Donde solíamos cachorear


Vaya regreso el de Hermes Ceniceros a esta casa editorial


En 1993 es incautada “la casa de Las Mil y una Noches”, una residencia de lujo que se estaba construyendo Amado Carrillo Fuentes en la colonia Pitic, aquí en Hermosillo. Esta mansión con toques árabes de gran suntuosidad era una afrenta al gobierno estatal y federal por parte del que en ese entonces era el capo al mando del cártel de Juárez. Con esta casa demostraba su poderío al presumirse como vecino de la Casa de Gobierno, así como de las familias más pudientes de la aristocracia sonorense.

Cuando sucedió el decomiso era un adolescente que asistía a un colegio particular y tenía compañeros que vivían por el rumbo. Para nosotros, que lo único que sabíamos del mundo del narcotráfico era el corrido del Jefe de Jefes de los Tigres del Norte, entrar a la casa de Las Mil y una Noches era una aventura y una oportunidad para hacer gala de nuestro valor, una forma de ver realizadas nuestras fantasías de ser unos rebeldes. Varias veces entramos a esa casa, primero para rayar las paredes con nuestros nombres, después para poner el de la morrita que nos gustaba, e incluso llegamos a entrar con ellas para demostrarles nuestro amor clandestino.

Han pasado poco más de 20 años de la última vez que entré. Ahora sé lo que significa el nombre de Amado Carrillo Fuentes y lo que esa mansión simbolizó en ese momento; pero en mi memoria la casa de Las Mil y una Noches no ha perdido esa esencia de baúl de los recuerdos en el que ha quedado guardada parte de mi adolescencia y donde aún está mi nombre con espray, así como el de algunos amigos y viejos amores. Estas fotos son un homenaje a esos recuerdos inconscientes de un grupo de morros que desconociendo los terrenos que pisaban se atrevían a jugar, divertirse y cachorear en lo que estuvo a punto de ser la corrupta mansión de la impunidad.

Texto y fotografía por Hermes Ceniceros




Acerca de

Doctor en Didáctica de la lengua y la literatura en contextos plurilingües y multiculturales por la Universidad de Barcelona. Comunicador freelance que colabora, desde su fundación, en el proyecto de construcción de paz Nuestra Aparenta Rendición, así como en Proyecto Puente.


'Donde solíamos cachorear' tiene 2 comentarios

  1. marzo 28, 2017 @ 11:57 am eddie

    el taj majal

    Responder

    • junio 8, 2018 @ 11:40 am Claudia

      Para Hermes Ceniceros….
      Ese lugar es una curiosidad para todo Hermosillo, muy buenas fotos … Pero osea que tu eres(as) de los que rayaaaaaan, por quée? Podrías ayudarme a entender esa cultura entre jóvenes de ir a marcar las paredes y lo que sea por donde anden de tan desagradable forma.. Crees que se podría hacer algo =??

      Responder


Quieres compartir tus ideas?

Tu email no será publicado

Crónica Sonora