¡Es la corrupción, estúpidos cultureros corruptos!


¿Qué pasó con el cacaraqueado Plan Estratégico para la Cultura y las Artes del ISC? ¿Puro pájaro nalgón? ¿Qué hay de la libertad creadora de esos artistas que viven de la beca de papá gobierno? Eso y más en el regreso de Hermes D. Ceniceros a Crónica Sonora


Hermosillo, Sonora.- El pasado catorce de noviembre, la Margarita Torres directora del Instituto Municipal de Cultura y Arte (IMCA), anuncia que las Fiestas del Pitic -ahora llamado Festival del Pitic, supuestamente para que así se pudieran bajar más recursos- tendrán 50% menos de presupuesto. Esta noticia por sí sola ya es desagradable, pero como apunta Imanol Caneyada en un acertado artículo que tituló “La muerte anunciada de la cultura”, esto solamente es la punta de un iceberg que debajo del agua oculta uso indebido de los recursos públicos, conflictos de interés, malversación de fondos, prácticas clientelares, pero sobre todo haber hecho de la corrupción el eje transversal del sistema de cultura.

Si bien la corrupción no es parte de la cultura mexicana, contrario a lo dicho por Enrique Peña Nieto a manera de justificar su gobierno corrupto, nuestro sistema cultural se encuentra tan corrompido que ha metido a quienes quieren participar en la vida cultural en dinámicas clientelares que demeritan en la calidad de la producción artística. Este escenario ahora únicamente ayuda a perpetuar más un discurso hegemónico basado en la simulación, así como en la individualización del creador artístico, alejándolo de la comunidad y la sociedad con la que debería estar siempre en diálogo.

Nuestra vida cultural está en crisis y las instituciones que deberían fomentar su desarrollo no entienden que no entienden. A cambio se han engrosado para convertirse en aparatos inoperantes, pero adecuados para dar trabajo a personal de confianza del partido en turno, que se dedican más en parecer agencias de fiestas y festivales que en instituciones encargada de entender los fenómenos relacionados con la cultura en Sonora e impulsar su desarrollo con condiciones que permitan su acceso para el beneficio de la sociedad.

Dejemos de mirar a otro lado preguntándonos por qué se quita tanto dinero en cultura, o por qué a esta no se le ve como un eje transversal capaz de ayudar a rescatar el tejido social que tanto se ha deteriorado, y reconozcamos que el problema es la corrupción. Lo repito nuevamente para que quede claro: es la corrupción, estúpidos cultureros… y el sistema de cultura la provoca metiéndonos en una dinámica clientelista. En otras palabras: el sistema de cultura corrompió a los artistas y a los cultureros para que la corrupción sea en sí el sistema cultural y la “comunidad culturera” sus clientes.



El Plan que se cerró para seguir perpetuando los mismos vicios de antes

A comienzo de la actual administración del Instituto Sonorense de Cultura (ISC) se intentó hacer un Plan Estratégico para la Cultura y las Artes en Sonora con una metodología innovadora por su horizontalidad y apertura a la pluralidad de voces, propuestas e ideas de la ciudadanía preocupada por la vida cultural y artística de la entidad.

Con el propósito de la elaborar este plan se trajo de la Universitat de Barcelona al Dr. Angel Mestres como asesor y facilitador de un taller de gestión cultural. Sin embargo, después de un muy anunciado inicio del proceso de planeación -que tenía el propósito de incluir a todas las voces de manera transparente y horizontal, para consensuar acuerdos que derivarán en un Plan Estratégico de Cultura y Arte hecho por todas y todos- el tiempo, las malas prácticas arraigadas y un sistema corrupto de raíz fueron haciendo que el proceso se opacara y se cerrará hasta dejar todo como ya estaba. En pocas palabras, se anunció que el sistema cultural cambiaría radicalmente y terminó igual: cerrado, corrupto y opaco.

Parte de la metodología que se realizaría contaba con una encuesta en línea que se promovió a través de redes sociales, así como en foros en varios municipios de la entidad. A esto se incluyó supuestamente un blog donde artistas y personas preocupadas por la cultura participaron con reflexiones e ideas. Desafortunadamente, a pesar de la participación el ISC nunca dio a conocer los resultados de la información obtenida; y de repente, hablar del Plan Estratégico de Cultura y Arte se convirtió en un tema tabú. Jamás se dieron a conocer los resultados de la encuesta ni las conclusiones de los foros por parte de la institución y los artistas simplemente dejaron de tocar el tema.

Mientras el ISC dejaba en el olvido la planeación horizontal, comenzaban también los grandes alardes como el concierto de Plácido le Canta a Sonora y el de Carreras en las aún Fiestas del Pitic, dejando en el olvido un proyecto de cultura claro que realmente diera un norte al desarrollo cultural de la entidad.

Únicamente unas cuantas voces críticas, entre ellas la del Consejo Cultural Ciudadano, se atrevieron a mencionar que la falta de un plan estratégico de cultura estaba llevando a los responsables de las instituciones culturales a dar palos de ciegos y a querer tapar la falta de entendimiento de las necesidades culturales con eventos de relumbrón. La respuesta de la institución fue sacar un Plan Estatal de Cultura que ahora está en la página del ISC pero que no fue realizado de manera horizontal e incluyente.

