El Atorón


Una reflexión de nuestro ya prolífico Rafael Barajas sobre estas juventudes de ahora, qué caray.


Fue breve, pero en la única visita que  hice a nuestro gran escritor Alonso Vidal en su casa, observé entre muchas otras colecciones de su biblioteca particular, todos y cada uno de los libros publicados de Luis Spota. Hablamos un poco de ello, pero la verdad más importante se reveló en la mirada absorta del maestro Alonso, al posarse un par de segundos sobre las letras –SPOTA- gruesas y enormes impresas en las portadas y lomos de colores vivos, evocando la estridente piel de una criatura venenosa, anunciando el contenido incendiario del texto, profético y vigente aún a estas tristes horas del surrealismo socioeconómico mexicano. Todo se resume en la urgencia de escapar, de nuestros comunes laberintos de inframundo, en donde seguimos atorados.

 

Gran parte del problema son las herencias culturales. Hay un estudio reciente en Italia que revela que el 37% de los hombres en edad de los 23 a los 34 años aún vive con sus padres. El porcentaje se presume menor en el caso de las mujeres italianas, aunque el estudio no abunda en el tema. Sin embargo, respecto a si es algo “positivo o negativo”, el profesor Vincenzi de la Universidad de Génova, nos explica que el vínculo hijo-madre sólo se vuelve patológico si, de una u otra manera, impide la maduración del hijo. Lo cual es precisamente nuestro caso.

 

¿Por qué? Básicamente porque a los italianos no les va tan mal, y en México la vida está cada vez más del carajo. Al igual que en muchos otros países latinoamericanos, el dogma popular dicta que los hijos cohabiten con sus padres hasta el matrimonio, sobre todo las mujeres; eso no ha cambiado por lo menos desde hace varios cientos de años.  En los barrios más conservadores (sur del país) es más bien una regla de oro: ninguna mujer soltera joven decente puede vivir sola, jamás. Actualmente también se opina que no sólo en Sonora, sino en todos los estados fronterizos del norte, dicha restricción cultural es más laxa.

 

¿Qué hay de todxs esxs jóvenes brillantes y sus padres, convencidos de ideas irracionales como que van a reparar/dominar el mundo desde la comodidad de sus cuartos con la computadora conectada al wifi noche y día?, todxs esxs muchachxs con gran potencial, revolucionarixs de Facebook, que en el mejor de los casos, se remiten a un perenne y cómodo status de estudiantes y siendo adultos siguen viviendo/dependiendo ahí en la casa de sus padres, por decisión activa o pasiva.

 

Pregúntese también por el timón del barco, digamos por ejemplo nuestros profesionistas, nuestros jóvenes ilustrados ¿será que no han vivido, que no les corre sangre por las venas? ¿Qué formación obtienen de las academias? Pareciera que una beca para jugar al estudihambre toda la vida, es lo máximo que se puede lograr y obtener de un gobierno podrido. Graduarse a los cuarenta de posgrados absurdos y estériles, súper especialistas que resulta que nunca han trabajado, nunca han entregado una solicitud de empleo o un currículum, nunca han estado en el campo real, sólo en simuladores, contemplando mapas falsos e incompletos como programas de gobierno y universidades.

 

¿Significa algo la vida de cualquier joven, que sin cuestionar acepta que la única forma de realización existencial es convertirse en madre, en padre, sin detenerse a valorar si tiene los recursos intelectuales y económicos para asegurar una crianza digna y libre de violencias?, pero eso sí, le hierve la sangre al reclamar y abusar de un “supremo derecho” a reproducirse, cayendo en el delirio de que es el único y más importante derecho que se puede ejercer.

