A Tijuana se le acumulan los migrantes y los cadáveres


Luego de las terribles imágenes de hace un mes, una semana o ayer, en CS nos proponemos ir más allá de la emoción. Para eso, venga el ensayo debut de Omar Moroyoqui desde el ojo del huracán


Tijuana, BC.-

La ciudad fronteriza se encuentra en una encrucijada sin precedentes en su corta historia. A pesar de ser una ciudad compuesta en su mayoría por población migrante, el flujo migratorio del cual es testigo en estos momentos no tiene comparación alguna con procesos anteriores. De la noche a la mañana nos levantamos con la noticia del enfrentamiento entre las fuerzas del orden y la Caravana Migrante en la frontera sur de México. Desde entonces supusimos: la caravana migrante, tarde o temprano, tocaría suelo tijuanense.

Y es aquí donde surgen las interrogantes más apremiantes. ¿Se puede huir de la violencia acudiendo a Tijuana?, ¿está la ciudad preparada?, ¿cuáles son las probabilidades de que los integrantes de la caravana logren su objetivo?, ¿los tratados internacionales de asilo y protección al migrante, los firma el Estado Mexicano o el Municipio de Tijuana? En suma, ¿cuál es el contexto de las terribles imágenes de ayer, con migrantes huyendo del gas y una garita bloqueada y despoblada?

Vamos por partes. Todos aquellos que abogan por la protección y recepción indefinida de migrantes e incluso la necesaria implementación de políticas públicas para la integración de los mismos en Tijuana, ¿nos podrían decir dónde metemos los más de 2,000 homicidios cometidos este año en la ciudad?, ¿o es qué dichas políticas de integración deben ser aplicadas en exclusiva a  las familias y jóvenes que viajan desde Centroamérica? Debemos poner los pies en la tierra, vamos en camino de dar por perdida una generación entera de mexicanos vinculados al consumo y tráfico de estupefacientes. No estamos ni cerca de desterrar el mal endémico de la narcocultura instalada en nuestro territorio, por lo tanto, no creo que estemos en la posición geográfica, política y social ideal, para garantizar que quienes huyan de la violencia en Honduras, encontraran un terreno propicio para el desarrollo integral de sus facultades y virtudes, en la caótica Tijuana. 

La sociedad civil tijuanense ha demostrado más de una vez, estar a la altura de las circunstancias en cuanto a proteger, alimentar, resguardar y ofrecer incluso, asesoría legal al migrante. Las recientes oleadas de ciudadanos provenientes de Haití propició la aparición de múltiples albergues improvisados que se sumaron a los ya firmemente establecidos y profesionalizados. Es una característica propia de la ciudad el brindar la ayuda necesaria para las personas que intentan cruzar la frontera o se han quedado varadas, ya que de alguna manera, el albergue puede significar el inicio de un proceso largo de integración. La solidaridad de la gente de a pie es loable y debe tener su justo reconocimiento, no sin antes hacer conciencia sobre las limitantes que como organizaciones civiles poseen. La responsabilidad de la protección al migrante debe ser compartida entre los tres niveles de gobierno, que por otra parte, son quienes deben asumir también la responsabilidad de favorecer el libre tránsito de personas en mal estado de salud y sin identificación alguna, condición que entorpece sobremanera la ya compleja situación migratoria de los integrantes de la caravana.

Por otro lado tenemos su situación legal y sus oportunidades de éxito. ¿Qué porcentaje de la caravana logrará su objetivo? Según datos ofrecidos por el Dr. Rafael Alarcón, en el foro de análisis sobre migración, (organizado por el Colegio de la Frontera Norte) el porcentaje de rechazo de las solicitudes de asilo emitidas por ciudadanos hondureños es de un 78%, por lo cual no es muy complicado deducir que un gran número de ellos optará por instalarse en Tijuana y otro tanto regresará a su país de origen.  Las políticas migratorias se han endurecido con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, un hecho que, quizá para quienes huyen de la barbarie, probablemente sea un asunto menor. Pero, en el caso de las organizaciones que conocen la complejidad de la situación y, que de alguna manera han financiado y facilitado su viaje, ¿no sentirán ningún remordimiento al esperanzar al migrante frente a un objetivo que francamente, según apuntan los números, es prácticamente inalcanzable? Esta información debería formar parte de la asistencia brindada al migrante, por parte de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. De otra manera, la única palabra aplicable a este caso es: engaño.