La cultura cortesana y el clientelismo no permiten el desarrollo de empresas culturales

Un tópico común cuando se habla con artistas de cualquier disciplina o personas preocupadas por la vida cultural, es el tema de los recursos económicos, de que no se puede seguir viendo al Estado como mecenas; sin embargo, poco se habla de la cultura cortesana que sobrevive en las instituciones culturales a través del clientelismo.

Por un lado, quienes quieren vivir de una actividad cultural sueñan con tener independencia económica, volverse un empresario de su ramo, pero al mismo tiempo no pueden dejar de ver al Estado como su único cliente y proveedor. Esta contradicción la ha sabido manejar muy bien el sistema cultural tanto en Sonora como en todo el país y han pervertido el sentido de las becas para apoyar al arte y la cultura.

Actualmente, las becas estatales -que realmente son un apoyo muy miserable que no cubre la totalidad de un proyecto cultural en forma-, se han convertido en un mecanismo para el clientelismo así como para la simulación. Pocos son los proyectos culturales que con apoyo de este sistema de becas se logra concretar y tener un efecto en la vida cultural y social, así como un seguimiento de la institución.

Sin embargo, como la comunidad artística también tiene en la cabeza que no pueden ver al Estado como su mecenas, se conforma con las migajas que les dan, para intentar concretar su proyecto en el tiempo libre que tenga. El resultado de esta contradicción es una cultura cortesana institucional en la que los artistas actúan como cortesanos proveedores de una institución-cliente que únicamente se conforma con la simulación de los artistas para decir que se hace mucho por la cultura cuando realmente no se asume la responsabilidad de apoyar el desarrollo artístico y cultural.

Instituciones inservibles frente a la cultura que sigue su curso como algo con vida

El reciente escándalo por las irregularidades alrededor del concierto de Plácido le canta a Sonora, dado a conocer por el trabajo periodístico de Priscila Cárdenas en Proyecto Puente, así como el anuncio de la reducción del presupuesto para las Fiestas del Pitic, han provocado que las voces críticas comiencen nuevamente a cuestionar cómo se está invirtiendo en cultura e incluso si estas se dirigen de la manera correcta, ya que paralelamente están apareciendo iniciativas que sin necesidad de las instituciones culturales están interviniendo la vida cultural con festivales, arte en las calles, música y propuestas que dejan ver cómo la cultura está viva.

El proyecto De las Galerías a las Calles, de Casa Madrid, ha cambiado radicalmente el rostro del centro con murales realizados por artistas locales y uno que otro nacional e internacional, rescatando al centro histórico de Hermosillo del olvido en el que estaba. El 22 de noviembre la Fiesta de la Música demostró que se pueden hacer eventos públicos de calidad apostando en los músicos y artistas locales, dejando el listón muy alto al IMCA que tendrá que hacer unas Fiestas del Pitic con menos recursos y cambiando su esquema de organización dejando de pensar en quermeses como lo hizo en la pasada edición.

La solución: politizar la cultura

Recientemente, en la cuarta edición del Picnic, un evento cultural que ha propuesto el diputado Carlos León y que ha generado muchas simpatías, se tuvo un espacio llamado #LaIntervenciónCiudadana en el que se hicieron conversatorios para hablar de temas públicos. Una de estas mesas se llamaba Cultura al Rescate; ahi, artistas, galeristas, promotores de lectura y cuentacuentos conversaron sobre el papel que tiene la cultura y el arte para rescatar tanto los espacios como la vida pública.

De ese ejercicio de participación ciudadana donde se politizó sobre el desarrollo cultural de Hermosillo sin tener que partidizar, se lograron sacar puntos de acuerdos que pueden sintetizarse así:

  • Rescatar el Centro Histórico con cultura, arte y la convivencia entre las personas con actividades familiares donde se estimule la creatividad y la sensibilidad de las personas.
  • Tener un Instituto Municipal de Cultura y Arte que le dé más prioridad a apoyar el desarrollo artístico y cultural local a través de políticas culturales construidas de manera horizontal y tomando en cuenta tanto a creadores como a la ciudadanía con los siguientes ejes estratégicos:
  1. El rescate de la historia de Hermosillo y su patrimonio histórico cultural.
  2. Un enfoque ambiental y/o ecológico.
  3. Perspectiva intercultural y de reconocimiento de los pueblos originarios.
  4. Que refuerce el desarrollo comunitario y ayude a derribar prejuicios sociales provocados por el clasismo social, el racismo y el machismo.
  5. La estimulación de los niños a la sensibilidad por la cultura y el arte.
  6. Generar nuevos públicos y estimular las empresas culturales económicamente redituables.
  7. Hacer de la cultura y el arte un medio para el rescate del tejido social y recuperar la seguridad de la ciudad.

Esta forma de consensuar y construir un proyecto cultural de manera horizontal, plural e inclusiva ayuda a que se politice la cultura, construyendo de manera colectiva una hoja de ruta para un desarrollo de la cultura de la mano o sin el apoyo de las instituciones culturales.

