‘Alamos’: donde empieza la cultura y acaba la ortografía


«Miren, acepto que una persona con poca educación va a pasar por alto la ortografía, pero que lo hagan instituciones gubernamentales, las mismas que insisten en que la educación es esto y que la educación es la panacea de todos los cánceres»…

Carlos Mal está de vuelta


 

Hace poco fui al FAOT, el conocido Festival Alfonso Ortiz Tirado, una congregación de amantes de las artes y del alcohol que se celebra anualmente en la ciudad de Álamos, Sonora, el cual es considerado “pueblo mágico” porque al parecer la federación todavía cree en las hadas, en Jodorowsky y en Harry Potter.

 

Cuando llegué me recibió un pueblo lleno de pintorescas tiendecillas operadas por los salvajes nativos y en sus muchos locales de comercio había igualmente pintorescos letreros pintados a mano. En todos ellos se podía leer el nombre del pueblo, Álamos, escrito sin acento. “Alamos”.

 

Lo dejé pasar. Vine a Álamos a divertirme y a tratar de escuchar ópera y a tal vez salir con novia de este par de días en el bucolismo rural del lugar más lindo del peor de los treintaidós estados.

 

Me paseé por las calles viejas y nuevas del lugar y aunque trataba de disfrutar la amena compañía y la atmósfera artificialmente cultural, la espina de la mala ortografía que veía en todos los letreros se me hundía poco a poco cada vez más en el tierno talón de mi paciencia.

 

Verán, durante muchos años he tenido una fantasía secreta: convertirme en una especie de justiciero enmascarado de la ortografía. Salir a las calles cobijado por la noche como una especie de grafitero culto con un arsenal de marcadores, brochas, esténciles y calcomanías con forma de acentos y comas y corregir todos los errores que manchan el orbe como una explosión bacteriana de ignorancia, apatía y antiintelectualismo.

 

Recordé esta fantasía cada vez que veía aquí y allá “Alamos”, “pueblo magico” (¡mágico sin acento!). “Mexico” no tardó en aparecer en algún rótulo. Que me lleve el diablo. No debería enojarme por estas cosas. Tengo una propensión genética a las canas, y “Alamos” me las va a empujar todas, y me van a retoñar en el cráneo como si fuera yo un Pelón Pelo Rico relleno de plastilina blanca.

“Qué bueno que no estoy armado”, pensé al ver que era el mismo gobierno (municipal, estatal, quién sabe) quien ponía “Alamos” en todas partes, como si supieran que algún día yo visitaría el lugar, como si quisieran, a propósito hacerme enojar a mí, a Carlos Mal, centro, al parecer, del maldito universo.

 

Miren, acepto que una persona con poca educación va a pasar por alto la ortografía, y en verdad tolero eso sin mucho problema. Pero que lo hagan instituciones gubernamentales, las mismas que insisten en que la educación es esto y que la educación es la panacea de todos los cánceres, eso sí que me parece una injusticia, un cinismo y, como dirían las bocas más folclóricas: me parecen chingaderas.

 

Algunas pocas instancias de “Álamos” con su acentito bien puesto me permitieron continuar sin que me estallara una arteria en el nido hirviente de mi cerebro. Por suerte me distraje con algunos dos o tres eventos musicales y dancísticos y después los dedos brunos del sueño me cerraron los párpados como se le cierran a un cadáver y pude olvidarme de los acentos perdidos de Alamos por un par de horas.

 

Al día siguiente, por la mañana, desde un mirador, en las alturas, pensé: “es un buen paisaje, se ve toda la ciudad y por el otro lado se ve la salvaje flora del valle… Cuando un relámpago cae sobre un árbol en las cimas es como si Zeus, greñudo, le estuviera poniendo un acento de fuego a un error ortográfico”

 

Y es que el error básico consiste en que la gente se empeña en creer que “las mayúsculas no necesitan acentos” y por eso para mucha gente escribir con mayúsculas es como un día de carnaval en el cual las reglas no importan y que se joda la ortografía.

 

Se me tuerce la boca de tanto repetir que:

 

“La Real Academia Española nunca ha establecido una norma en sentido contrario. La acentuación gráfica de las letras mayúsculas no es opcional, sino obligatoria, y afecta a cualquier tipo de texto”.

 

Pero esto va más allá. Algunos de los ejemplos más horrendos de ortografía están en las placas conmemorativas (algunas hechas muy recientemente, como 2006 o 2015), que son más que anuncios o rótulos: se supone que son un texto para las generaciones, una especie de monumento textual… y aun así parece que no les importa que este texto que van a dejar para siempre, para que sea visto por los ojos de los siglos tenga errores que son producto de la pereza, del descuido, del valemadrismo.

 

Para mí la ortografía no se trata de seguir reglas porque sí; tampoco se trata de que porque yo me sé las reglas eso me hace mejor que todos ustedes animalitos indefensos, desprotegidos ante la lluvia de la ignorancia… No. En verdad el uso correcto de la ortografía habla de nuestra voluntad de hacer bien las cosas. Si conducimos un carro seguimos las reglas, revisamos el aceite, tenemos un neumático extra, tenemos un gato hidráulico y un seguro de daños… hacemos las cosas bien, o al menos tratamos.

 

Pero cuando se trata de hablar bien o de escribir bien la gente se escuda en que el esfuerzo mínimo es suficiente para darse a entender y para comunicarse. Y por eso Latinoamérica es un abismo. Porque no podemos esforzarnos más que el mínimo de excelencia.

 

Alguien alguna vez me preguntó para qué sirve la ortografía. «¿Por qué es indispensable la ortografía?», me preguntaron. Recuerdo que lo que contesté parecía meditado y preparado. Lo dejo aquí como despedida, para esos que, como yo, sufren con los acentos ausentes, con las comas mal usadas. Para que lo usen los que, como yo, a veces no saben cómo defender el lenguaje sin parecer irritantes o esnobs.

 

“—Doctor Mal, ¿por qué es indispensable la ortografía?

 

“—En sentido estricto la ortografía no es indispensable. Así como no son indispensables la higiene, las leyes y la cortesía. Los que defendemos la ortografía creemos que esta es una responsabilidad individual, no una obligación, y pensamos que quienes pueden usar la ortografía y no lo hacen son groseros o perezosos.

 

Si una señora que dejó la secundaria para trabajar por necesidad escribe ‘Se benden tortiyas de mais’ se entiende y se tolera. Yo, personalmente sonrío y sigo con mi vida. Esa persona está utilizando las herramientas que tiene para expresarse, y si su mensaje funciona, qué bien.

 

Pero (y este es un pero enorme) cuando quien escribe es un estudiante universitario, un profesionista, un profesional de la comunicación, un periodista, un maestro, un doctor, etcétera, ahí sí hay un problema. Se trata de gente con educación que decide que la ortografía es un estorbo.

 

Un mensaje con mala ortografía producido por gente que no tiene excusa para no saber las reglas básicas me parece una falta de respeto hacia quien va dirigido, especialmente cuando el texto es formal y profesional (como en anuncios, libros, periódicos, comerciales, propaganda, etcétera).

 

Y para los que me dicen ‘pero me entendistesssss, ¿no?’ les respondo: su actitud es como la de un chef que no se lava las manos para hacer la comida y dice ‘pero te la comistesss y te gustó, ¿no?’»

 

Por cierto, no me voy sin advertirles: si en el futuro cercano aparece en la ciudad un grafitero vengador de la ortografía, no soy yo, eh… guiño guiño.

 

Por Carlos Mal

Fotografías de Benjamín Alonso

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Acerca de

Carlos Mal nació en Hermosillo. Es doctor en Literatura, dibujante de cómics, profesor, periodista gonzo y escritor de literatura crónicamente inédita. Fundó en 1998 el Club Chufa, dirigió y editó el fanzine TheClubChufaZine de 1999 a 2004. Publicó la noveleta Un verano con Antonio Alatorre y el libro de cómics Juan Escutia, el cómic. Colaboró con la sección cultural del periódico sonorense El Imparcial de 2004 a 2008 con la columna quincenal “Pira Pagana”. Residió en París de 2010 a 2014, y allí comenzó la elaboración de la novela gráfica La República de Sonora. Su obra inédita incluye cómics, teatro, novela, poesía, ensayo, cuento y crónica. Contacto: thecarlosmal@gmail.com


'‘Alamos’: donde empieza la cultura y acaba la ortografía' tiene 42 comentarios

  1. febrero 15, 2016 @ 6:50 am Aldo

    El buen juez por su casa inicia…dicen…Una ciudad que aspirar ser el epítome de la cultura debería comenzar por ello…

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    • febrero 18, 2016 @ 6:27 am Benji

      Ése es el punto, Aldo. Nuestros ilustres jueces nos bombardean con peroratas sobre «la importancia de la cultura para los sonorenses» y en el terreno de los hechos nos estrellamos con contradicciones como estas y otras peores. Un saludo cordial.

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  2. febrero 15, 2016 @ 11:02 am Juan Carlos

    «ALAMOS: DONDE EMPIEZA LA CULTURA Y ACABA LA ORTOGRAFÍA» ese es el título del artículo -muy bueno por cierto- pero en el título Álamos no tiene acento y ortografía sí…

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    • febrero 15, 2016 @ 4:01 pm Benji

      Estimado Juan Carlos, la ausencia de tilde en el título, así como en la línea última del parrafo noveno, han sido totalmente intencionales por parte del autor. Sin embargo, cierto es que en aras de evitar confusiones nada mal vendrían unas comillas y/o unas itálicas. Así hemos hecho ya, como podrás observar en el título y en la línea de marras.
      Un abrazo y muchas gracias por la observación 🙂

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  3. febrero 15, 2016 @ 2:10 pm Luis

    Pues chinga tu madre pinchi mantenido!! a pendejos ridiculos como tu son a los que hay que purgar de nuestra sociedad y tu opinion y critica me la paso por los wiwis Y mira pendejo sin acentos ni nada porque me vale perga y no tengo que escribir mamadas pa que me sigan manteniendo con bequitas chafas…..

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    • febrero 16, 2016 @ 11:49 am Dana

      ¿Por qué lo insultas?… ¿Qué ganaste escribiendo esas peladeses?…

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  4. febrero 15, 2016 @ 3:47 pm AARON

    Son demasiado ridículos tus comentarios ! (La verdad no puedo encontrar una mejor expresión para tus comentarios ) Con todo respeto tu no fuiste a «divertirte y a tratar de escuchar ópera» solo fuiste a ver que podías criticar …. mira te pondré un ejemplo … yo soy Químico Biológico Clínico mi profesión incluye el trabajar con agentes infecciosos, yo se que estos agentes están en el aire en las paredes, pasamanos etc etc, Si yo viviera solo pensando en todas las enfermedades que me podrían dar que vida sería esa ? … en tu caso tu profesión como editor incluye una Correcta y obligatoria Ortografía simplemente ignoralo y sigue con tu vida …

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  5. febrero 15, 2016 @ 3:47 pm Jechuy

    Primero las tienduchas las atiende y son dueños de personas del sur, principalmente de Oaxaca…… y lo Mágico le viene de u programa presidencial impuesto por Fox…..para beneficiar no a sonorenses si no a extranjeros dueños de las casas del pueblo y personas que son comerciantes de fuera del estado….pero!! Sonora es mágico por la biodeversidad de sus ecosistemas hábitat de las raíces del sonorense herederos del encanto y la magia de esta tierra de la su encanto y magia se oculto a tu bisoña cultura centralista y a tu actitud de godiñes centralista!!….y te sublimas en el personaje de ZORRO, que en ves de espada usa un pincel en pro de la cultura godiñes.