Ya por último, en cuanto a la protección y asistencia médica a la cual México está obligado a proporcionar a todo individuo que transite su territorio, como parte de los tantos tratados internacionales para asistir y proteger al migrante, Letza Bojorquez investigadora del COLEF, arrojó un poco de luz sobre el tema haciendo énfasis en la importancia de controlar  y erradicar enfermedades infecciosas (que puedan propiciar graves consecuencias para la población general) así como la de atender a las personas que presentan síntomas de enfermedades que puedan evolucionar de manera crónica y a su vez, representen éstas, una carga mayor a la sanidad pública. En segundo lugar, frente a las campañas alarmistas que permean la red, Bojorquez afirma que el sistema de salud mexicano es por definición un sistema crónicamente limitado en recursos y la llegada de los migrantes no hace sino reafirmar este hecho. Y es aquí donde nos topamos con un sinfín de trabas administrativas que impiden el adecuado flujo de ingreso que la sanidad local requiere para su adecuado desempeño, en una situación de contingencia. A la hora de firmar estos tratados, la Federación tendría que diseñar estrategias prácticas que faciliten la solución de situaciones no previsibles, no solo firmar por firmar, que queda muy bonito, eso sí. 

Tijuana es un cúmulo de almas, de circunstancias, anhelos, fracasos y destinos. De un tiempo para acá la urbanización sin restricción, el asentamiento de vidas sobre un terreno cuasi inhóspito, la aglomeración indiscriminada de automóviles, la oleada de violencia que nos abofetea día a día, el tráfico ilegal de personas mediante engaños (que atiende a oscuros intereses políticos) han convertido a la esquina de Latinoamérica, en la esquina de la alfombra  que usualmente se levanta con el único objeto de depositar ahí lo barrido, para posteriormente taparlo y pretender hacer creer que el trabajo está hecho. Aquí el mayor beneficiado ha sido el presidente de los Estados Unidos. Reforzando la frontera, refuerza su discurso, su figura y a su vez, atemoriza al ciudadano, haciéndolo partícipe de la ficticia defensa del territorio nacional.

Texto y fotografía por Omar Enrique Moroyoqui Castro



Acerca de

Fue a través de mis padres que desde temprana edad he estado ligado a la escritura, los medios y las ciencias sociales. El seguimiento de la actualidad global se ha convertido en una prioridad personal para entender cuál es mi lugar en el mundo. Mi compromiso como comunicador o aspirante a ello es con la libertad, la igualdad, la pluralidad, el libre pensamiento, la tolerancia y por consecuencia con la democracia. Estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Baja California.


'A Tijuana se le acumulan los migrantes y los cadáveres' tiene 17 comentarios

  1. noviembre 26, 2018 @ 8:57 am Cipriano Durazo Robles.

    Este éxodo masivo nos plantea muchas ideas de carácter filosófico que vale la pena poner en la mesa de discusión, tales como el racismo, la intolerancia y desde luego la xenofobia; y ver que impacto tiene para los Tijuanenses el ir a trabajar a San Ysidro, y de hecho estudiar allá todos los días; pareciera que cada quien apuesta por sus intereses personales. La parte final nos la dará la historia.

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    • noviembre 26, 2018 @ 1:18 pm Omar Moroyoqui

      Gracias por leer. En efecto aquí hay un juego de intereses en el cual los ciudadanos quedamos en medio.

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      • noviembre 26, 2018 @ 4:16 pm Lourdes millan zavala

        Todo lo que permiten los gobiernos tiene un trasfondo que nada tiene que ver con nosotros los nexicanos solo nos utilizan y se juega con los sentimientos de la gente y generar más violencia por no estar de acuerdo con las caravanas saludos Omar

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        • noviembre 30, 2018 @ 12:22 pm Omar Moroyoqui

          Gracias por leer y comentar, saludos!

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        • diciembre 11, 2018 @ 6:46 pm Arturo Reyes González

