Qué pasó en Sonora después del 2 de octubre


El dos de octubre de 1968 es una fecha ya emblemática en la historia reciente de México. Mucho se ha dicho que es el inicio de una etapa “democratizadora”. Por ello, incluso hay quienes afirman que se trata de una de las coyunturas más importantes no sólo de la historia reciente sino de toda la historia del país. El anuncio de que la leyenda “Movimiento estudiantil de 1968” será inscrita con letras doradas en la sede del Senado es una muestra de ello.

Sin embargo, según el investigador Joel Verdugo, en Sonora el evento “pasó hasta cierto punto desapercibido” (Verdugo, 2016: 81). ¿Por qué? Para responder esta interrogante hay que adentrarse en el contexto político local de la época. En esos momentos -como es bien sabido- había protestas estudiantiles en prácticamente todo el mundo y los estudiantes sonorenses no fueron la excepción: desde septiembre de 1968 había importantes discusiones debido a que el entonces rector de la Universidad de Sonora, Roberto Reynoso Dávila, venía impulsando una serie de reformas administrativas conocidas como Plan de Desarrollo de la Universidad de Sonora. Incluso se contrató al afamado experto en temas de educación, Pablo Latapí Sarré, como asesor.

La parte más problemática del proyecto incluía un aumento significativo en el cobro de cuotas a los estudiantes; la principal resistencia provino de la extinta Federación de Estudiantes de la Universidad de Sonora (FEUS), entonces presidida por Ismael Mercado Andrews, el famoso y recordado “Papatzul”, QEPD.

En palabras del propio Mercado:

En el 68, como presidente de los estudiantes, si tú me preguntaras, “Bueno, ¿cuál fue la postura de la FEUS ante el movimiento del 68?”, yo te diría que fue muy pequeña porque aquí nos distrajo otro aspecto […] que es cuando [el rector] Reynoso Dávila quiso imponer las cuotas en la universidad. […] entonces hicimos una especie de huelga; nomás que no, no le llamamos huelga […] todo mundo le llamó “receso dinámico” […] Y entonces cuando viene lo del 68 fuimos, inclusive a mí me tocó ir allá a la escuela de Derecho, pero resulta que a nosotros no nos llegaba [información], por ejemplo lo que eran las revistas y los periódicos y todo eso, aquí los compraban para que no se enterara uno de nada, entonces solamente de contadas. (Verdugo 2016: 81 y 82).

Aunque la idea de la poca información sobre las protestas estudiantiles en la Ciudad de México parece poco probable. O por lo menos así lo insinúa una revisión hemerográfica que hice: el 18 de septiembre de 1968 el ejército mexicano tomó las instalaciones de la UNAM, y seis días después el mismo Ismael Mercado publicó un desplegado en protesta que vale la pena reproducir íntegramente:

A la opinión Pública:

A la Comunidad Universitaria:

La Federación de Estudiantes de la Universidad de Sonora protesta enérgicamente por la intervención del ejército en la Universidad Nacional Autónoma de México, y respalda en forma total el movimiento estudiantil que surgió ante la absurda represión de las autoridades, al hacer uso con lujo de fuerza, del poder de que la nación les ha conferido.

Hoy martes 24 de septiembre, la FEUS realizará una asamblea plenaria donde se aprobarán los pasos definitivos de apoyo a nuestros compañeros, en su lucha por hacer que cambien los vicios muy arraigados de la antodemocracia mexicana.

No abandonaremos el ideal de renovación de la juventud, aunque por ello tengamos que soportar la peor de las represiones.

“El espíritu y la unión secundan nuestro esfuerzo”

Federación de Estudiantes de la Universidad de Sonora

Presidente

Ismael Mercado Andrews.[1]

Pero recordemos que al mismo tiempo la FEUS mantenía una lucha en contra del Plan de Desarrollo de la Universidad de Sonora y el aumento de cuotas. Al día siguiente de la publicación de Ismael Mercado en apoyo el movimiento estudiantil en la Ciudad de México, se publicó el proyecto de reforma universitaria en El Imparcial.[2] De modo que la escalada del conflicto de estudiantes y el gobierno en la Ciudad de México coincidió con una negociación entre la FEUS y autoridades universitarias y estatales por el aumento de cuotas. De nuevo en palabras de Ismael Mercado:

A Roberto Reynoso Dávila yo le pedí, le dije un día de tantos: “Mañana a las cinco de la tarde quiero ver tu renuncia”, le dije: “quiero ver la renuncia” y efectivamente yo se la leí ahí en el museo [y biblioteca de la Universidad de Sonora, lugar donde aún en la actualidad se realizan las protestas ciudadanas], en el auditorio. Y me aplaudieron (Verdugo 2016: 94).

