La señora de las empanadas


Buen humor, lecciones de Historia y sabiduría popular con el estilo inconfundible de Cipriano Durazo


En el Hospital Chávez de la capital del estado de Sonora confluyen los más interesantes personajes que llegan de todos los municipios de la entidad, ahí se pueden reconocer  diversos perfiles psicológicos de este enorme estado, el segundo más grande de toda la república después de Chihuahua.

Siempre llama mi  atención una señora de Ures, que vende empanadas a todos los que pasamos por el lugar,  haciendo por cierto,  una publicidad personalizada:

-Güerito, güerito, cómpreme empanadas

-No gracias, estoy a dieta

Y ella sin prejuicios contesta:

-Pues rómpala porque usted siempre que lo veo pasar es para caminar, y no lo veo que baje un  solo kilo güerito.

La señora se llama Rosalva Encinas Gámez, es la mujer más sincera que he visto en varios metros a la redonda, y  a veces voy a buscarla para que me sorraje mis verdades cuando me siento un poco enfadado.

-Siempre pasas con tu libreta güerito y platicas con todo mundo, pues que tanto escribes

-Hago apuntes, le contestó, pero ahora quiero que me hable de usted, yo voy a ser su entrevistador y usted mi eterna vendedora de empanadas. ¿Cuánto tiempo, por ejemplo, vive usted en Ures y como le hace para venir a Hermosillo?

-Pues me estoy unos días en Ures, y luego vengo a trabajar, hay veces, que me quedo aquí en la casa, la mayoría de las veces me la paso más aquí, aquí es mi fuente de empleo donde yo trabajo, donde yo saco para vivir; escogí el Hospital Chávez, porque cuando yo venía de Ures podía caminar, y lo hacía desde La Gasolinera de EL Faro, o la Valmo, hasta la colonia Pitic, les vendía mis empanadas a las señoras de ahí, y luego daba la vuelta hasta Radio S.A por donde está el ISODEJ, pero ya no puedo caminar, y mejor me quedó aquí siempre en el Hospital Chávez.

-¿Pero no siempre son empanadas Verdad?

-Claro que no, hay que diversificarse, también vendo tortillas, tamales, empanadas de calabaza, jamoncillo, y hasta bolsas de papas, unas cosas las hago allá y otra las hago aquí.  Por ejemplo las papas las traigo de Ures, porque tengo mi casita en Ures, y acá en Hermosillo vivo en el Sahuaro, tengo mis dos casitas pues, pobremente pero ahí están mis casitas, pero me gusta más Ures por la tranquilidad, nomás que no puedo estar allá porque no hay fuentes de trabajo, y a mí me gusta trabajar y la necesidad la hace a uno estar en este lugar.

-¿De donde eran sus papás?

-Mi papá era de Sahuaripa y mi mamá de San Pedro de la Cueva, mi abuela hablaba mucho de Pancho Villa, como que le tenían tirria todos en el pueblo, la Revolución dejó a todos espantados, me da esa impresión. Llegaron a Ures por una inundación que hubo en San Pedro de la Cueva, pero salió mejor porque allí nos criamos, y ahí está el Teatro del Choby Ochoa muy bonito, muy remodelado, son parte de los encantos del lugar, incluso me gustaría que Hermosillo que está creciendo mucho por cierto, se extendiera hasta Ures, y fuera como una Comisaría de descanso, pero esa es una fantasía mía.

-¿Cómo ve usted lo de Trump?

– Yo lo veo mal porque allá hay muchas personas mexicanas, que a lo mejor ellos ya tienen que salir de Estados Unidos, y eso les va a perjudicar mucho porque están impuestos a una vida muy diferente, con ciertas comodidades que a lo mejor aquí no tendrían.


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-¿Cómo es su itinerario de trabajo?