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  6. febrero 15, 2016 @ 3:56 pm Carlos Mal

    Sí… ¡Sí…! Sigan así, creaturitas… Me alimento de sus corajes… Vengan al lado oscuro…

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  7. febrero 15, 2016 @ 4:06 pm Humberto

    Creo que es un buen análisis. Y está bien hacer esos señalamientos y mejor que vengan de profesionales de la Literatura. No entiendo el odio de los que han comentado. En fin, es un buen artículo y un llamado a un compromiso ortográfico que lejos de molestarnos da más contenido a lo que buscamos expresar por medio de la comunicación escrita.

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    • febrero 16, 2016 @ 8:52 am MANNNOLO

      Estoy de acuerdo, puesto que los errores, en cualquier campo o aspecto, y cuando alguien nos los señala adecuadamente , nos ayudan a ser mejores, corregir algo equivocado, o aprender algo nuevo. Además, el autor deja en claro que es en los escritos de las dependencias gubernamentales donde realmente le molestan esos errores ortográficos. Pero siempre habrá quien tenga el hígado más arriba del corazón…….o del cerebro.

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  8. febrero 15, 2016 @ 4:11 pm Carlos Correa

    un viaje a un festival cultural que se arruinó él; comienza explicando a lo que iba y termina llorando por lo que vio escrito; ahí entonces se perdió de la ópera, paisajes y hasta de encontrar novia; con razón sigue soltero; ¿quien lo va a aguantar así de mamón?; además de criticar a quienes le atienden, se nota que no conoce, sólo critica; desde lejos se nota que quienes no atienden no son nativos del lugar y no es menosprecio de mi parte, fue el único imbécil de todo el festival que no llegó a notarlo; también indicar que Sonora es el peor de los 32 estados me parece fuera de lugar, si no le parece que se vaya a Tamaulipas a ver si puede visitar un festival, sigo sin menospreciar; lo único que buscaba es darse a conocer, de alguna manera pero su vida está tan vacía que ocupaba a toda costa la atención de las personas; pobre diablo, con razón sigue soltero a pesar de creerse tan importante.

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    • febrero 15, 2016 @ 4:45 pm Gramática

      ¿Por qué el odio a Carlos Mal? ¿Qué les hizo?

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      • febrero 15, 2016 @ 5:41 pm Carlos Mal

        Así me gusta, Gramática, me alimento de sus cerebritos confundidos y de sus humores constipados. Que haya más rencor injustificado, venga, ¿eso es todo lo que tienen?

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        • febrero 15, 2016 @ 9:04 pm Carlos

          Pendejo engreído esta profesión que llevas es una mierda que nunca te sacará de la misma; consigue una vida hahaha

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  9. febrero 15, 2016 @ 4:53 pm Hugo programador

    Todo lo que opinas está lleno de verdad y de pena ajena perooooo!! Hay algo que no captaste nuestro México lindo y querido está lleno de gobernantes analfabetas y mal educados y esos pequeños pero gigantes detalles como es un acento se los pasan por el arco del triunfo.

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  10. febrero 15, 2016 @ 9:06 pm Juan

    Olvidaste acentuar «Ortiz» mi estimado animalito de la creación

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  11. febrero 16, 2016 @ 1:27 am Susana Haro

    Increible, tanto que demandan un sistema educativo de calidad, tan fuerte la crítica social a maestros y a programas educativos y observo cual es la reacción de algunas personas «educadas» ante un aspecto real e importante como es la ortografía, el autor del texto no inventa la problemática, solo la expone de manera muy original, en mi parecer estaría indignada con las instituciones gubernamentales por no cuidar y tener respeto para con su gente ni amor a sus pueblos «mágicos», dejando pasar estos pequeños «detalles» ¡total, ya habrá muchos que defiendan a capa y espada el nivel mediocre que les ofrecen! ¡Chingado!

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  12. febrero 16, 2016 @ 7:42 am Karla

    Me da gusto que haya personas tan preocupadas por la pésima ortografía y falta de seriedad por el lenguaje escrito que existe actualmente en nuestro país. Esa neurosis por corregir las faltas de ortografía son parte de mi vida diaria. De igual manera, tolero esas faltas en quien no tuvo oportunidad de finalizar sus estudios básicos pero es una vergüenza que Instituciones Públicas se atrevan a exponer su ignorancia o dejadez hacia la comunicación escrita.
    Me uno a la liga de la justicia por la ortografía. Empezaría por quitarle las mayúsculas a todos los meses del año, «we’re not in USA, people.»

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    • febrero 16, 2016 @ 7:57 am Karla

      Lo que sí repruebo de este artículo es que nos etiquetes como el peor estado del país, tampoco estamos tan tan jodidos…

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      • febrero 16, 2016 @ 9:08 am MANNOLO

        No es que me gane el regionalismo, pero decir que Sonora es el peor de los 32 Estados me parecen-folklóricamente hablando- «chingaderas» de tu parte. No sé en qué parámetros te basas para dar esta opinión de este Estado. Caramba! Es bueno ser sinceros, pero también el ser prudentes. «Ser prudentes no significa herir la belleza de ser sinceros». De nada!

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  13. febrero 16, 2016 @ 8:21 am Julio

    Reconozco la cuasi perfección de su acentuación, donde si tiene que trabajar mas el autor es en la redacción de sus textos; demasiadas conjunciones además de puntos y comas donde no van.

    Hay que aprender y sobre todo a ayudar a los que menos saben.

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    • febrero 16, 2016 @ 8:42 am Carlos Mal

      Si me das algún ejemplo de en qué me equivoco, con gusto trato de mejorar mi estilo, pero en verdad no me parece que me equivoque en la puntuación.

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      • febrero 16, 2016 @ 4:03 pm MANNNOLO

        Te acabas de volver a equivocar.Si deveras nos vamos a poner exigentes con la gramática, entonces te diré que quedaría mejor «en qué me equivoqué». Y después de «mejorar mi estilo», en vez de «coma», queda mejor un «punto y seguido». Las comillas son nada más para resaltar

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  14. febrero 16, 2016 @ 9:03 am Lilián

    Señor Carlos Mal:
    Es preferible escribir Álamos sin acento, mil veces, porque eso tiene arreglo. Como usted dice, con un plumón se soluciona. Pero el racismo de usted, creo que ese no tiene arreglo. Que pena. En un país intercultural como México que un «Doctor en Literatura» se exprese así. Que pena en verdad. Le queda grande el título señor.

    «Cuando llegué me recibió un pueblo lleno de pintorescas tiendecillas operadas por los salvajes nativos y en sus muchos locales de comercio había igualmente pintorescos letreros pintados a mano. En todos ellos se podía leer el nombre del pueblo, Álamos, escrito sin acento. “Alamos”.

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  15. febrero 16, 2016 @ 9:11 am Julio

    «brochas, esténciles y calcomanías con forma de acentos y comas y corregir todos los errores que manchan el orbe como una explosión bacteriana de ignorancia, apatía y antiintelectualismo.» 4 CONJUNCIONES»

    «“Qué bueno que no estoy armado”, pensé al ver que era el mismo gobierno (municipal, estatal, quién sabe) quien ponía “Alamos” en todas partes, como si supieran que algún día yo visitaría el lugar, como si quisieran, a propósito hacerme enojar a mí, a Carlos Mal, centro, al parecer, del maldito universo.» (DEMASIADO ADORNADO EN COMAS, PARÉNTESIS, COMILLAS)

    Quizás sea Yo el ignorante o el iletrado, simple percepción como lector.

    Saludos

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    • febrero 16, 2016 @ 10:52 am Carlos Mal

      Sí te entiendo, pero no uso las comas ni las conjunciones de manera gramaticalmente incorrecta, se trata simplemente de mi estilo. Aquí sí que se trata solo de gustos. Gracias por tomarte el tiempo.

