Cuando un conflicto es tan profundo que las partes no se ponen de acuerdo ni en la descripción de los hechos: caso “reforma educativa”


En un conflicto de cualquier tipo es tan importante el conflicto, como la manera en la que las partes describen el conflicto. Por ejemplo, un zancudo posible vector de la malaria al querer sangre de un humano, podría si hablara, describir su pretensión como la mera necesidad de alimentarse, mientras que el humano la describiría como la intención de evitar un cosquilleo molesto.

 

Así puestos, y en este nivel de análisis, deberíamos pensar cosas como: si el mosquito no tiene malaria, y no hay muchos más mosquitos por allí, la incomodidad por comezón del humano es de valor inferior a la necesidad de alimento del mosquito.

 

Esto mismo pasa en conflictos entre humanos: uno dice que necesita dinero para sobrevivir, el otro dice que quiere un mecánico honesto que le cobre lo más barato que pueda un arreglo, unos dicen que la santísima trinidad no puede ser la naturaleza de la divinidad, y otros dicen que dudar de su dogma de fe es un acto de blasfemia, unos dicen que quieren que se les trate con respeto, y otros dicen que necesitan que se les sirva la comida bien y pronto, etc.

 

Muchos conflictos entre humanos parece que se pueden resolver poniéndose de acuerdo en la descripción correcta de la situación de la disputa. Con la descripción neutral y correcta, podemos aspirar a computar quién tiene la razón, y por tanto, a quién asiste la justicia. Muchas personas dan por sentado esto, pero es una parte importante de la formación de un abogado.

 

Los abogados a la hora de entrar a un litigio tienen permitido un nivel de descripción extremadamente preciso (y siempre precisable) del conflicto. Pero las personas sin experiencia o formación jurídica, solemos dar esto por sentado. Los medios preparatorios para juicio en asuntos complicados, son extenuantes y delicados. La forma siquiera de describir el conflicto puede significar que se pierden en la corte, o que peor que aun ganando centavos en la corte, se pierden pesos en la realidad.

 

Pero el asunto del lenguaje neutral ha sido pisoteado por víctimas tanto como por victimarios. De modo que, podemos por un momento, sacar las implicaciones de dejar de tratar de buscar y usar el “utópico” lenguaje neutral para describir conflictos humanos, y vamos a sacar las implicaciones de: no existe un lenguaje neutral para describir dos partes en conflicto, y todas las descripciones del conflicto representan los intereses de la parte que hace la descripción.

 

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El así llamado conflicto magisterial por motivo de la reforma educativa es uno de estos conflictos en los cuales el desacuerdo es tan intenso que hasta la corrección de la descripción de las partes en conflicto es parte del conflicto.

 

Sobre todo los maestros de la CNTE afirman que la llamada “reforma educativa” no es educativa en realidad, sino sólo y exclusivamente laboral. Ellos están en contra de la reforma laboral y actúan su discordancia. Y para echarla atrás, han decidido parar sus labores y usar toda una batería de acciones que van desde la suspensión de labores y mítines, hasta tomar oficinas y calles.

 

Una reforma laboral es un cambio en la legislación que norma la relación que hay entre un empleado y un patrón. En este caso, la reforma es exclusivamente laboral, pero no educativa, de modo que regula cantidades en las cargas de trabajo, condiciones de despido, ascenso y permanencia, pagos, etcétera. Es decir, esta reforma versa sobre, dicen los disidentes de la CNTE, dineros y recursos.

 

Los maestros, sobre todo de la CNTE y simpatizantes de la CNTE, se oponen a la reforma laboral. Muchos otros maestros, de escuelas privadas muchos de ellos, también se oponen a la reforma, supuestamente, educativa. Pero nos vamos a enfocar a los maestros que coordinadamente con la CNTE han decido entrar a la protesta y han protestado especialmente la descripción del conflicto. Esto lo sabemos porque ellos lo dicen, y por lo que hacen al respecto de esta reforma. Tenemos declaraciones de propios (gente de la CNTE) y extraños (académicos como Gil Antón y políticos como AMLO, por poner sólo dos ejemplos visibles).

