Ciudades sin Memoria: Repensar el Sonorismo


El objetivo de esta entrega de Ciudades Sin Memoria es invitarlos a repensar el sonorismo y a acudir al próximo Coloquio Nacional “México bajo los presidentes sonorenses y el Maximato, 1920-1935. Sonorismo y antisonorismo. A 90 años de la muerte de Obregón”, que se celebrará en El Colegio de Sonora del 14 al 16 de noviembre del presente año, abierto a la academia y la comunidad en general.

Se acerca el centenario el Plan de Agua Prieta, movimiento militar con el que el grupo sonorense de la revolución tomó el poder, y lo que propició que llegaran a la presidencia Adolfo de la Huerta, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Abelardo L. Rodríguez. Aunque algunos sonorenses han estado cerca de la silla presidencial, díganse Luis Donaldo Colosio o Manlio Fabio Beltrones, Sonora no ha tenido presidente desde aquellos revolucionarios que tomaron el poder por y con sus pistolas. ¿Qué fue el sonorismo? ¿Cómo fue? ¿Cuáles fueron sus principales fuerzas? ¿Qué lo caracterizó? ¿Cómo es visto desde Sonora y cómo se le ve a nivel nacional?

La punta de lanza en la historia del sonorismo es La frontera nómada. Sonora y la revolución mexicana, del ahora célebre intelectual Héctor Aguilar Camín. Cuando el autor escribió sobre los sonorenses -en la década de 1970-, lo hizo para entender quiénes fueron aquellos hombres que crearon el estado moderno mexicano, y entre líneas, a veces explícito y a veces no, les reclamó por su carácter moderado y falta de compromiso con los cambios radicales que la revolución  profesaba en el discurso. En pocas palabras, para Aguilar Camín, los sonorenses de la revolución no fueron revolucionarios, como sí los populares (pero derrotados) Pancho Villa y Emiliano Zapata. En esa visión, los sonorenses fueron los creadores de un estado mexicano autoritario que durante la década de 1960 golpeó a la juventud mexicana, a la que pertenecía el autor.

Sin embargo, han pasado cuatro décadas desde la publicación de La frontera nómada, y en la óptica de las nuevas generaciones, es decir los populares “milenials”, los sonorenses de la revolución parecen pintar distinto. Y esto tiene que ver con la situación de los últimos años. El historiador británico E. P. Thompson decía que la historia era la disciplina del contexto. Pues desde el contexto actual, en el que el capitalismo es la vía indudable, el consumismo nuestro estilo de vida y el neoliberalismo el dogma que dicta el camino, los sonorenses de la revolución son personajes anacrónicos que en la política actual no tienen cabida.

Para Aguilar Camín fue fácil vincular los regímenes de Álvaro Obregón (1920-1924) y Plutarco Elías Calles (1924-1928), con los de Adolfo López Mateos (1958-1964) y Gustavo Díaz Ordaz (.1964-1970). Pero para los jóvenes del siglo XXI, es difícil relacionar a nuestro actual presidente, EPN, con los sonorenses de la revolución. Elías Calles fundó el Partido Nacional Revolucionario (PNR), que después cambió sus siglas a Partido de la Revolución (PRM) y actualmente navega con la bandera de Partido Revolucionario Institucional (PRI). Aun así, hoy los sonorenses de la revolución parecen demasiado radicales para militar en el PRI. Álvaro Obregón reclutó en su gobierno a importantes magonistas, hombres liberales y radicales que coquetearon con el anarquismo; mantuvo el laicismo ante la influencia de la iglesia católica; e impulsó el tan peleado reparto de tierras. El caso de Elías Calles es aún más notorio: tuvo una buena relación con el Partico Comunista Mexicano (que lo candidateó para la presidencia en 1924); estableció las relaciones México-URSS y abrió la primera embajada de aquel país en México; estuvo rodeado de políticos de corte radical como Narciso Bassols y Luis G. Monzón; y tuvo una postura radical ante la influencia religiosa.

Si esos sonorenses despertaran… ¿Se afiliarían al PRI? En la entrada del cuartel del PRI-Sonora se encuentra un busto de Plutarco Elías Calles, pero si el Jefe Máximo reviviera, lo más probable es que se sienta más identificado con partidos como el del Trabajo (PT), Morena, donde en caso de militar, representaría al ala radical de la organización. Aunque Aguilar Camín les recriminó a los sonorenses su falta de radicalismo, pero para los jóvenes del siglo XXI los sonorenses revolucionarios parecen ser muy radicales. Muchas de las instituciones o posturas establecidas durante el sonorismo, hoy son combatidas por el PRI  y el PAN, y defendidas por los adversarios de dicho partido. Estamos hablando de posturas como el viejo modelo de la educación pública, el compromiso del estado con el servicio de salud, la defensa de los recursos energéticos, el nacionalismo, el estado interventor, etcétera.

Estas y otras reflexiones acontecerán en el coloquio, en el cual se verán las caras el multicitado Héctor Aguilar Camín, hoy pilar de la revista Nexos, el Dr. Javier Garciadiego, director de la Academia Mexicana de la Historia y hasta hace poco rector de El Colegio de México, Leonardo Lomelí, actual secretario general de la UNAM, y por supuesto, no podía faltar el Dr. Ignacio Almada Bay, profesor-investigador de El Colegio de Sonora y quien, a opinión personal, es la persona que más sabe de Álvaro Obregón.

Por Mirinda GD



Acerca de

Miguel Ángel Grijalva Dávila es un historiador sonorense que ha participado en espacios para la difusión de la historia radio, televisión y publicaciones impresas y digitales. También ha presentado sus investigaciones en congresos y foros en todo México. Búscalo en twitter, instagram o pinterest, como Mirinda_GD. En Facebook: Un Día Como Hoy en Sonora. Y en su página de historia y crónica: www.mirindagd.wordpress.com


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