Un barrio emblemático de Obregón llega a sus 40 en 2022 y Crónica Sonora cubre el suceso con una serie de entregas que hoy iniciamos de la mano de Alex Jiménez Bazúa


Sin duda el Ciudad Obregón contemporáneo no olvida que es cabecera de un municipio que lleva el nombre de aquel histórico personaje, José María Leyva Cajeme, “el que no bebe”. Líder que en un momento de la historia se rebeló uniendo a los pueblos yaquis y dignificándolos a través de la estructuración de sus sociedades con base a la disciplina y enseñanza que les otorgaría el derecho para escribir su historia en los libros importantes que registran nuestra identidad como sonorenses. 

El pueblo cajemense se ha destacado por ser una cultura aguerrida, desafiante y demandante hacia los que dirigen los destinos de una sociedad. Hay que salir a ganarse lo que se necesita para vivir dignamente con las herramientas que se tienen a la mano, no hay tiempo para esperar los mejores momentos para actuar, las necesidades de la familia te obliga a actuar decididamente en el hoy. Unos aspectos corren a cuenta de uno mismo, otras por parte de la cabeza de familia y los que restan más que implorárselos al destino son responsabilidad de los encargados de despachar desde los cargos para los cuales los ciudadanos les han depositado la confianza. Pero sabemos que la memoria es volátil, y las palabras, si no están escritas, están a merced del viento, o a reserva del actuar de quienes algunas veces erróneamente llamamos liderazgos municipales, esos que se muestran insensibles pues carecen de empatía.

¿Qué haría un jefe o jefa de familia para formar un patrimonio que le permita sacar adelante a los suyos? ¿Qué harían dos o tres jefes de familia en una misma situación? Respuestas muchas y entre ellas el recuerdo y la historia con las que nacen las muy continuamente menospreciadas colonias populares, que para muchos ciudadanos bien formados y empadronados en primer orden a la hora de cobrarles impuestos, ha sido en ellas donde se materializan promesas de prosperidad y estabilidad gracias a la perseverancia y acciones desafiantes de esos jefes de familia que mencionaba. Las colonias populares son el lugar de encuentro con la simple posibilidad de alcanzar la calidad de vida anhelada, siempre de la mano del trabajo y la esperanza por una vida mejor.

Dentro de los primeros años de la cada vez más lejana en tiempo, no así en recuerdos, década de los ochenta, bajo la administración del alcalde Eduardo Estrella Acedo, la ciudad estaba en franco crecimiento demográfico. Hay una generación importante de asentamientos populares que vieron la luz en esos años. La colonia Cajeme fue una de las primeras de esta particular lista en la que se pueden mencionar las colonias México, Russo Vogel, Maximiliano R. López, Valle Verde, Sóstenes Valenzuela entre otras. 

Curioso y enriquecedor ver al paso del tiempo como esta colonia ha ido desarrollándose con gobernantes, a veces aparentemente sin gobernantes y otros periodos a pesar estos. ¿Como han enfrentado situaciones que ponen han puesto en entredicho la sana convivencia de los habitantes así como los obstáculos de infraestructura con los que nació en aquel momento cuando enclavada en una ubicación alejada de los servicios básicos los primeros colonos fueron edificando la colonia que 40 años después es parte de la puerta de entrada norte de la cabecera municipal?

Habría que platicar un poco con quienes vivieron aquellas experiencias de los primeros días carentes agua potable, luz eléctrica, drenaje y ni hablar de alcantarillado, alumbrado público, pavimento –aunque en algunos antiguos documentos oficiales diga lo contrario-  o líneas telefónicas, pero con abundancia de solidaridad y fuerza por sacar adelante el pedazo de tierra que habían elegido para vivir. No han sido días sin huella y echando la vista atrás más de un vecino veterano de “la Cajeme” se puede dar cuenta muy nítidamente de lo que han logrado  forjar en los que hace cuarenta años eran solo unos terrenos alejados, que en los periodos de inicio llevaban sus iniciales calle improvisadas nombres de personajes como Ernesto Guevara o Lucio Cabañas. El tiempo les ha dado la razón a estos personajes célebres del barrio unos se han ido y otros han llegado, hay quienes han permanecido y hoy continúan viendo crecer a los niños y niñas de aquellas épocas hoy convertidos en los padres y algunos ya hasta en abuelos de los niños y las niñas  de hoy que le dan vida a sus calles. 

A un habitante de colonia popular ¿Qué le van a contar los noticieros que no sepan? ¿Qué promesas les va a platicar un candidato que no les hayan dicho ya? ¿Pavimento?  ¿Seguridad? ¿Instalaciones deportivas? Esas películas ya las vieron y no precisamente con finales felices. Ahí está el termómetro social real, más allá de datos y cifras oficiales. 

Este 2022 la colonia Cajeme cumple 40 años y sigue contribuyendo, como colonia popular a carta cabal, a modelar la historia moderna de Ciudad Obregón. No es un dato menor. Vale la pena conocerla y saber cómo se encuentra, puesto que es una muestra representativa de la situación de nuestro municipio que permite saber de primera mano –y sin intermediarios, como le gusta a los gobernantes actuales– cuáles son las áreas que se deben atender como gobierno y como sociedad.

Texto de Alejandro Jiménez Bazúa

Fotografía de niña observando el ocaso, o a dos niños jugando en un baldío de la Cajeme, el 23 de diciembre de 2019, por Benjamín Alonso Rascón

Sobre el autor

Sinaloense avecindado en Ciudad Obregón, Sonora. Egresado del Itson.

También te puede gustar:

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *