…Y por mucho que nos duela, la Semana Santa yaqui es antisemita


Ya en frío, nuestro querido polemista pasa revista a «una bonita tradición de nuestro bonito pasado en el que todo era mejor». 

Agarren piedras



Cuando éramos niños les temíamos porque sus rostros animales y demoníacos estaban acompañados por un ruido primitivo y escandaloso. Porque combinaban el ruido de sus bailes salvajes con el silencio absoluto de los humanos enterrados en sus entrañas esperpénticas. Porque se movían en manadas. Porque se parecían a los monstruos de nuestras pesadillas.

Hablo de los fariseos. Los chapayekas (“narizones” en yaqui). Los  “judíos”. Los chapayekas son devotos católicos que pertenecen a la nación yaqui. Son hombres que durante los cuarenta días de la cuaresma se visten como encarnaciones del mal para representar la muy católica pena de estar cargados de pecado. Durante estos cuarenta días los chapayekas (muchos de ellos falsos oportunistas y no yaquis) se pueden ver por las calles danzando por monedas. Y cuando esto pasa, las ciudades del Sonora y Sinaloa se convierten en una película de David Lynch o en una novela de Alejo Carpentier.

Pero en esta ocasión no me interesa describir la pintoresca tradición, ni ahondar en su origen o en su descripción etnográfica. Hoy quiero hablar mal de los chapayekas porque parece que no me cansé de ser odiado por todos.

¿Recuerdan la película Borat? En los primeros minutos de esta pieza de comedia el personaje Borat Sagdiyev (un conductor televisivo de un Kazajistán ficticio) nos mostraba qué tan retrógrado y racista era su país. Nos mostraba cómo la violación y el incesto eran moneda corriente. ¿Y cuál era otra de las formas de exhibir su racismo e ignorancia? Con “la corrida del judío”, la cual consistía en una especia de pamplonada, pero con dos botargas grotescas con cabezas de caricaturas de judíos en lugar de toros. Niños y adultos se deleitaban en perseguir y golpear a estos monigotes que encarnaban todo lo que la religión les había enseñado a odiar.

Y es que el odio al judío es antiquísimo. No les voy a hacer una historia del antisemitismo aquí, pero los invito a informarse. La diáspora, la Inquisición española, la persecución, el holocausto nazi… pocos grupos humanos, aparte de los negros, han sido tan vituperados y acosados. Todos conocemos al menos sobre el holocausto, y aun así hay una inmensa mayoría de abuelitas adorables que siguen pensando que los judíos son malos porque mataron a diosito.

El antisemitismo es casual en México porque no hay muchos judíos que puedan replicar y enojarse. Pero el antisemitismo es real. Y, por mucho que nos duela hablar mal de nuestras bonitas costumbres sonorenses, la Semana Santa yaqui es antisemita.

Oops.

En Sonora a los chapayekas les llamamos “fariseos”. La encarnación del pecado es, en la imaginación religiosa, un judío. Prácticamente el diablo en forma humana es un judío. Lo indeseable es un judío. Lo que se quema en una hoguera al final de la fiesta sagrada es un judío. El sacrificio humano. Lo tóxico que debe salir de nuestra comunidad para darle lugar a Dios.

La fiesta religiosa yaqui nos condiciona, con sus formas simbólicas fáciles de interpretar, a considerar al judío como un elemento del mal, como el enemigo y el adversario. Al que se debe erradicar.

¿Pero de dónde sale el término fariseo? Sucede que es casi lo mismo que decir judío. Y en términos cristianos, es casi lo mismo que decir “malo” o “deshonesto”. Si esto no es antisemitismo, no sé qué es.

En tiempos de Cristo, un fariseo era simplemente un judío que seguía estrictamente las leyes de su religión. No eran de otra raza ni de otra región de Judea. Eran simplemente más devotos y más estrictos al momento de interpretar su libro sagrado. San Pablo, inventor del cristianismo, autor de la mitad del Nuevo Testamento, era fariseo. Para qué decir más: Cristo, tal vez, también era fariseo.

Sin embargo en la Biblia cristiana aquí y allá vemos condenas y críticas por parte de Jesús hacia los fariseos. Los llama mentirosos, asesinos e hipócritas. Dicen que se van a ir al infiernito y que son, en pocas palabras, lo peor.

Lo que pasó es simple: después de que los romanos destruyeron el Templo de Jerusalén en 70 d.C., solo los fariseos y los cristianos sobrevivieron a la masacre y estas dos facciones competían por ser la religión dominante, así que los escritores del Nuevo Testamento recurrieron a criticar y atacar cruelmente a los fariseos.

Agreguemos que, como parte de la vergonzosa Conquista del Norte de México (que se logró con la superstición, no con las armas), los gordos y hediondos misioneros jesuitas, franciscanos y demás sustituyeron las tonterías mitológicas de los yaquis con las tonterías mitológicas del catolicismo, las cuales incluían e incluyen el odio irracional hacia los judíos.

¿Y nadie se lo cuestiona hoy en día? ¿Solo yo? ¿Solo a mí me incomoda que un rito católico queme judíos diabólicos como clímax de la Semana Santa? ¿Estoy mal? Antes de que se enojen (más) conmigo aclaro: mi respeto está con la historia de combate y de tenacidad de los yaquis. Pero no con un rito que perpetua una caricatura racista, no importa que lo hagan sin saber que lo hacen.

Se supone que tenemos que aceptar que las tradiciones son bonitas solo porque son tradiciones. Esta es la misma razón por la cual todavía existen las corridas de toros y la creencia de que es normal gritar estupideces a las mujeres en la calle. Porque es una bonita tradición de nuestro bonito pasado en el que todo era mejor.

Tenemos que aceptar que la Semana Santa yaqui es totalmente asombrosa porque nos recuerda nuestras raíces, esas que creemos que nos pueden definir ya que nosotros no tenemos la profundidad intelectual para definirnos nosotros mismos con nuestras propias palabras porque tenemos mucho miedo de tener ideas independientes.

La Semana Santa yaqui es asombrosa porque nos deja asomarnos a un mundo exótico y que nos demuestra qué tan diferentes somos de ellos, de los otros, de los que tienen otro idioma y otro rostro. Somos todavía los afrancesados perfumados fascinados con lo exótico. Somos los turistas de la etnografía que conducen sus automóviles refrigerados a las colonias pobres a visitar a los yaquis por un día. Somos el mestizo tocado por el dedo divino de la herencia europea justo en medio del jardín genético. Somos el privilegiado cóctel de la Conquista.

Pero ¿saben qué? Por eso me gusta la Danza del Venado: porque a diferencia de la racista -y hedionda a catolicismo- tradición de los chapayekas, la Danza del Venado es puro rito pagano, puro delirio yaqui animalista, con incluso un aroma de prehistoria y chamanismo. Parece no haber sufrido la contaminación del misionero. Excepto por el violín, que se usa en la Danza del Venado como un recordatorio de que Dios es injusto y que no me va a dejar disfrutar de nada auténticamente precolombino en el norte de México. Oy vey.

Por Carlos Mal

Fotografía de Benjamín Alonso

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Manifestación chapayeka frente a Palacio de Gobierno, el 22 de marzo de 2016, exigiendo donación de terrenos en Hermosillo para celebración de actos ceremoniales.



Acerca de

Carlos Mal nació en Hermosillo. Es doctor en Literatura, dibujante de cómics, profesor, periodista gonzo y escritor de literatura crónicamente inédita. Fundó en 1998 el Club Chufa, dirigió y editó el fanzine TheClubChufaZine de 1999 a 2004. Publicó la noveleta Un verano con Antonio Alatorre y el libro de cómics Juan Escutia, el cómic. Colaboró con la sección cultural del periódico sonorense El Imparcial de 2004 a 2008 con la columna quincenal “Pira Pagana”. Residió en París de 2010 a 2014, y allí comenzó la elaboración de la novela gráfica La República de Sonora. Su obra inédita incluye cómics, teatro, novela, poesía, ensayo, cuento y crónica. Contacto: thecarlosmal@gmail.com


'…Y por mucho que nos duela, la Semana Santa yaqui es antisemita' tiene 8 comentarios

  1. abril 4, 2016 @ 9:52 am Abraham

    Muy buen enfoque el del autor, felicidades. Pero hay muchos enfoques, por ejemplo: El Julio es un chavo del Ranchito, mestizo, ha detener muy poquitos genes de la tribu, sale de fariseo porque vive en un hogar disfuncional, y su estancia en la ramada lo hace sentirse en una familia donde hay liderazgo, orden, compañerismo, comida, a ese enfoque, los que saben, pueden darle y llegar muy lejos.
    Que porqué en la organización hay rangos como cabos, capitanes y marchan con la disciplina militar? qué tiene que ver eso con la pasión de Cristo? nada, o casi nada, lo que pasa es que ya sabemos que los yaquis y los mayos combatieron en la revolución y ese un elemento, el belicoso, el militarismo, los yaquis insertaron en su fiesta de una manera magistral, eso también hay mucha tela de donde cortar por parte de los que saben. Por otro lado; la mascara, colores intensos, sonajas, desfile, eso es carnaval, el carnaval de los pobres, que no tenemos ni para ir al de Guaymas, menos al de Río, el ser humano tiene necesidad de carnavales, como actor o como espectador, hay muchas versiones de carnaval y esta es una de ellas. En fin, se ve que la fiesta de semana santa «yaqui» es una realidad muy compleja.

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  2. abril 4, 2016 @ 8:27 pm Enrique

    Al buen entendedor pocas palabras, las cosas buenas y malas sólo están en la cabeza de cada uno y responden a la Represión. Las Represiones son lo que marcan esta seña de identidad, porque cada persona tiene sus propias Represiones de acuerdo a lo vivido, a lo prohibido y a lo Expresado, con esto trato de decir que no hay cosas buenas o malas sino, únicamente, opiniones buenas y malas sobre las cosas. Pensamientos subjetivos y pareceres personales, diferentes a los de los demás. Me gusto mucho su opinión no hay enojo saludos

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  3. abril 5, 2016 @ 12:02 am Margarita Rascón

    Interesante enfoque el de Carlos Mal, hay que agregar que el antisemitismo tiene fuertes y legítimas raíces, no es casual que actualmente son judíos los dueños del capital financiero que a nivel global amasan con sangre, destrucción, sometimiento y sufrimiento de pueblos, tribus, familias. Claro, no todos los judíos son ricos y crueles, también hay pobres o clase medieros de sus mismas genealogías que padecen los estragos de la voracidad neoliberal.
    Total los judios también se ganan con ahínco el odio en Palestina y más allá ante la inercia de la ONU que los protege.

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  4. abril 6, 2016 @ 10:24 am Matias

    @MARGARITA RASCON. El atentado contra las torres gemelas fue hecho por judíos? Los recientes atentados en Europa fue hecho por judíos?Las dictaduras del siglo pasado en América Latina lo hicieron/fomentaron/planearon los judíos? Los judíos a quien someten desangran, someten? a qué pueblo hacen sufrir? al artificial pueblo islamico palestino? La ONU le impuso más de 60 condenas al Estado de Israel y a Irán o a los paises islamicos que se mata a diestra siniestra Cuántas sanciones les impuso? averígualo. Israel se protege solo , desde Octubre del año pasado que son perpetrados por islamicos »palestinos» y tus rechazo hacia ellos dónde esta? porque la ONU ninguna mención de eso… Los judíos ganarse el odio de los palestinos? te voy a sacar la venda de los ojos porque, sola no vas a poder en la división del Mandatos Británico de Palestina se iban a crear dos estados unos para los judíos y otros para los árabes, los judíos aceptaron los árabes lo rechazaron espero que hayas leído bien, Árabes, no palestinos, los palestinos son jordanos busca la bandera de Jordania y la de la OLP y vas a ver que única diferencia es una estrella. Si son desencintes de los filisteos, no palestinos, porque siguen el coran, tienen nombres del coran, hablan al-luga como los árabes de Jordania, del Libano, etc. Si fuesen descendientes de lso filisteos algo les hubiese quedado. Todas las pavadas que dijiste es tan serio como que yo te diga ayer fui a tomar con mi auto a un bar mientras Tutmosis tocaba el violin para nuestro deleite… es decir una afirmación sin fundamento

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  5. abril 20, 2017 @ 10:45 am Jesus Koyoc

    El autor del texto es tan intolerante como lo que dice combatir/exponer: basta leer este párrafo: «Agreguemos que, como parte de la vergonzosa Conquista del Norte de México (que se logró con la superstición, no con las armas), los gordos y hediondos misioneros jesuitas, franciscanos y demás sustituyeron las tonterías mitológicas de los yaquis con las tonterías mitológicas del catolicismo, las cuales incluían e incluyen el odio irracional hacia los judíos.» En primer lugar, se presenta la conquista espiritual como algo más suave que la conquista por las armas, además de que la tacha de supersticiosa, así como las creencias de los yaquis. Ah, además de que apunta «tonterías mitológicas» tanto al catolicismo como a las creencias de los yaquis. Me pregunto si la ignorancia es suficiente para juzgar todo lo que no entendemos. Lástima.

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