Artículos por Carlos Mal

Carlos Mal nació en Hermosillo. Es doctor en Literatura, dibujante de cómics, profesor, periodista gonzo y escritor de literatura crónicamente inédita. Fundó en 1998 el Club Chufa, dirigió y editó el fanzine TheClubChufaZine de 1999 a 2004. Publicó la noveleta Un verano con Antonio Alatorre y el libro de cómics Juan Escutia, el cómic. Colaboró con la sección cultural del periódico sonorense El Imparcial de 2004 a 2008 con la columna quincenal “Pira Pagana”. Residió en París de 2010 a 2014, y allí comenzó la elaboración de la novela gráfica La República de Sonora. Su obra inédita incluye cómics, teatro, novela, poesía, ensayo, cuento y crónica. Contacto: thecarlosmal@gmail.com


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Apostillas a la visita de Irvine Welsh

Sigo haciendo clic en el botón “actualizar” en mi navegador. Una y otra vez. En la bandeja de entrada de mi cuenta de correo de Gmail sigue sin aparecer la solemne invitación que he esperado desde que supe que Irvine Welsh vendría a Hermosillo. Imagino que sería más o menos así:   __________________________________________________________ INSTITUTO SONORENSE…

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El Concurso del Libro Sonorense no es para todos: un ensayo ardido

La despreciada pluma de Carlos Mal en Crónica Sonora UNIVERSO ALTERNO 1: (Le dije a mi editor que si no ganaba el Concurso del Libro Sonorense este año, publicaría  este texto, como manera de venganza  y drenaje de ponzoña. Sí lo gané, pero de todos modos quiero publicarlo porque fuck the pólice).   UNIVERSO ALTERNO…

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Bob Dylan merece el Nobel

Bob Dylan me gustaba antes de que fuera cool. Debo confesar que detesto con entusiasmo “Knocking on Heaven’s Door” (la canción más aburrida del mundo para tocar en la guitarra), pero en la más grande parte, Dylan es un cabroncete genial. Hay tres canciones “Subterranean Homesick Blues”, “Positively Fourth Street” y “Stuck Inside of Mobile…

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…Y por mucho que nos duela, la Semana Santa yaqui es antisemita

Ya en frío, nuestro querido polemista pasa revista a «una bonita tradición de nuestro bonito pasado en el que todo era mejor».  Agarren piedras Cuando éramos niños les temíamos porque sus rostros animales y demoníacos estaban acompañados por un ruido primitivo y escandaloso. Porque combinaban el ruido de sus bailes salvajes con el silencio absoluto de…

Crónica Sonora