¿Qué culpa tiene el Jeremías?


Los niños genio, como aquellos que presentan alguna discapacidad, tienen problemas similares. Uno de ellos, el más notable, es la adaptación a su entorno. La familia, los amigos y, por supuesto, la escuela, son obstáculos y oportunidades que pondrán a prueba la cohesión y la solidez de nuestra tribu y del resto de la comunidad.

 

De eso va El Jeremías (2016, Anwar Safa), una cinta de inevitable cuna sonorense que, a pesar de gozar de una producción digna en todos sus aspectos, no negará la cruz de su parroquia al construir, a final de cuentas, un discurso profundamente reaccionario e indulgente.

 

Entretenida de principio a fin, El Jeremías elabora una divertida referencia a Las aventuras de Pinocho, de Carlo Collodi. Aquí, Jeremías (Martín Castro, todo un hallazgo, todo un hallazgo) emprenderá un viaje hacia el descubrimiento de sí mismo y contará con su Geppetto, representado, precisamente, por Don G (Eduardo McGregor), viejo propietario de librería que descubrirá el extraordinario talento del niño; aparecen también el zorro cojo y el gato ciego (Gerardo Diego y Marcos Flores), quienes intentarán alejar del buen camino al geniecillo para sus aviesos fines y en una breve, pero sustantiva aparición, surge Tomás (Álvaro Peralta), estudiante de medicina quien fungirá como la conciencia, el Pepe Grillo que aportará el consejo más práctico y racional en toda la película.

 



 

No hay “hada azul” porque ya sabemos que esas cosas no existen. En su lugar Jeremías coloca en la pared de su habitación una serie de impresiones que funcionan como role models o “santitos”: Einstein, con su lengua de fuera, Jim Morrison, Marie Curie, Bobby Fisher y Alan Turing.

 

En este punto hay que reconocer el ingenioso leit motiv musical de El Jeremías a partir del legado de Morrison y The Doors: no han conocido “People are strange” hasta escuchar su versión banda y su versión barroca.

 

Y por último se asoma el Sr. Stromboli. Es el Dr. Federico Forni  (Daniel Gimenez Cacho) – nótese el apellido italiano del personaje -, el cual tomará a Jeremías entre sus manos y se lo llevará para exhibirlo. Si Pinocho era la marioneta que “no tenía cuerdas”, Jeremías será el provinciano de cuyo origen podemos burlarnos en la CDMX, ¿qué no?

 

Hasta ahí, El Jeremías es una película bien lograda. Su casting es un mural – como en su momento lo fue Un paseo por la Alameda, de Diego Rivera – en donde están todos los que son y son todos los que están. Desde Isela Vega, en su papel de venerable bisabuela, Jesús “El Chobi” Ochoa, Sergio Galindo, Sonia León y Marcela Sotomayor, hasta Paulo Galindo y Karen Momo, esta película representa para todos ellos un merecido homenaje a su talento laborioso y disciplinado, ese genio que ha construido una identidad histriónica propia.

 

Y es en ese sentido que El Jeremías funciona como una fotografía del momento cultural que vive Hermosillo y, en consecuencia, Sonora. Aunque no nos guste la perspectiva que presenta.

 

Me explico: la película nos prepara para la inevitable decisión de dejar ir a Jeremías para que éste encuentre su destino, el sentido de su conspicua existencia. Sin embargo, desde el principio, en la mesa familiar, surgen prejuicios, obcecaciones y verdaderas necedades que, al ser presentadas en forma de comedia parecerían ser una crítica a la inocencia y la ignorancia norteñas.

 

Pero no es así. Sucede que al final, lo que se sospecha desde el inicio resulta cierto: cuidado con los “chilangos”, la CDMX es Sodoma y Gomorra, el conocimiento puede ser peligroso, el niño superdotado de Hermosillo no podrá encajar entre sus “iguales” más urbanos y sofisticados y, como en El Mago de Oz (Víctor Fleming, 1939), there’s no place like home”.

 

¿Nada ha cambiado desde El cazador de guachos?

 

El guión escrito por Ana Sofía Clerici envía un mensaje demoledor. Aquí en casa los sonorenses estamos mejor. Quedémonos con nuestro encantador acento, con la carne asada y los dogos de la Uni, con la cerveza helada, con el rock and roll de los “toquines”, con la marihuana, con el sol, con nuestras calles pintorescas y nuestros trabajos humildes que, si los hacemos con gusto, proporcionan la tan anhelada felicidad.

 

El camino que entonces se le sugiere a Jeremías es el mismo de Pinocho: ser un niño de verdad.

 

Aunque haya leído El guardian entre el centeno, La divina comedia y se haya recetado a los existencialistas – Nietzche incluído – parecería que el destino reservado para Jeremías es terminar como docente en alguna universidad pública o privada.

 

Y de eso, ¿qué culpa tiene El Jeremías?

 

El Jeremías. Director: Anwar Safa. Guión: Ana Sofía Clerici. Con: Martín Castro, Paulo Galindo, Karen Momo, Isela Vega, Marcela Sotomayor y Daniel Gimenez Cacho.