          Con todo respeto, en Tijuana existe una alta politización de los hechos públicos. El grado de competencia política electoral y la función de los medios de comunicación en un contraste de versiones bastante sanas, la concurrencia de líderes de opinión y la existencia de verdaderas tribunas públicas en programas de radio donde se le abre el micrófono a la gente, ha permitido que Tijuana sea líder a nivel nacional en desarrollo urbano, desarrollo económico, desarrollo industrial y en representar una de las escasas opciones a nivel nacional en donde se puede lograr no el sueño americano sino el sueño mexicano de aspirar a un empleo, un desarrollo personal, la construcción de un patrimonio, el bienestar de contar con una ciudad que trabajosa y esforzadamente funciona, presta servicios, ofrece muchas cosas buenas a sus ciudadanos y goza de uno de los mejores climas del país. En Tijuana y en general en todo Baja California en realidad el gobierno es sólo un sector más, pues es más importante el sector empresarial: el comercio, la industria, el turismo, los servicios en general, la sociedad civil,.. los partidos políticos en Baja California si tienen un gran sobrepeso a través de partidos de oposición activos, medios de comunicación que denuncian los hechos y una ciudadanía bastante participativa en señalar los hechos que la afectan y que se manifiesta en consecuencia ante todo lo que es de carácter público. Es un estado que avanza a pesar de los estigmas de la inseguridad pública por tanta migración proveniente de todo el sur de México, de Centroamérica y a pesar del flagelo del narcomenudeo imparable y el crimen organizado.
          Habría que imitar algunas cosas del estado vecino. Por ejemplo, verdaderamente integrarnos a Arizona… en las últimas décadas el área de Phoenix ha sido una de las de mayor crecimiento en los Estados Unidos, y lo único que exportamos para allá es mano de obra ilegal en la forma de jornaleros agrícolas, lavaplatos, cocineros, albañiles y empleados informales. Ni siquiera hay autopistas que conecten de manera óptima a los visitantes de Tucson y de Phoenix hacia la Ruta de las Misiones de Kino. El área de Sásabe, Arizona, en lugar de ser el puente comunicativo entre Sonora y Arizona para comercio y turismo, es el Viejo Oeste, zona de trasiego de drogas, tráfico de migrantes, balaceras, secuestros, asesinatos, desapariciones… Somos el tercer mundo comparados con Baja California… con el perdón de ustedes.

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    • diciembre 11, 2018 @ 6:25 pm Arturo Reyes González

      ver que impacto tiene para los Tijuanenses el ir a trabajar a San Ysidro?
      Los tijuanenses tienen 60 años yendo a trabajar todos los días a San Ysidro y toda el área de San Diego. Especialmente los habitantes de la Colonia Libertad (Parte Baja y Parte Alta). Antes lo hacían bajo el esquema de la green card, ahora lo hacen por medio de la visa lasser. Miles de ellos se han “emigrado” o naturalizado estadounidenses a lo largo de las décadas. El grado de integración de las economías del área Tijuana-San Diego es uno de los más dinámicos y grandes del mundo. Muchos tijuanenses trabajan en Estados Unidos y generan divisas para la ciudad mexicana y al mismo tiempo cientos de miles de tijuanenses son consumidores asiduos del comercio sandieguino. Las transacciones no sólo se limitan al comercio sino al área de servicios, especialmente gastronómicos, hoteleros y de servicios de entretenimiento y esparcimiento. Tijuana y San Diego representan un curioso y extraordinario caso de desarrollo regional que vale la pena estudiar en términos de los factores que propician las sinergias que por décadas ahí se presentan. De hecho el alcance de esta rica dinámica económica alcanza a Los Ángeles, California y a los municipios de Playas de Rosarito y Ensenada, Baja California. El choque cultural entre mexicanos y californianos ha sido de integración, cooperación y convivencia: no de racismo, intolerancia y xenofobia.

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  2. noviembre 26, 2018 @ 11:33 am Víctor infante

    Me parece un artículo completamente apegado a la verdadera noticia y situación actual en Tijuana.

    Abre la perspectiva y da razón a la verdadera problemática del municipio, pese al origen migratorio de Tijuana, nunca se había presenciado este tipo de comportamiento o violencia que no está cerca de acabar.

    Felicidades Omar me encanta cómo se expresa tan lúcidamente y como te apoyas con datos esenciales para poder tener un razonamiento más acertado y plasmar la situación de una manera neutral pero concreta.

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    • noviembre 26, 2018 @ 1:20 pm Omar Moroyoqui

      Gracias por leer, Victor. Aprecio mucho tu comentario, tus apreciaciones y tu amistad.

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  3. noviembre 26, 2018 @ 12:50 pm Roberto Ramírez

    Felicidades Omar desde la Ciudad del Sol, Hermosillo, Sonora. Buen artículo de opinión, aunque me hubiera gustado que le hubieras agregado algo de entrevista o quizás algunas cifras u opiniones de actores importantes de la localidad o incluso de algún de algún migrante de la caravana, sobre todo de los cara dura.