 

¿Para quién trabajan, en realidad, tantas madres que además de criar hijos, crían también a los nietos, mientras los primeros se matan trabajando todo el día. Uno de los pasillos más estrechos del laberinto es la idea irracional de que lxs abuelxs mexicanxs no tienen nada mejor qué hacer y sobre todo, que ellxs mismxs estén convencidxs de que no tienen nada mejor qué hacer con el resto de sus vidas. ¿De qué se trata entonces la vida, de averiguar qué familia maquila humanos lo más rápido y accidentadamente posible? ¿Ningún otro interés o habilidad por ahí, ningún otro fruto qué cosechar? En el mejor de los casos es un estoicismo suicida.

 

Caer en el esquema neuro linguistico (cuento) de que el único mérito en la vida consiste en reproducirse y sobrevivir el intento de criar hijos como si fueran perros de raza, irónicamente es convencerse de que la vida es puro e inevitable sufrimiento, y para soportarla siempre habrá cerveza bien helada y telenovelas. Se trata de un proceso donde eliminamos en forma sistemática una por una las probabilidades de ser felices o tener éxito en cualquier proyecto de vida.

 

Vaya que somos un pueblo de opios; cualquier bobería nos entretiene, la lucha por una vida digna, el respeto a uno mismo y el amor por las generaciones que vienen, ya de plano se han olvidado.

 

Nos han reducido a pelear por los derechos más básicos, como el acceso a información fidedigna, igualdad de género, agua limpia, seguridad pública, salud auténtica; nos hemos ido condicionando a sentirnos realizadxs cuando finalmente alguna necesidad básica se satisface, y a no exigir nada más, por temor a perder lo poco que se tiene.

 

Es un hecho que en México la juerga ha durado ya demasiadas generaciones; entre la borrachera mojada de lxs que viven anestesiados y la borrachera seca/codependencia de quienes les habilitan y soportan, hemos creado el ambiente perfecto para el desarrollo de toda clase de barreras y enfermedades mentales; herencias malditas para las nuevas generaciones, que ahora más que nunca viven hacinados tanto en casa como en las escuelas; fácticamente se ha diluido el significado y la calidad de sus vidas por la compulsión de traer tantos a este mundo, todo para nutrir a un sistema de vida que no funciona precisamente para la creciente mayoría.

 

El Dr. Stanislav Grof describe en sus obras un cordón umbilical mental remanente con nuestras madres, uno que debe cortarse al llegar la edad adulta, a través de ciertos rituales específicos de maduración, es lo que otros prefieren metaforizar como “realmente dejar el nido”, algo que resulta tan cierto y vital para el desarrollo y prevalencia de las aves como para los seres humanos.

 

Tiene que ocurrir, para dar el siguiente paso, cualquiera que sea. Salir del hogar de los padres es en simultáneo escapar de una trampa y gritar al mundo que unx es real, que se respeta lo suficiente para asumir la existencia como individuo independiente, pero antes es dejarlo claro para unx mismx también. Contar centavos para completar rentas, servicios y comida, es una suerte de ejercicio espiritual/dialéctico materialista que realizado a fondo hace que a uno le hierva la sangre por las razones correctas y así mismo detone las acciones necesarias. Porque es de ahí, de la frustración de quienes han despertado, de donde surgen nuevas y mejores culturas.

 

Es un asunto tan básico, que en cierta medida, resulta una vergüenza que ese patético fenómeno de vivir y moverse sólo dentro de la burbuja de seguridad creada por los padres siga siendo el atorón psicológico de la juventud en México, sin importar el nivel socioeconómico, género o ubicación geográfica.

 

 Texto y fotografía de Rafael Barajas Valenzuela

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Acerca de

(Autopresentación) Rafael Barajas Valenzuela es un reconocido especialista en problemas del comportamiento, con 15 años de experiencia como psicoterapeuta, 7 de ellos trabajando en clínicas especializadas en Phoenix, Arizona. Es egresado de la Universidad de Sonora y fundador de la Asociación Mexicana de Terapia Asistida por Animales (AMTAA A.C.). Tiene diversas especializaciones y postgrados en el extranjero y actualmente es candidato al doctorado en psicología por la Universidad de Kansas. Contacto: 6623 375539 y mentalarchitect771@gmail.com


