Que no ‘panda’ el ‘cúnico’ y menos si hay gasolinazo


Los Santos Reyes nos trajeron el debut de Norman Navarro en Crónica Sonora 😀


Con esa frase disléxica muy de Roberto Gómez Bolaños, “Chespirito”, el productor televisivo a la altura de las circunstancias mexicanas y en el tenor de programas para los “jodidos” que alimentaban la audiencia de Emilio “El Tigre” Azcárraga Milmo, los personajes como “El Chapulín Colorado” repetían cada semana la misma cantaleta para llamar a la calma al resto del elenco, en sus diálogos de chistes y comentarios repetitivos hasta el hartazgo.

Aunque parecemos estar a décadas de distancia del inicio de esos patrones de transmisión tan paupérrimos, el comportamiento se repite; ahora en otras voces y por otros canales, que aunque de traje y corbata, por internet o alta definición, nos repiten la similitud del “que no cunda el pánico”.

Al liberarse los precios de los combustibles -por fin hay más libertades en este país- la cantidad de pesos que hay que pagar por litro sin tener los subsidios de ‘papá-gobierno’, despertaron la ira contenida de años, del más amplio sector de la población. Por fin el presidente Enrique Peña Nieto acabó por unir a los mexicanos–en su contra-, todo un logro de su sexenio. Pero en lugar de hacerlo gradual, de explicar, de tener la delicadeza de preparar a la población, pues no. La dejó ir peor que el negro del Whatsapp, y eso sí que duele.

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Dolor amargo después del escándalo de su Casa Blanca, del departamento de su esposa en Miami, de los aguinaldos y bonos de fin de año que se reparten los funcionarios de los poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial y de otras entidades que igual viven de nuestros impuestos, así como los altos mandos sindicales de Pemex y sus familias, que llevan vida de jeques árabes.

Cuando aún no pasaban los corajes del manoteo de los gobernadores, tanto del PRI como del PAN, del aumento al agua, a los impuestos, del aumento que siempre va en aumento pero que lleva como sello el detrimento de la gente, que se encuentra cada día más baches en las calles, más trámites burocráticos, más funcionarios inútiles en las dependencias y menos medicamentos en los servicios públicos de salud… el hartazgo estalló en manifestaciones. De las casas, los cafés, las cantinas y los muros del Facebook, la gente salió a la calle a reclamar el dolor por pagar de pronto la carencia de paternidad del Gobierno Federal para seguir engañando con los subsidios, que nos tenían viviendo en una economía ficticia y pegada con grapas.


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La estrategia

Rubén Aguilar, el ex vocero del presidente Vicente Fox, opinaba esta mañana del Día de Reyes, que no hubo una estrategia para que la población asimilara la realidad. Le dijo al conductor del noticiero Juan Carlos Zúñiga, que no entendía por qué jamás hubo una campaña previa desde octubre, noviembre o diciembre para hacer conciencia, cuando ya se sabía el tamaño del precio.

Un día antes, la víspera de Reyes, cuya noche se engalana en España con desfiles a caballo para culminar con la llegada de los regalos para los niños, acá en Hermosillo se estaba convocando a los que estuvieran interesados, para ir a vaciar negocios a la mala.

Por la tarde se hizo viral una foto de bodega Aurrera que tenía sobrepuesta una leyenda sin mayúsculas ni acentos:

“acompañanos este jueves 5 de enero alas 7 PM a saquear bodega solidaridad el gob debe de entender sino es por las buenas sera por las malas”

En cuanto la vi confirmé que todo iba encaminado a lo mismo. Días antes ocurrió algo similar en otras partes del país. En el Estado de México, en la zona conurbada de la Ciudad de México, los disturbios se generalizaron, saquearon tiendas, golpearon personas, se enfrentaron con policías y se insistió en los medios de información que era por el descontento por el aumento a los combustibles.

Igual vimos policías que guardaban en las cajuelas de las patrullas los restos del saqueo –o sea resguardaban la evidencia- que nos pasaron informes que se ofrecieron hasta mil pesos por participar en los disturbios, pero solamente contaban con 15 minutos de tolerancia para poderse retirar con lo hurtado antes de que la policía actuara.

La maquinaria ya estaba girando completamente en todo el país. Ya nadie lo puede detener. No es la primera ocasión en que nos sucede y por lo visto, tampoco será la última. En una nación donde el promedio de coeficiente intelectual viaja entre la capacidad mental del “Chavo del Ocho” y la del “Chómpiras”, no hay mucho que dudar sobre el resultado final.

Es fácil llevar borregos al precipicio.

 

La teoría del pánico

El sociólogo y criminólogo británico Stanley Cohen, nacido en Sudáfrica y que dio clases en la London School of Economics, fue reconocido por acuñar el término “pánico moral”, en el libro Folk devils and moral panics, publicado en 1972.

En el estudio explica que ese miedo se presenta en un grupo de personas con base en la percepción, ya sea falsa o exagerada, de algún comportamiento o hecho, relacionado principalmente con algún o algunos individuos o cierto tipo de subcultura, lo cual los hace parecer peligrosos para el resto de la sociedad y se les ve como una amenaza.