      Responder

  16. febrero 16, 2016 @ 9:36 pm JESÚS

    Muy buen trabajo de los dos, Carlos Mal y Benjamín Alonso. Dos preguntas: ¿Por qué esta expresión: «tiendecillas operadas por los salvajes nativos», es ofensiva…? ¿»Bucolismo rural», es un pleonasmo?…Saludos

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    • febrero 17, 2016 @ 9:39 am Benji

      Es el estilo retintín del autor, estimado Jesús. Sobre la segunda pregunta, efectivamente supone un pleonasmo. Si bien debemos recordar que ‘pleonasmo’ -según mamá RAE- alude lo mismo a un error impremeditado que a uno intencional para dar expresividad o reforzar el sentido de la oración en turno.
      Un saludo muy cordial y gracias por inquirirnos, Jesús.

      Responder

  17. febrero 17, 2016 @ 12:38 pm Raúl

    Pienso que eres una persona muy negativa, que te metes una idea a la cabeza y crees que tienes tú la razón absoluta, también pienso que hay mejores atributos de los cuales hablar que esto que tú comentas. Obtienes más críticas negativas que positivas, más enemigos que amigos y eso no es bueno puesto que somos un mundo colectivo y el ganar seguidores es una de las cosas más importantes en la vida, más tú que haces trabajos públicos. Por lo que dices pienso que eres una persona odiosa, quejumbrosa y que no quisiera conocer, también te me haces poco interesante y muy obstinada. Espero seas feliz con tu manera de ver la vida. Saludos.Acaso nomás en Álamos habemos personas con mala ortografía? Hay que ser y dejar ser! Y no olvides las sabias palabras del Benémerito de las Américas! ENTRE LOS INDIVIDUOS COMO ENTRE LAS NACIONES, EL RESPETO AL DERECHO AGENO ES LA PAZ!

    Responder

  18. febrero 17, 2016 @ 5:36 pm Dr. Prepucio

    Carlos Mal, es bien sabido que a los sonorenses nomas les interesa beber cerveza, fumar mota, si eres naco fumar cristal, mamar panocha y cojer, si sobre todo cojer. Hago énfasis en eso porque te hace falta. Vas a Álamos (lo puse con acento para que no te sientas Lady) según dices a ligarte una mujer (o quizás un putito) y te pones a revisar acentos, jaja tremendisimo puñeton te has de haber hecho. Que pinche vieja va a querer cojer con un wey así, ve a Álamos, bebe, fuma, cojete a una puta, pero déjate de mamadas. Pintar acentos por las noches, por favor, se supone que deberías de estar comiendo en lugar de andar de acentoterrorista.

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  19. febrero 18, 2016 @ 6:38 am Benji

    Benditos anónimos. Qué haríamos sin ellos…

    Responder

  20. febrero 18, 2016 @ 8:59 am Manuel Llanes

    Muy bueno el texto, con un sentido del humor que, como podemos ver en los divertidos comentarios, cumple con su cometido. Saludos.

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  21. enero 26, 2017 @ 1:30 pm Jesus de la Torre

    que pedo…… y yo solo venia a poner sin todavia leer el articulo con el puro titulo ya se quien lo escribió y me encuentro con una horda de insultos que les hiciste mano? jajajajaja saludos Carlos Mal. P.D. esta bien escrito mi post?

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  22. enero 26, 2017 @ 7:16 pm TIENE RAZÓN

    tiene razón el autor, pero que mamón es para decir las cosas. Con un poco de suerte esta publicación puede llegar a las manos correctas, alguien que pueda cambiar lo que comenta, es decir, lo de los «nativos salvajes».

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  23. febrero 7, 2017 @ 1:10 pm R Rascon

    Don Carlos escriben Alamos si acento por la razón que escribimos Méjico con x; por que nos da la gana¡. no puedo inferir más de su escrito ya que solo soporte 3 o 4 párrafos, sin mas le deseo más suerte en su vida amorosa y en las relaciones humanas.

    Responder


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