Las instituciones culturales están atravesadas por prácticas de nuestra cultura política que se rigen por el autoritarismo y una lógica mafiosa así como clientelar. Y aunque afortunadamente la cultura está viva y no necesita de instituciones corruptas, sí es necesario recuperar el recurso público que estas tienen y para esto tanto los artistas como la ciudadanía preocupada por el desarrollo cultural deben politizar más sobre el tema. Las instituciones culturales tienen la muerte anunciada si siguen por el camino que han seguido y por lo mismo hoy necesitamos que la comunidad culturera deje de actuar como si fueran unos cometortas y entiendan que la cultura es política.

Por Hermes D. Ceniceros



Acerca de

Doctor en Didáctica de la lengua y la literatura en contextos plurilingües y multiculturales por la Universidad de Barcelona. Comunicador freelance que colabora, desde su fundación, en el proyecto de construcción de paz Nuestra Aparenta Rendición, así como en Proyecto Puente.


'¡Es la corrupción, estúpidos cultureros corruptos!' tiene 8 comentarios

  1. diciembre 11, 2017 @ 8:16 am Ana Campillo

    Muy bien dicho. Un texto que va a la yugular.

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    • diciembre 14, 2017 @ 11:52 pm Yadira Cota

      Muy interesante, felicidades por abordar estos temas valientemente y en momentos precisos

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  2. diciembre 11, 2017 @ 9:59 am fernando tapia grijalva

    Valiente y acertado análisis de Hermes Ceniceros, realizado en un ambiente de autocomplacencia, indiferencia, complicidad de las élites culturales “prestigiosas”, así como de una comunidad cultural que ha guardado un vergonzoso y ominoso silencio, aunado al bloqueo de los medios de comunicación, de los cuales sólo se salvan Crónica Sonora, Dossier Político, Proyecto Puente ( a veces), Vigilia Sonora y otros que escapan a mi memoria.

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  3. diciembre 11, 2017 @ 2:30 pm Rubén Darío

    Espero que no caigan en el fácil recurso de la critica sin sustento. Aunque bien es cierto que el diagnóstico general que expresas en tu texto corresponde con lo que muchos podemos observar en la realidad, también usas algunos puntos que a mi vista ponen en duda el criterio justo y objetivo de tus palabras. Es fácil deducir esto por algunos argumentos que usas. Por ejemplo cuando dices que “Desafortunadamente, a pesar de la participación el ISC nunca dio a conocer los resultados de la información obtenida; y de repente, hablar del Plan Estratégico de Cultura y Arte se convirtió en un tema tabú. Jamás se dieron a conocer los resultados de la encuesta ni las conclusiones de los foros por parte de la institución y los artistas simplemente dejaron de tocar el tema”, uno podría suponer que no se ha revisado el documento, ya que éste tiene una sección bastante explicita y de varias páginas dedicadas a mostar los resultados obtenidos. Este es un detalle menor del que me pude dar cuenta al leer el texto y quise destacarlo con el fin de contribuir a elevar el nivel de objetividad que medios como este deben de tener. El que se hayan publicado los resultados, por supuesto, no cambia mucho el diagnóstico, solo que se agradece no echar culpas que no existen.

    Debo de admitir ,sin embargo, que coincido con tu conclusión final: politizar sobre el tema, aunque creo que está de más mencionar al Dip. Carlos León. Finalmente somos los ciudadanos quienes debemos vigilar que la política pública, sea cultural o en cualquier otro terreno, corresponda con las soluciones que como sociedad queremos.

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    • diciembre 11, 2017 @ 3:53 pm Hermes

      El documento que se publico como el plan no fue hecho en el marco de los resultados de las primeras consultas ni de la supuesta encuesta en linea. Se dio a conocer con más de un año de retraso de lo supuestamente programado en un principio y más como respuesta a la presión de algunas voces criticas.

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    • diciembre 12, 2017 @ 1:55 pm Josué

      ¿Podrías compartir el documento?

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    • diciembre 12, 2017 @ 6:15 pm Benjamín Alonso

      Muchas gracias por comentar, Rubén Darío

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  4. diciembre 12, 2017 @ 12:12 am JESUS MANUEL AGUIRRE VILLEGAS

    Un analisis muy atinado de nuestras instituciones culturales, muy bien dicho Dr. Hermes D. Ceniceros, muy articulada reflexion de lo que sucede en la actualidad en nuestra Cultura y nuestros representantes de la misma, que tienen todo menos servir, que no entienden que la Cultura y la Educación son dos ejes muy importantes para una Sociedad en armonia, y por medio de estos ejes podemos reconstruir el Tejido Social que tan dañado esta, la decadencia de los valores en la sociedad, que nos queda que van baje y baje los recursos para Cultura, pues vivimos en un País que invierte mas en armas y seguridad, que en Cultura y Educación, tenemos que tomar cartas en el asunto desde la sociedad civil organizada, no hay de otra, un abrazote Dr. Hermes D. Ceniceros.

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