hoy, como ayer, estamos llenos de satisfacción por estrenar jóvenes y prometedores talentos. Es el caso de Fernando Pennock, quien abre cancha con un reportaje sobre discriminación laboral en estas recalcitrantes latitudes.

Posdata: Nos acabamos de enterar que justamente hoy es el International Day Against Homophobia and Transphobia…
Cosas del destino editorial.


Fernanda Velarde se levanta a las 5 y media de la mañana todos los días desde que entró a la docencia hace 6 años, pero tiene apenas medio agregando los rituales de maquillaje en los preparativos matutinos. Retocarse le toma veinte minutos, tomar el portafolio y los artículos de sus alumnos le toma un poco menos. Ella tal vez no sea la primer mujer transexual en Sonora, pero dadas las circunstancias, sí es la primera en formar parte del cuerpo docente de una institución educativa.

 

Vivir en esta urbe le confiere el gentilismo de sonorense, pero su condición de trans entre las mentalidades transfóbicas de sus conciudadanos también le ha conferido un estigma. Este desafortunado aspecto se ha hecho patente, sobre todo, en el ámbito laboral. En junio del 2014 Velarde fue despedida de una preparatoria privada con plan educativo incorporado al Colegio de Bachilleres del Estado de Sonora (COBACH). El motivo: demostró un desempeño “no favorable” en una evaluación repentina aplicada a los maestros de la escuela, improvisado examen que jamás se había aplicado en los 4 años anteriores.

 

La maestra Velarde cuestionó el motivo de realizar una evaluación tan inesperada. El director de la escuela contestó a todas sus preguntas con un: “No le puedo decir eso”, y cuando ella le cuestionó si todo obedecía al inicio de su transexualización, el director fingió sorpresa ante la confrontación.

 

Fernanda Velarde comenzó su trabajo siendo del género masculino y en 2013, después de investigar y meditar su decisión de cambio de identidad de género, comenzó un proceso especializado para feminizar su cuerpo a través de un tratamiento de hormonas. Los cambios notables no se hicieron esperar y propiciaron que una alumna del plantel cuestionara el repentino cambio de apariencia de la maestra que también cubría la asignatura de Orientación Educativa. La postura emocional de Velarde ante este acto discriminatorio fue la de cualquier otro que es segregado por cuestiones propias de la identidad, pero la maestra supuso que nada se podía hacer ante una institución.

 

Este atropello laboral no entra en materia de Derechos Humanos puesto que, como opina la coordinadora de Diverciudad A.C, Elsa Cornejo Vucovich, el acto discriminatorio sólo puede ser atendido por CONAPRED (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación). Diverciudad promueve los derechos sexuales, la salud sexual y ejerce la función de ayudar a la comunidad LGBTTTIQ (Lesbiana, Gay, Bisexual, Transexual, Travesti, Transgénero, Intersexual y Queer) en acompañar casos de discriminación, de violencia, y denuncias por casos de discriminación laboral.

 

El estudio del sitio web de la Comisión Nacional de Derechos Humanos también afirma que al 20% de las personas de la comunidad  se les ha preguntado sobre su orientación  sexual o su identidad de género antes de ser contratadas, y a un 14% se le ha negado un empleo a  causa de su orientación o identidad.

 

La comunidad LGBTTTIQ sufre de cierta autodiscriminación  como consecuencia de que su entorno social suele satanizar la diversidad sexual y provoca al sujeto a crear una homofobia interiorizada. Este es el motivo más común del por qué no se quieren denunciar los casos; pero esto puede combatirse con oportuna información sobre sus derechos como personas o mediante un acercamiento al proceso legal en sí, al que ninguno de los agraviados quiere adentrarse debido a que puede tardar años, o tiene un costo que algunos no pueden pagar.

 

“Fui discriminada, me quitó mi fuente de trabajo y por supuesto al entender el por qué me está despidiendo me sentí desvalorizada, o sea, mis habilidades, mis capacidades, mi experiencia, mi resultados como docente, eso no era importante, lo único que era importante es que ya me estoy asumiendo como mujer y que es algo malo, y por lo tanto, adiós” comenta Velarde respecto a su despido.

 

María Luisa Alatorre es una mujer abiertamente lesbiana y actualmente  es la encargada de encabezar la Dirección de Atención de Derechos Sexuales a nivel estatal, donde su función es la recepción y atención de quejas y demandas por parte de la comunidad LGBTTTIQ y sexoservidoras, al igual que promover mediante pláticas y conferencias la libertad de escoger tu género, sexualidad y orientación sexual.

 

Al igual que Fernanda Velarde, Alatorre sufrió de discriminación laboral cuando hizo pública su orientación sexual como lesbiana; fue despedida de una empresa particular sin motivo especifico alguno o al menos, fue destituida por una institución que tampoco tuvo el valor cívico de admitir las verdaderas razones de su despido, pero que sí expresó su homofobia en los comentarios extraoficiales hacia Alatorre.