'El Atorón' tiene 6 comentarios

  1. mayo 17, 2016 @ 4:39 pm Lilian Montenegro

    Wow! que buena crítica ojala más gente pensara así

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  2. mayo 17, 2016 @ 4:48 pm Alejandra Castro

    Ea, hasta que alguien hace un análisis apropiado del asunto. Respetos

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  3. mayo 20, 2016 @ 9:42 am Sergi

    Totalmente de acuerdo con muchos puntos de esre análisis. En España, los de la generación del “baby boom” (nacidos en los 70s) decíamos cuando éramos jovenes: vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos. Irónicamente dicha profecía se ha hecho casi realidad, pues a día de hoy los jóvenes abandonan el hogar paternal de media hacia los 30 años (luego te busco alguna estadística ).

    Quiero decir con esto que no es una realidad tan solo mexicana…. parece ser bastante generalizada. En España, que hemos racionalizado colectivamente estra cuestión por años entendemos que se trata de un “efecto secundario” de la situación económica contemporánea más que una cuestión filosófica o de principios perversos. A saber: acceso a la vivienda muy caro, mercado laboral muy precario e inestable.

    A esto hay que agregarle y permitirle una casuística variada, pues porque cada familia es un mundo, así que son nada más explicación para el comportamiento de una “mayoría “, no de todos. En este sentido, y sin tener números en la mano, me da la sensación de que en Barcelona (de donde vengo) hay mayor porcentaje de jóvenes que a pesar de las dificultades económicas prefieren y optan por salir de casa y por ejemplo compartir vivienda con otros jóvenes. Aquí, en Hermosillo, solo he visto eso apenas con gente trabajadora que vienen de fuera del estado y se hacinan en una única casita de alquiler para ahorrar costos. Aunque sospecho que no esvtanto una diferencia entre países cuanto una diferencia entre ciudades. Sospecho que en ciudades más densas de población, también mexicanas, proliferan con mayor facilidad estas vías alternas de habitabilidad juvenil. Es innegable que los núcleos urbanos densos (Barcelona, DF, etc) son realmente caldos de cultivo a nivel socioeconómico….

    En fin, un debate inacabable supongo y con muchos recovecos interesantes. Saludos.

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  4. mayo 26, 2016 @ 11:05 am Rafael

    Guauu, que finos comentarios! Gracias por expresarlos. En mi experiencia, es un rasgo universal; las personas que por una u otra razón han tenido que dejar el hogar de los padres entrando en la edad adulta (entiéndase también dejar de depender económicamente de ellos) y se mantienen solteros e independientes, tienen un mejor carácter y una personalidad mucho más definida y sofisticada, son personas mas reales, sobre todo porque la mayoría ha tomado consciencia y ha renunciado a ser la mascota de sus padres o del esposo, en el caso de muchas mujeres jóvenes, ya no quieren ser “little mexican wifes” cómo sus mamás, pues yo digo que ya no seamos “little mexican lo que sea”, es decir que dejemos de ser pequeños mexicanitos que no ven, ni hacen nada que exija un esfuerzo consciente y dirigido, ya basta de ser bestias de carga.

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  5. junio 17, 2016 @ 8:24 pm Lorenza del Carmen Ruedas

    Me parecen tan apropiados los comentarios de este “reconocido” psicólogo que atropella personas y sale huyendo del lugar. No cabe duda, no solo su sabiduría, sino su profundo egoísmo e irresponsabilidad lo respaldan, viva semejante ejemplar!

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    • junio 28, 2016 @ 6:03 pm Fernanda Araiza

      Ya se que eres tu Martin, aunque uses otros nombres cobarde. Le ofrezco una gran disculpa al Dr. Barajas por los constantes ataques que recibe en sus publicaciones, por parte de mi familia y otros, comentarios como el anterior solo demuestran la obsesión que mi agresor tiene con el doc. Y por si alguien se queda con la duda, si cualquiera de las acusaciones que le hacen fuera real, harían algo mas que simplemente vomitar su odio en los comentarios.

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