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    • noviembre 26, 2018 @ 1:16 pm Omar Moroyoqui

      Gracias por leer y por las recomendaciones, seguiremos trabajando de cerca al fenómeno.

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  4. noviembre 26, 2018 @ 6:06 pm Cid

    Excelente Omar.
    Una muy buena redacción.
    Felicidades.

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  5. noviembre 27, 2018 @ 3:12 pm Pablo Reyes

    Omar, me gustó mucho tu artículo. Me da gusto verte escribir así, arrastrando la pluma cada vez más ligera, reflejando una lectura crítica de una ciudad por demás compleja. Felicidades

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    • noviembre 28, 2018 @ 4:26 pm Omar Moroyoqui

      Gracias, Pablo. Complejísima jaja pero algo tiene que no nos movemos, de momento. Un saludo.

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  6. diciembre 11, 2018 @ 6:31 pm Arturo Reyes González

    Los ciudadanos son activos partícipes de los fenómenos que ocurren. Si quedan en medio, no toman una actitud pasiva o agachada, actúan en consecuencia.

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  7. diciembre 11, 2018 @ 7:03 pm Arturo Reyes González

    La caravana de migrantes centroamericanos es una coyuntura. Tijuana ha lidiado con el fenómeno migratorio de personas del sur de México durante décadas, especialmente después del terremoto del 85 en el DF pero también a partir de las crisis sexenales del 82, 87, 94-95 que volvieron a México un país aun más pobre, sin oportunidades y con una caída de los salarios reales para los trabajadores del campo y la ciudad. La frontera norte se volvió el destino probable de un futuro mejor. Y así ha sido definitivamente. Es probable que el objetivo de la caravana migrante fracase. Es probable que muchos disuelvan al grupo o simplemente se separen e invadan la parte este de la ciudad como tiene años sucediendo con malos y buenos resultados, con buenos y malos balances por razones de que la gente es buena o por razones de que existen migrantes de vocación delincuencial… Pero ni la economía ni la esencia cultural de la ciudad cambiará. Seguirá siendo tierra de oportunidades y seguirá sufriendo por lo mismo que sufren todas las fronteras: narcomenudeo, giros negros, asaltos, drogadicción, muchos delitos del orden común y muchos retos urbanos de todo tipo en términos de servicios públicos para darle satisfacción a una población que crece por encima del promedio nacional… Esto no quiere decir que el grueso de la población no sea pobre, por supuesto que lo es, y la vida en Tijuana es cara: Es cara la vivienda y es cara la comida; pero hay un horizonte cierto de superación para quien se lo propone. Porque Tijuana como ciudad transmite eso a los que llegan a ella: Mejora cada día. En veinte años la ciudad se ha duplicado, y donde antes todo era polvo, calles sin pavimentar, colonias sin servicio; ahora toda esa parte este de la ciudad está llena de colonias pavimentadas, conectadas a centros comerciales cercanos, se han fundado cientos de escuelas públicas, subestaciones de policía, delegaciones municipales para asistencia y cobro de servicios, miles de empresas comerciales nuevas que ofrecen lo que la gente necesita, sobre todo empleo… pero sí, no se debe ignorar la ola de violencia que genera tanto crecimiento demográfico y la fuerte presencia del crimen organizado y tanta distribución de droga entre la población joven y adulta. El balance final o general… quién sabe… depende de cómo lo vemos: de forma negativa, realista u optimista. Tijuana ni los tijuanenses piden permiso para salir adelante, para construir sueños y posibilitar futuros, destinos, sueños mexicanos antes que americanos… y por eso lucha, crece, madruga, se levanta, trabaja y ayuda a los que llegan, mientras no abusen, mientras no quieran pasarse de vivos, mientras se pueda y mientras ello sea humano y no parasitario. Actalmente Tijuana representa la Alemania de México, porque Alemania ha sido el país que más y mejor se ha responsabilizado de la migración africana a Europa. Le corresponde resolver el problema, mientras otras fronteras pueden descansar de ello y no recibir el peso de esa carga, como lo hacen Grecia, Austria, Suiza y otros países que han cerrado sus puertas a la migración o la han evitado.

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  8. diciembre 13, 2018 @ 11:40 am América Lutz

    Hola Omar, Lucía Castro nos compartió tu artículo en el ColSon hace unas semanas. Me da mucho gusto ver voces jóvenes exponiendo sus ideas con la experiencia de primera mano. Le decía también a ella que la manzana no puede caer muy lejos del árbol. ¡Adelante con la pluma!, felicidades.

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