Así, nunca quedó claro un apoyo directo de la FEUS al movimiento en la Ciudad de México, más allá del desplegado de Mercado. Y en cambio, el proyecto de reforma universitaria no se aplicó (es decir, las cuotas a estudiantes no aumentaron). La negociación luce clara:

El 26 de septiembre el importante periodista sonorense Abelardo Casanova publicó que “A LA HORA DE REDACTAR esta columna, todavía se albergaba la posibilidad de que el apoyo que los universitarios sonorenses dieran a sus cofrades del D.F., se encarrilara por el lado de las demostraciones de protesta y afirmaciones de solidaridad sin llegar a una huelga que todos tememos en Sonora, vistas las dificultades en que la UNISON —particularmente el estudiantado— se ha visto envuelto en los últimos meses.”[3] Dos días después se publicó la renuncia del rector Reynoso Dávila.[4]

Ahora bien, ¿a qué se refiere Abelardo Casanova cuando habla de “las dificultades en que la UNISON —particularmente el estudiantado— se ha visto envuelto en los últimos meses”? En esta cita Casanova hace referencia a los importantes hechos de 1967 en Sonora; de febrero a mayo de ese año hubo un movimiento social de impacto y dimensiones considerables en el estado. El liderato recayó en estudiantes de la Universidad de Sonora y el origen estuvo asociado a la elección de candidato a la gubernatura del estado por el PRI.[5] El movimiento fue desarticulado cuando el general José Hernández Toledo, al mando del Batallón Olimpia (el mismo que está relacionado con  la matanza estudiantil en Tlatelolco), ingresó al campus central universitario y desalojó a los estudiantes que lo ocupaban.

 

Integrantes del ejército mexicano ingresando al campus central de la Universidad de Sonora, en mayo de 1967. [6]

Fuente: página de Facebook “Hermosillo del ayer y hoy”.

A diferencia de la esfera nacional, los hechos de 1967 representaron una coyuntura de mayor impacto inmediato en el contexto local sonorense que el propio 68 y la matanza estudiantil en Tlatelolco. Así, en 1968 el eco del movimiento de 1967 aún se encontraba fresco en el entorno político sonorense. Ello debió influir en la forma en que fue procesado el conflicto por el intento de aumentar las cuotas estudiantiles en septiembre de 1968: éstas no se terminaron aplicando y uno de sus principales impulsores, el rector Roberto Reynoso Dávila, renunció el 27 de septiembre. La FEUS, por su parte, no ofreció un apoyo frontal a las peticiones del Consejo Nacional de Huelga (CNH).

No hubo manifestaciones masivas en Sonora en protesta por la matanza del 2 de octubre. Lo cual no implica que no hubiera actividad política estudiantil durante el periodo. Al contrario, lo que vemos es una FEUS con capacidad de negociar acuerdos con autoridades oficiales. De este modo, el contexto nacional de 1968 sirvió para evitar un intento de aumentar el cobro de cuotas a los estudiantes de la Universidad de Sonora.

Por Cuitláhuac Galaviz 

 

Referencia: Verdugo, J. (2016). Estudiantes en lucha. Los documentos personales como herramientas analíticas en el estudio de los movimientos sociales: el caso de la Universidad de Sonora. Hermosillo: Unison.

[1] “A la opinión Pública a la Comunidad Universitaria” (Desplegado de prensa de Ismael Mercado Andrews, presidente de la FEUS), El Imparcial, Hermosillo Sonora, 24 de septiembre de 1968.  

[2] “Estudio de Planificación de la Universidad de Sonora”, El Imparcial, Hermosillo Sonora, 25 de septiembre de 1968.

[3] “Hechos y palabras”, de Abelardo Casanova, El Imparcial, Hermosillo Sonora, 26 de septiembre de 1968.

[4] “Renunció a la Rectoría de la UniSon el Licenciado Roberto Reynoso Dávila”, El Imparcial, Hermosillo Sonora, 28 de septiembre de 1968.

[5] Para contextualizar más los hechos: en 1965 la dirigencia nacional del PRI (encabezada por Carlos Madrazo) anunció un proyecto de democratización al interior del partido. Uno de los aspectos más importantes que incluía el proyecto era un punto referente a la elección de candidatos a gobernador. Se señaló que para su designación se tomarían en cuenta los intereses de grupos regionales. Es decir, que no habría el clásico “dedazo” desde el centro. El intento de reformar al PRI de Madrazo coincidió con cambio de gobernador en Sonora y varios políticos que tenían interés en ocupar la gubernatura iniciaron con lo que podríamos llamar eventos de precampaña. Sin embargo, al final se dio vuelta atrás al proyecto “democratizador” y, en el caso de Sonora, se designó como candidato a gobernador a Faustino Félix Serna (quién en ese momento era diputado federal, no estaba en Sonora y no había realizado precampaña). La resistencia a lo que rápidamente se llamó la “imposición” de candidato no se hizo esperar.

[6] Aunque la fotografía contiene una leyenda que señala el mes de marzo, en realidad se trata de mayo de 1967.



Acerca de

Doctorante en Estudios del Desarrollo por el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora. Maestro en Sociología política por la misma institución y Licenciado en Historia por la Universidad de Sonora.


'Qué pasó en Sonora después del 2 de octubre' tiene 4 comentarios

  1. octubre 2, 2018 @ 9:02 am enrique ramos

    muy oportuna publicación de Crónica Sonora, excelente artículo

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  2. octubre 2, 2018 @ 9:52 am Cipriano Durazo Robles.

    Excelente artículo, sobre todo a 50 años del Movimiento estudiantil de 1968, pocos recuerdan que en 1967 la Universidad de Sonora, también tuvo al ejército.
    Que bien que recuerden a nuestro amigo Ismael Mercado Andrews quien se mantuvo fiel al movimiento estudiantil de 1967.
    Hermosillo Sonora 2 de Octubre de 2018.

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  3. octubre 3, 2018 @ 10:54 pm Hiram Félix

    Muy bien, Cuiti!

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