-Aquí en Hermosillo estoy de Martes a Sábado, y en Ures Domingo y Lunes, y regresó ya por la tarde del Lunes, pero yo quisiera estar en mi pueblo, en mi casita que tengo allá, vengo aquí porque tengo que tener una fuente de empleo, porque nadie la va ayudar a uno, dado que se tiene que trabajar para vivir, nadie va a llegar a decirme: oiga señora aquí tiene para la comida, para que pague luz y agua, nadie.

-¿Qué opina de los que saquean las tiendas con el pretexto del aumento de la gasolina?

-Para mí que eso ya no es por la gasolina, eso es vandalismo lo que están haciendo ellos, a ver, ¿por qué no se ponen a trabajar?

-¿Qué tipo de personas le  llaman  la atención a usted?

-La gente talentosa a mi me cae a todo dar, como lo fue el actor Alfredo García Márquez, que en paz descanse, la conductora Gilda Valenzuela, Hilario Olea, Victor Méndoza Lambert del noticiero;  mis padres también eran unos personajes valiosos, mi papá trabajaba en Recursos Hidráulicos en un vivero en Ures, que estaba en la Quinta Nápoles, mi mamá era ama de casa; lo que más recuerdo es la Quinta Nápoles, era muy bonita, no se la puedo describir de hermosa porque era una mansión muy grande con muchos árboles, muchas huertas, yo me acuerdo que yo iba, y había mucho pérsimo, muchas uvas, muchas matas de higo, había dátiles, nueces, sigue siendo una de las haciendas más bonitas y antiguas de Sonora.

-¿Quiénes le compran aquí?

-Los doctores, los familiares de los enfermos que vienen de todas partes, ya me conocen, vienen aquí conmigo y me compran, y yo les ofrezco un tamal, una tortilla, saben que yo estoy aquí y ellos vienen y me buscan porque yo me porto bien con ellos.

-Yo también ya la conozco.

-Claro porque usted también pasa y yo le digo: “Amigo, amigo”, ya lo tengo bien identificado con sus caminatas y su libreta, una vez lo vi que entrevistó a alguien en la banca de enfrente, y dije: “ah que güerito siempre investigando a todos”. Y yo le quiero decir, güerito, que quiero que la gente siga comprando mis ricas empanadas, y que me siga apoyando que yo voy a estar para servirles aquí afuera del Hospital Chávez.

-Y volviendo con Pancho Villa, ¿usted cree que todo San Pedro de la Cueva le tenga tirria, como dice usted?

-Claro, Pancho Villa dejó muchos estragos en el pueblo, decía mi abuela. Mire usted, güerito, si ahorita llegara Pancho Villa y matara a medio mundo, y empezará a hacer destrozos, ¿a poco lo iba a querer usted mucho?, no verdad, pues así pasó con la gente en San Pedro. Y en Ures, donde yo me crié, también pasaron muchas cosas en la Revolución, por eso las guerras ni ganadas son buenas, güerito, ah qué mi güerito con sus preguntas de siempre.

-¿Algo que usted quiera agregar?

-Pues nada güerito, que ahora si me compres empanadas, o de perdida un tamal, porque siempre sacas el pretexto de la dieta, pero para mí que eres medio codo.

Fin de la conversación

Texto y fotografía por Cipriano Durazo Robles

 

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Acerca de

Cipriano Durazo Robles es Licenciado en Periodismo por la Universidad Kino y Presidente de la Sociedad Amigos del Museo de Historia de la Universidad de Sonora. Articulista de radio y medios digitales. Se desempeña como dictaminador sanitario de la Publicidad en COESPRISSON (Comisión Estatal de Protección Contra Riesgos Sanitarios del estado de Sonora).


'La señora de las empanadas' tiene 2 comentarios

  1. enero 12, 2017 @ 3:47 pm Hilda Moreno

    Los textos de Cipriano siempre terminan atrapándome, y éste en especial me hizo reír a carcajadas con el inesperado final, jajajaja ¡Felicidades !!!

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