 

Por Horacio Vidal

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Acerca de

Horacio Vidal (Hermosillo, 1964 ) es publicista y crítico de cine. Actualmente participa en Z93 FM, en la emisión Café 93 con una reseña cinematográfica semanal, así como en Stereo100.3 FM, con crítica de cine y recomendación de lectura. En esa misma estación, todos los sábados de 11:00 A.M. a 1:00 P.M., produce y conduce Cinema 100, el único -dicen- programa en la radio comercial en México especializado en la música de cine. Aparece también en ¡Qué gusto!, de Televisa Sonora.


'¿Qué culpa tiene el Jeremías?' tiene 12 comentarios

  1. octubre 31, 2016 @ 5:39 pm Enrique Ramos

    me animó a ir a ver la película, me enteró de lo que produce Sonora, un gusto encontrar personas talentosas, las referencias, los modelos, excelente artículo

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    • noviembre 1, 2016 @ 10:53 am Horacio Martin Vidal Delgado

      Muchas gracias, Enrique, estoy para servirte. SALUDOS, luego me dices que te pareció a ti «El Jeremías».

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      • noviembre 4, 2016 @ 11:26 am Enrique Ramos

        La pelicula me pareció excelente, como tu crítica…La verdad que la dimensión literaria de la cinta no la hubiera detectado sin tu comentario, se me hace que es inexacto cuando dices que son todos los que están y están…hay más…me dio mucho gusto confirmar que las carreras de jóvenes creadores hermosillenses y torreonenses han fructificado, nos hizo reír bastante, a carcajada limpia, curioso es como nos da risa escuchar y ver en la pantalla formas de ser familiares, me da mucho gusto ver en gran papel a Marcela Sotomayor, a Paulo Galindo, excelentes y, los demás también, por supuesto, gran elenco…y por ahí hay que verla, gracias por tu comentario…no se me hace a mí que la película se caiga, el comentario que haces de que el mensaje de Clerici es patético o reaccionario, conservador…quizás, mas no tnanto pues se refiere a valorar tu origen…

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        • noviembre 4, 2016 @ 2:39 pm Horacio Martin Vidal Delgado

          ¡Claro que es inexacto! Faltan otros talentos, pero creo que ellos resultan los más reconocidos. Quizás me hizo falta subrayar el hecho de esa reunión generacional. La Isela Vega ( 1939 ), Sergio Galindo ( 1951 ), Jesús «El Chobi» Ochoa ( 1959 ) y los jóvenes Paulo Galindo y Karen Momo ( desconozco sus edades, pero no pueden haber nacido más allá de 1984 ) y, por supuesto Martín Castro ( 2008 ), forman ese arco en el tiempo al que quise referirme. Ahora, yo no he dicho que la película «se caiga».. je je je, pero si es un mensaje reaccionario, no patético, reaccionario y conservador. De nuevo, muchas gracias por tus comentarios y reitero la seguridad de mi amistad y mi respeto. SALUDOS.

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  2. noviembre 1, 2016 @ 3:52 pm Hector

    Ya la vi, me encontre el trailer por casualidad en facebook y rapido llamo mi atencion ya que mi esposa es maestra de educacion especial y muchas veces el hecho de ser sobredotado lejos de ser una bendicion resulta ser frustrante al no poder ellos convivir con los niños normales y a que en Mexico aun el sistema educativo se encuentra en pañales para desarrollar a estos niños que lo mejor que les puede pasar lamentablemete es irse a otro pais donde si los aprovechen.

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    • noviembre 2, 2016 @ 11:04 am Horacio Martin Vidal Delgado

      De acuerdo contigo. Eso de irse de México siempre es una posibilidad. Para este tipo de niños o jovenes tal vez irse del pais sea una certeza. Lamentablemente. SALUDOS.

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  3. noviembre 1, 2016 @ 4:32 pm Magaly Vasquez

    Creo que era necesaria esta crítica a la película. Me gustó, clarita, cortita, potente.
    Igual la voy a ver, que no me digan que no me cuenten. Pero con este referente la veré con ojos aún más críticos.
    Saludos de una sonSorense viviendo entre los «sofisticados» chilangos que no me han comido je !

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    • noviembre 1, 2016 @ 5:01 pm Benjamín Alonso

      jajajajaja

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      • noviembre 2, 2016 @ 10:41 am Horacio Martin Vidal Delgado

        Gracias, Magaly. Dudo mucho que esos «sofisticados» chilangos puedan comerse a una sonorense. Al contrario, ¡devoratelos como si fueran caldo de queso! SALUDOS Y DE NUEVO, MUCHAS GRACIAS POR TUS COMENTARIOS.

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  4. noviembre 2, 2016 @ 10:21 pm Pablo Saavedra

    Si no fuera porque, te pirateaste media reseña de la publicacion de la revista PROCESO, ésta como todas tus insolicitadas reseñas, que por cierto hacen chafear bastante a este portal CRONICA SONORA, sería una de las peores Horacio, es una monserga tener que toparse cada tercer día con algo de tu, muy cuestionable, autoría . Ojo editores!!!

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