 

El propio Gil Antón lo dice: “Con ese camión, y ese camino, no podemos avanzar.” Y la CNTE y sus simpatizantes han decido parar las escuelas donde trabajan, sabotear los exámenes de selección, etc. No es un delito en este país no poder realizar una tarea encomendada. Si por ejemplo, me pagan por dar clases de inglés, y de pronto, producto de una lesión, pierdo mi oído, entonces no podré enseñar inglés al no poder escuchar y corregir a mis estudiantes hablando inglés. Habría una causal de despido justificada, y pasaría de trabajador en activo a pensionado por incapacidad. Si la lesión se hizo por mi negligencia o intención entonces al patrón le surgiría un derecho a despedirme por una conducta plenamente de mi responsabilidad que me deja incapacitado para realizar la tarea encomendada.

 

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Si el patrón de pronto no encuentra quién le haga la tarea encomendada, o la tarea encomendada es a juicio del trabajador, antiética, inmoral o imposible para él, o inaceptable bajo esas condiciones de pago, entonces el trabajador debe rechazar seguir trabajando. Si el trabajador se percata de que el trabajo que se le pide es imposible de realizarse y no lo comunica al empleador, entonces estaría incurriendo en un fraude genérico.

 

Un fraude genérico es una conducta criminal que consiste en beneficiarse económicamente de una persona aprovechándose de un error en el que ella está. Si las leyes de México piden egresados finlandeses, otorgando apenas aulas mexicanas, pues la tarea sería justamente imposible. Pero los trabajadores de la CNTE deberían saber que lo único moralmente correcto es terminar la relación laboral, o conseguir que el patrón cambie el objetivo.

 

Pero la CNTE no puede coaccionar al patrón con tomas de oficinas y cierres de calles. El patrón, al final, es el pueblo de México que mediante su forma de gobierno, decide una u otra cosa. Pero coaccionar al patrón, es decir, protestar y perjudicar al pueblo de México, es nuevamente un tipo de coacción para el voto.

 

¿Qué frenaría a los soldados para que amenazaran al presidente de la república para que cabildee una ley que les cuadriplica sus ingresos? ¿Qué detendría a los policías amenazarnos con armas de fuego para que votemos por diputados que voten por triplicar su salario?

 

Por esta vereda, la CNTE tampoco encontrará el apoyo de la mayoría de las personas informadas porque las personas informadas notan que entre lo que la CNTE dice, y lo que hace, hay tanta distancia como la hay entre lo que dice un político en campaña promedio y lo que hace en su cargo ese mismo político promedio.

 

Finalmente, aún suponiendo que todo este alboroto llegara a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con todo y las licencias retóricas que piden ambos bandos, la SCJN tendría que aceptar, como lo ha hecho antes, que los derechos laborales están por debajo del derecho humano a la educación de calidad. Así, ya que el pleito que la CNTE da es, según sus propias palabras, de corte laboral, y por ello están privando de un derecho humano a los niños, las quejas de la CNTE estarían triplemente proscritas.

 

Yo no sé qué tanta urgencia tenga el Estado mexicano como para deshacerse de sus obligaciones financieras, y quiera cortar a toda costa con las obligaciones más onerosas: los empleados gubernamentales. Pero la causa de la CNTE no podría ser más débil si se le dejara a Chong o a Nuño explicárnosla. Lo que sin duda lanza la campanada de la suspicacia. Ya tumbaron a Jongitud, y después a Elba Esther. ¿Estarán ahora en contra de los otros caciques? Después de todo, en el grado de importancia que tiene controlar la educación de un país, en ese mismo grado se vuelve una razón de Estado para los poderes formales o informales, intervenir ahí.