 

“Decían que una persona como yo no podía estar atendiendo niños, yo trabajaba en un lugar donde manejaba el 80% de la planta laboral con capacitación a visitantes, y yo por ser lesbiana no debía de estar trabajando con jóvenes y con niños”, detalla Alatorre la razón de su despido.

 

Según la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México hecha por CONAPRED en el 2010, estos son algunos de los resultados en cuanto a la discriminación en la diversidad sexual:

 

-Una de cada dos lesbianas, homosexuales o bisexuales considera que el principal problema que enfrenta es la discriminación, seguida de la falta de aceptación, las críticas y burlas.

 

-Seis de cada diez personas homosexuales que pertenecen a niveles económicos altos considera que los principales problemas de las personas homosexuales, lesbianas y bisexuales son los relacionados con la falta de aceptación.  Mientras que las personas homosexuales de niveles económicos menores, piensan que el principal problema es la discriminación.

 

En la mayoría de las regiones de nuestro país las personas lesbianas, homosexuales o bisexuales manifiestan estar totalmente o parcialmente de acuerdo  en que en México no se respetan sus derechos. En la región Hidalgo- Morelos- Puebla- Tlaxcala la mitad de los entrevistados señaló estar totalmente en desacuerdo,  y desacuerdo en parte.

 

“El ser lesbiana en la actualidad es una herramienta de trabajo. Me permite visibilizar a la población LGBT” externa Alatorre, que ya lleva 15 años involucrada en el activismo, junto con Elsa Cornejo en Diverciudad A.C., y fue la encargada de la iniciativa del presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Raúl Ramírez, en febrero del 2014 para tomar posesión de este puesto.

 

El prototipo de género en sociedades conservadoras como Hermosillo, Sonora es muy reducido, sólo puede haber “hombre masculino” y “mujer femenina”, lo que lleva a que la diversidad sexual, que no sea heterosexual, sean vistas como una minoría silenciada por algunos poderes de nuestra sociedad que lleva a que haya reglas, directas o indirectas, de cómo el ser humano debe comportarse en sí. Estos estereotipos han llevado a que la sociedad en general que no tenga la tolerancia suficiente como para notar que hay diversidad sexual en su entorno, los reprima tanto física y mentalmente, como del lado simbólico.

 

La discriminación laboral recae sobre la población transexual, travesti y transgénero debido a que en décadas pasadas ellos y ellas solían desenvolverse en trabajamos de índole artística, como lo son el travestismo y diversos tipos de performance, pero al no ser un ingreso fijo, muchos se han dedicado a la prostitución y han quedado estigmatizados por la sociedad. Las reformas que han surgido en nuestra Constitución Federal a raíz del 2001 en materia de derechos humanos, la creación de leyes federales y estatales para prevenir la discriminación, y  las reformas constitucionales en materia de NO DISCRIMINACIÓN realizadas en el año 2011, han ocasionado que hoy en día las personas de la diversidad sexual tengan acceso ilimitado a la educación y pueden prepararse y estudiar lo que realmente los enorgullece. El Harvard Business Review publicó un estudio titulado “The Power of Out”, que revela que hoy en día la fuerza laboral diversa es altamente deseable, es más ambiciosa (71%), más comprometida (88%) y mejor educada (48%).

 

“Parte del trabajo como militantes, entre otras cosas tiene qué ver con que ellos se convierten en mediadores de este tipo de personas, y al ser mediadores es una obligación moral el transformar a estas personas, de decirle que no es malo pertenecer a una minoría sexual, de género y mucho menos a una identidad de género discriminada por los patrones de poder”, opina Gabriel Osuna, doctor en Literatura Hispánica y profesor de Literatura Española y Literatura Comparada en la Universidad de Sonora.

 

Actualmente Fernanda Velarde, que aún sigue siendo maestra de inglés, también imparte varias materias que envuelven a las Ciencias Sociales en la Universidad del Desarrollo Profesional (UNIDEP). Sin embargo, su caso de discriminación en una institución de educación privada no tiene horizontes claros, el expediente lleva 2 años siendo investigado por CONAPRED y aún no ha sido resuelto.

Por Fernando Pennock

Autorretrato de Fernanda Velarde

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Acerca de

Estudiante de la Licenciatura en Periodismo y Comunicación Social en la Universidad Kino. Amante de los gatos.


'Muro contra el arcoíris' 1 comentario

  1. mayo 18, 2016 @ 2:39 pm Rafael

    Que poco profesionalismo, de las personas encargadas, no creo en ningún momento que la preferencia sexual afecte en ningún momento la educación de los alumnos, mas bien, creó que los valores se trasmiten, y muchas veces los de los heterosexuales no son los mejores, puesto que TODOS sabemos que a los mismos se les presta más a la infidelidad de pareja. En fin ésa es mi humilde opinión.

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