«Por el bien de todos, primero los pobres», en vías de convertirse en cliché


El pueblo macurawe o guarijío es uno de los más jodidos de México y vino AMLO a decirles lo mismo que les hubiera dicho un Peña, un Fox o un Calderón. ¿Por qué? Leamos a Jorge Mario, que conoce el territorio del que habla y su historia también.


San Luis Río Colorado, Sonora.-

Uno de los compromisos que más llamó a votar por AMLO fue la de «Por el bien de todos, primero los pobres», una frase que mostraba una gran fuerza de justicia social para los más desfavorecidos en este país donde los gobiernos neoliberales se habían encargado de engrosar las cifras de los pobres con proyectos que solamente favorecían a las élites económicas. En México se estima que más del 60% de la población vive en un tipo de pobreza y los más desfavorecido son los grupos indígenas que viven en la pobreza extrema. En la ceremonia por la toma del gobierno, celebrada en el Zócalo de la Ciudad de México, Obrador reafirmó su compromiso con los pobres y con los indígenas al exponer: “Vamos a darle atención especial a los pueblos indígenas de México, es una ignominia que nuestros pueblos mexicanos vivan bajo la opresión y la pobreza a cuestas. Por eso todos los programas del gobierno tendrán a los indígenas como tema preferente”. (La Jornada, 1 de diciembre de 2018).

Hoy, esa frase más que mostrar un compromiso se ha vuelto un cliché, ha perdido la fuerza y sinceridad con que se expresaba en los tiempos de la campaña por la presidencia. Las acciones que ha emprendido el gobierno federal en referencia a los pueblos indígenas han convertido esa frase en una idea trivial, usada con frecuencia en casos análogos y en muchos casos ya hasta ofende. En México, desde su formación como Estado-Nación, el tema indígena ha sido una causa pendiente, pues por lo menos desde Benito Juárez  y su proyecto liberal se considera al indígena como una carga o estorbo del proyecto de nación y hoy no parece ser la excepción. El tren turístico con los mayas o la presa hidráulica con los guarijíos, ¿son en realidad proyectos que están pensados para sacar del umbral de la extrema pobreza a los casi 12 millones de indígenas, o son más de las mismas ideas neoliberales que hoy la 4T los disfraza de beneficios sociales para los indígenas?

Ayer Obrador anunció en San Bernardo, Álamos, la inversión de 600 millones que la federación hará para terminar la presa que se construye en territorio guarijío, a pesar de los múltiples amparos que se han ganado para que la presa no se construya y también de los estudios de impacto ambiental de carácter negativo que está generando y generará aún más cuando se termine de construir. A pesar de la oposición indígena, el gobierno federal respalda con la inversión millonaria al gobierno de Pavlovich y deja de lado las necesidades de ese pueblo. En el discurso pronunciado en San Bernardo asegura beneficiará a la comunidad guarijía, faltando a la promesa de “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo de México”, ya que en realidad la presa sólo beneficiará a la élite agraria de la región, que además, como quedó demostrado esta semana, se niega a pagar por el uso del agua al dar para atrás la ley que reformaba el costo del uso del agua agrícola. 

Es ofensiva esa inversión millonaria en donde la población guarijía no goza ni de las mínimas condiciones de vida digna. Si realmente se quiere llevar a cabo una cuarta transformación en este país, es necesario que los grupos indígenas estén incluidos en el proyecto de nación con acciones que contemplen su cosmogonía y que le brinden una vida digna para que no se quede solamente en el discurso, como ha sucedido desde los tiempos del juarismo. Por el bien del proyecto de la 4T, en la que aún tengo bastantes esperanzas, es necesario que se reencause el ideal de «Por el bien de todos, primero los pobres”, y no se combata la pobreza con recetas neoliberales que, como también se ha comprobado, solo agudizan más las condiciones de pobreza. 

Es importante que AMLO y su gobierno volteen a ver lo que pasó en Chile. No pretendo comparar a Piñeira con Obrador ya que aún son diametralmente opuestos, pero sí quiero resaltar el hecho de cómo la población chilena se cansó de las medidas y proyectos neoliberales que afectaban consideradamente a los más vulnerables y en un acto de conciencia salieron a las calles a manifestarse al grado de casi tumbar al gobierno. Es importante poner atención en el caso chileno porque unos de los sectores que comandaron las manifestaciones fueron precisamente los grupos indígenas de ese país, que no son tomados en cuenta en el proyecto de nación y en cambio le son arrebatados sus territorios.

Es importante tomar en cuenta a la sabiduría popular que dice: ¡Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar!

Por Jorge Mario Álvarez

Fotografía del encuentro guarijíos-AMLO por Omar Franco / Milenio


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Acerca de

Huatabampo, 1978. Licenciado en Historia por la Universidad de Sonora, maestro en Ciencias Sociales por El Colegio de Sonora y estudiante de Doctorado en Historia en la Universidad Veracruzana


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