Meme y cultura: didáctica de la transgresión


¿Qué son los memes? ¿Meras mamadas, una parodia, o sofisticadas jaladas de gente ociosa?
Nuestro columnista de moda, don Casildo Rivera e Ibargüengoitia, ensaya una reflexión sobre el fenómeno de moda.
Leamos


Son mamadas

El meme es revolucionario, subversivo, transgresor, exhibe con descaro y sin pudor las pifias y estupideces de las figuras públicas y no tan públicas de la sociedad contemporánea, consigue a través de  burdos montajes y un humor bizarro e inverosímil, colocar en la atención de las masas la critica despiadada de los personajes que con sus dichos y sus actos, contribuyen a la puesta en escena de la tragicomedia nacional.

Son burlas

Pero, ¿por qué el meme se llama meme? ¿De dónde proviene este artefacto  de la  modernidad que con su desmesura y aparente simplicidad, se ha colocado en el centro del imaginario popular permeando con su insolencia una amplia gama del espectro de la cultura en nuestros días?

Hurgando en la red, el primer antecedente encontrado acerca de los orígenes del meme, nos remite al medio oriente y a un show japonés de títeres que estuvo al aire entre los años de 1959 a 1987.

Por otra parte, el zoólogo y científico Richard Dawkins, en su libro “The selfish Gene” editado en1976, planteo la hipótesis “memética” de la transmisión cultural “MEME”, definiéndola como: “La unidad mínima de información que se puede transmitir”, idea que según él, le fue secuestrada por INTERNET en el año 2000, empezando con ello su difusión a nivel mundial.

Es una parodia

Así las cosas, en la versión más  actualizada del término leemos que el meme “describe una idea, concepto, situación, expresión o pensamiento que se manifiesta en cualquier tipo de medio virtual; comic, video, texto, imagen y todo tipo de construcción multimedia que se replica mediante internet de persona a persona hasta alcanzar una amplia difusión.”

En ese orden de ideas, el crecimiento exponencial  de  internet a nivel global y el acceso a éste de las clases populares, trajo aparejado un desaforado boom de contenidos de la más diversa índole y con él, ganando cada vez más terreno como expresión del humor social, nada más y nada menos que a su majestad el MEME, un sobrio formato de coloridas frases e insólitas imágenes que documenta, hoy por hoy y sin piedad, los yerros, ridículos y pifias de los individuos y las instituciones.

Son pendejadas

Con el meme avanzamos hacia una re conceptualización del sentido del humor que sublima la frustración y vuelca en el chascarrillo su desprecio por la lacra política, la basura televisiva o el mal ciudadano   registrando con puntualidad los  bochornosos hechos de los que estos son protagonistas,  hincando el colmillo en su cinismo y desfachatez y con ello ¡oh Dios!  el choteo se vuelve catarsis, convoca la carcajada y ameniza la convivencia porque el meme se comparte contribuyendo a la chunga, al pitorreo.

Así, sin rodeos, en frases hilarantes y  llenas de frescura, el meme va documentando las miserias y dislates de quienes por omisión o comisión protagonizan situaciones o eventos que concitan el asombro, la indignación, el coraje, la pena ajena y la burla.

Con la llegada del meme, asistimos a la sublimación de la conciencia colectiva que exhibe sin concesiones  a los lerdos, a los vivales y a los  gandallas que desde la palestra política, artística, empresarial y hasta del pueblo raso, ofenden, roban, hacen el oso, exhiben su inmoralidad, su falta de valores.

Son jaladas de gente ociosa

En las antípodas de la poesía, el meme irrumpe con su frescura en la escena pública y se vuelve viral, le da voz a los sin voz,  se constituye en un desafío al buen gusto, así, sin el menor respeto por la estética, la ortografía o la exquisitez, asume todos los riesgos y no se anda por las ramas.

Producto del ingenio popular y válvula de escape que sublima la impotencia y la frustración colectiva, el meme encarna la sublevación contra la élite,  contra la doble moral y los convencionalismos.

No se requiere un IQ arriba de 50 para conectar con el meme, con su irreverencia y su desenfado, con esa corrosiva critica que se asoma desde las cavernas de la cultura popular, que abreva en la picaresca y se recrea en los retruécanos de un humor retorcido que va directo a la nuca.

Y sí, no pocos memes se regodean en la banalidad, en el bullyng chocarrero que se diluye en el maremágnum de la intrascendencia y de la saturación pueril pero todo es parte del show. Por lo pronto, bien harían los imbéciles en los altos puestos o en la frivolidad de los medios, en conectar los dedos con el cerebro antes de teclear un whatsap de tintes misóginos, en largarse opinando babosadas acerca de asuntos que como sociedad nos joden o nos encabronan… y en cuidar que no los agarren en la movida porque el meme acecha y no perdona la estupidez.

Por Casildo Rivera

 


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Acerca de

Profesor de niños con dificultades y egresado de la Escuela de Letras de la Universidad de Sonora. Promotor cultural y autor del documental Pluma Forever, video en el que se reseña la historia y aventuras poéticas de una tribu de outsiders que con sus actos y sus obras artísticas han contribuido al crecimiento de la cultura y las letras sonorenses.


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