Esta respuesta gira en torno a las coberturas mediáticas de esas personas o hechos, que al ser percibidos como algo peligroso, provoca el miedo general, por lo que se exige que el gobierno tome cartas en el asunto. Por decirlo de alguna manera sencilla, termina la misma población pidiendo una cacería de brujas.

Así se vio venir desde hace unos días. Comenzaron a circular extensas cartas por las redes sociales que, sin remitente claro y haciéndose pasar como la sociedad civil, promovieron que la ciudadanía saliera a protestar de diversas maneras y en distintos lugares.

A la par se soltaron rumores extraños. El último que vi fue una supuesta nota informativa donde se aseguraba habían encontrado muchos niños muertos dispersos en las playas de Veracruz o que había comenzado a escasear la gasolina en ciertos pueblos o ciudades. El temor comenzó a crecer.

El caldo de cultivo ya estaba sembrado y crecía solo. Al llegar el nuevo año y ver las tarifas en las bombas expendedoras de gasolina, las manifestaciones brotaron y, a la par, como si fueran los mismos –que no los son- aparecieron los que provocaron los disturbios.

 

Ganaron lo que querían

La primera acción que llevaba el operativo se logró a nivel nacional este Día de Reyes: la nota principal de los periódicos y los noticieros ya no son las manifestaciones por el famoso “gasolinazo”. Ahora los reflectores son para los saqueos y la delincuencia, a quienes están tratando de ligar con el descontento.

Circularon de manera insistente relatos donde se asegura que personas ligadas con el tricolor promovieron y hasta pagaron para que se hicieran esos desmanes en distintas ciudades.

De igual manera se culpa a los albiazules, a los amarillos y hasta los morenos. Pero conociendo la historia de este país, nadie será culpable de nada, solamente se abandonarán las manifestaciones contra la liberación del precio de los combustibles.

Algunos periodistas jóvenes pensaban que jamás había ocurrido algo parecido, pero lamento platicarles que no es así.

En la década de los 30 se dejaron correr rumores y se magnificaron hechos que relacionaban a un amplio sector de la comunidad china, con hechos verdaderamente lamentables para las buenas costumbres de Hermosillo, por lo que al sentir que eran un peligro, se les persiguió y se les expulsó.

Extrañamente los negocios y propiedades de chinos que fueron abandonados terminaron por ser tomados a la brava por ciertas familias que salieron beneficiadas económicamente de la rara situación. Algunos de sus descendientes continúan disfrutando de esa bonanza tan repentina que les dejó la estampida amarilla.

Igual ocurrió con la persecución cristera, que terminó con el decomiso de los bienes de la Iglesia, el seminario clausurado y el obispo y sus sacerdotes, perseguidos.

 

Se repite la historia

Hermosillo fue cuna de un movimiento político en los años sesenta, cuando un amplio sector de la población se sintió con las ínfulas de exigir democracia en la elección del candidato a gobernador.

Incluso salieron a diario a marchar por las calles y hacerse escuchar. Muchos de ellos eran estudiantes de la Universidad de Sonora, donde los jóvenes fueron fáciles de llevar a terrenos del idealismo.

Una de las marchas pacíficas fue disuelta en medio de disparos que nadie sabe de dónde provenían, por lo que se les señaló de estar promoviendo la violencia y acabar con el clima de paz y prosperidad que tenía la región.

Fue el preámbulo del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Cultura, o del Jueves de Corpus sangriento, en 1971, ambos en la Ciudad de México.

 

Y así podemos continuar hasta fechas recientes, cuando las manifestaciones de inconformidad de la ciudadanía son infiltradas o emuladas por falsos miembros que promueven un clima de vandalismo, encono y violencia, para desvirtuar al movimiento original y desarticular la lucha desde el interior.

Usando el pánico moral como ingrediente principal y que al final se convierte en un deseo desesperado de la misma sociedad, para pedirle al gobierno, que les devuelva la paz y ponga fin a todas esas manifestaciones que alteran la armonía. Y ya no les va a importar comprar combustibles más caros, ya todo habrá acabado a raíz del temor y de sucumbir a la zozobra de salir lastimados por transitar libremente por las calles.

Mientras al fondo de los entramados políticos, los agoreros de la teoría de los miedos, podrían gritar a una sola voz:

“¡Que no sucumba el pánico!”

 

Por Norman Navarro Cruz

Ilustración de portada por Carlos Mal

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Acerca de

Dejó la escuela cuando se dio cuenta que interfería con su educación. Fotógrafo y periodista autodidacta. Mención honorífica en Periodismo en Profundidad de la Sociedad Interamericana de Prensa en 2000 y 2001.


'Que no ‘panda’ el ‘cúnico’ y menos si hay gasolinazo' 1 comentario

  1. enero 12, 2017 @ 6:54 pm Rafael Barajas

    Gracias por este excelente trabajo Norman, es un reto colosal dotar de habilidades de pensamiento crítico a lectores que aun se creen el cuento de que personajes como brozo o aristegui son la única fuente de «noticias». Así tan grave es el déficit de pensamiento crítico que nos han heredado y muy seguramente será acentuado en las generaciones entrantes si no le entran al pleito por sus derechos básicos y arrebatar el control del país a la mafia en turno.

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