 

Hay muchas afirmaciones que he hecho con las que yo no estoy personalmente de acuerdo. Por ejemplo, me parece que la educación escolar no es un derecho humano porque puede implicar que un gran ejército de académicos tengan la obligación de trabajar en condiciones inhumanas (condiciones de salario insuficientes) o fraudulentas (trabajar en contra de la propia consciencia): es mejor que no haya educación pública forzosa a tener un ejército de pedagogos esclavizados en condiciones que no les perjudican. Recuerden, pelear una reforma laboral significa que, o su contrato laboral no es lo suficientemente bueno, o bien, les piden hacer que educan, cuando en realidad no educan. Pelear por corregir el nombre incorrecto con el que describen la así llamada “reforma educativa” los haría ver como activistas brutos y superficiales. Pero si quieren hacernos creer que pueden detener la educación (la que sea que reciben) de los niños que más parecen necesitarla por mejorar sus condiciones de trabajo, entonces la tendrán imposible: la SCJN ha dicho que si un trabajador incurre en falta de probidad u honradez, debe ser despedido porque perjudica a la colectividad ya sea al mentir (decir que educa cuando no puede por la razón que sea) o al ser inmoral (aceptar un contrato de trabajo que sabe, como experto en educación, que no puede cumplir). También, la SCJN ha determinado que los derechos laborales de los trabajadores al servicio del Estado no están por encima de los derechos humanos de los gobernados (Tesis 2.A, J. 21, 2014, #2005825). La gente clama además que los servidores públicos deben ser despedidos si actúan mal, y el primer paso para poder despedirlos, es modificando la relación laboral que tienen para abrir esa posibilidad.

 

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Para concluir. ¿Es una reforma laboral? No deben echarla atrás sacrificando las clases a los niños. ¿Es una reforma educativa? No deben echarla atrás sacrificando las clases a los niños. No hay otra posibilidad: o la reforma es laboral o es educativa. Por tanto, la reforma no debe ser echada atrás sacrificando clases a los niños. Yo, en el lugar de la gente de la CNTE habría escogido combatir la reforma en tribunales. ¿Estarán siendo manipulados por alguien que quiere ver muerto a la CNTE? Es probable, y si los mandaron al matadero, el gobierno federal se ha visto extremadamente prudente al no morder el anzuelo. Si los profesores están decidiendo esto a sabiendas de todo, quizá están calculando mal el momento social: es hora de que reconsideren.

Por Víctor Peralta 

Fotografía de Benjamín Alonso

 

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Aspecto de la marcha magisterial ocurrida en Hermosillo el 24 de junio de 2015



Acerca de

Victor Peralta nació en Hermosillo y creció entre Nogales, Ímuris, Hermosillo y Zacatecas, donde estudió Derecho y Filosofía. En 2005 entró a la Maestría en Filosofía de la UNAM de la que se está titulando con una tesis sobre la computabilidad de la mente humana y la incompleción de Gödel. Hoy en día se desempeña como docente-investigador en Cancún.


'Cuando un conflicto es tan profundo que las partes no se ponen de acuerdo ni en la descripción de los hechos: caso “reforma educativa”' tiene 2 comentarios

  1. agosto 5, 2016 @ 8:40 am Leticia Córdova León.

    «los haría ver como activistas brutos y superficiales ( sic)…» exactamente esa imagen proyectan; la mayoria de los profes no han leído y mucho menos analizado la reforma educativa, este analisis que haces al respecto refleja también mi personal punto de vista el cual se los he comentado a algunos compañeros (con otras palabras jaja soy profa pero jubilada uf GAD) y obvio me ven como bicho raro, pero mi consejo siempre ha sido que leean, se informen bien en los sitios correctos y con las personas especialistas en el tema, en fin, aun queda mucho por hacer, espero que esto termine con beneficios tanto para los niños como para los profes… Saludos excelente artículo Sr. Victor!

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    • agosto 22, 2016 @ 9:30 am Víctor Peralta

      Gracias por el comentario, profesora Leticia. En tratándose de asuntos políticos concretos, siempre hay que tener un ojo en el gato, y otro en el garabato, y estar pendientes de los ríos revueltos, tanto como de los pescadores. Un saludo muy sentido.

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