Entendiendo al ciudadano Pro-Trump


Los argumentos de Víctor Perlata en el D-Day


La elección de EUA tanto como muchas otras cosas, nos parecen a los mexicanos misterios impenetrables. “¡Cómo pueden votar por Trump! ¡Es bien racista!”, “¡Dice puras pendejadas!”, “Se nota que es autoritario.” Estas son algunas de las razones que más escuchamos entre paisas.

Si ellos estuvieran en lo cierto, eso haría que el pueblo de EUA fuera un pueblo racista, pendejo o autoritario. Pero de esto hay poca evidencia. Que el gobierno sea autoritario, es algo que los fanáticos de Trump han estado diciendo a diestra y siniestra, de modo que aunque fuera cierto que el pueblo de EUA fuera autoritario (al apoyar a Trump), ellos estarían tratando de combatir al gobierno por ese mismo motivo. Que el pueblo de EUA sea pendejo, amerita libros y libros para discusión responsable. Pero no queda claro que así sea. Los conceptos con los que suele sustentarse la estupidez de un pueblo son altamente deficientes: grado escolar promedio (como si los grados académicos fueran representativos de inteligencia o sabiduría), tests donde se les pregunta dónde queda EUA en un mapa y alguna rubia termina regándola monumentalmente. El non-sequitur es tan abrumador que ni me detendré allí. O finalmente, se usa alguna experiencia donde un mexicano le ganó en bribonadas a algún gringo. Esta forma de demostrar estupidez no sólo no es objetiva, sino que quien se la llega a creer muestra lo mucho que le falta de bondad a él mismo. Que le cobres un servicio a un gringo al doble que a un mexicano, habla de problemas no sólo de comprensión mutua, sino de estándares morales con los que se juzga la sabiduría o inteligencia: no se olviden que con todo y venderles tours al triple del precio, ellos terminan secuestrando todo nuestro sistema financiero, y tienen para pagar lo que les pidamos, de modo que nos estaríamos poniendo con Sansón a las patadas.



La gente en EUA puede ser más o menos intolerante con ciertas características físicas o culturales. Eso le pasa, apuesto, a todo mundo. Por ejemplo, si un hombre homosexual invita a salir al lector heterosexual, apuesto que sea chino, alemán, gringo o mexicano, el lector heterosexual dirá que no. Y con razón. Ya no se diga las personas que no disfrutan de ponerle chile a la comida: seguro que no moverá una pestaña para que se abra un restaurante de comida yucateca cerca de su casa. Uno tiene derecho a discriminar entre un montón de opciones. El que lo tiene prohibido es el Estado. Pero aún en el Estado hay poderes de discriminación. Por ejemplo, muchos no van a votar por Trump porque creen que él es un empresario rico, blanco, varón, malhablado, misógino y entrón. ¿Ahí sí se vale discriminar? Seguro sí. Es una tontería hacer un voto racista o culturalista, pero es mejor preservar ese derecho que perderlo, ya sea para el gobierno en muchas ocasiones, o para la gente cercana a nosotros.

 

Yo por ejemplo, creo que no podría tener una relación profunda de amistad con un musulmán practicante. Encuentro absolutamente repulsiva la sublimación de un hombre que se casó con una niña de 6 años, que la violó a los 9 años, y que considera un deber matar a los que no crean en su dios, dadas ciertas circunstancias. Me parece tan repulsivo, que creo que no soportaría a un vecino así. Soporto a un empresario que se burla de los trabajadores, porque la burla es estúpida si el empresario depende en cierto sentido de sus trabajadores en realidad (mi apuesta es que quien sea que es empresario, entiende esto a la perfección, pero el que es otro empleado pero gana más dinero es quien realmente se burla de los trabajadores de rango más bajo.) Aún soportaría a un fundamentalista cristiano mejor porque su mensaje es crucialmente contradictorio: su Dios lo perdona todo, si uno se arrepiente, incluso es capaz de perdonar el ateísmo, siempre que uno se arrepintiera, y la persecución de los ateos entre los cristianos más fundamentales está en franco declive. En cambio nada de esto es cierto de los musulmanes. Échense un clavado al Corán y a los Haddith. Así de intolerantes están muchos credos de izquierda, sobre todo los seguidores del comunismo puro y duro. Los social-demócratas, son millones de veces más civilizados. Pero entre los izquierdistas radicales, los social-demócratas son unos tontos útiles: sirven para esparcir la ideología de izquierda, incluso sirven para empezar a conquistar el poder, pero son un estorbo una vez que se hacen del poder. (Le dejo al lector el trabajo de sustanciar estas afirmaciones en las obras de Stalin, y los dichos de mucho socialista trasnochado que juega a buscar el poder desde alguna universidad pública mexicana que anda todavía por allí haciéndole al Maquiavelo. Dicen cosas como: Mujica, el expresidente uruguayo, es un blandengue, pero eso le gusta a los izquierdistas light, consumidores de medios de hoy en día.)

 

Lo que va a pasar en EUA estos días es muy sencillo: mucha gente está harta del control, de la forma de hablar y de pensar que se ha subsumido bajo el epíteto “political correctness”. Tengo una conocida que estudió hace poco un posgrado en Minnesota. Había asaltos en las orillas del campus de su universidad. Las víctimas hacían un retrato hablado de los asaltantes: jóvenes varones negros. Esa información causaba revuelo en la comunidad universitaria. No querían que se dijera porque promovía el racismo. Pero es una tontería al mil por ciento ocultar esta información a futuras víctimas. En efecto, podría prestarse para actos de racismo al generar miedo, o algunas preguntas de la policía a algunos jóvenes africanos-americanos. Pero la alternativa es mucho peor: dejar futuras víctimas incapaces de prever un ataque y quizá evitarlo. A menos que la policía de EUA sea de una confianza tan baja, en cuyo caso todos van a votar por un candidato que va a desmantelar la mayor parte de las agencias policíacas que pueda tanto en su fundamento legal como en el presupuesto que se eroga en ellas, no tiene caso ocultar datos sobre los delincuentes que ayuden a anulárseles socialmente hasta que se les encarcele.

 

Otra razón por la que la gente quiere ir por Trump y no por Hillary, es porque Hillary se ha llenado la boca con el discurso izquierdista de la igualdad. Igualdad con relación al género, igualdad con relación al ingreso, igualdad con relación a la riqueza, etc. Pero si esto es así, ¿Por qué aceptó donaciones de los países más anti-igualitarios del orbe: Catar y Emiratos Árabes Unidos? ¿Por qué sus donaciones para campaña del sector financiero en Wall Street superan los 40 millones de dólares, mientras que ese mismo sector donó menos de medio millón de dólares al Trump? ¿Por qué Hillary está tan preocupada por quitar el derecho a la libre portación de armas lo más que pueda si ella está tan convencida de que las disparidades de poder (desigualdad) son algo tan malo? ¿Qué diferencia hay entre un policía profesional y un ciudadano que se defiende a sí mismo? Muy sencillo, el policía depende de subordinarse para mantenerse. Es un profesional que vive del gobierno. En cambio el ciudadano que se defiende a sí mismo o a su comunidad, hace la seguridad pública de forma gratuita, republicana. No por un pago. ¿Quién es más controlable? ¿Quién le reporta más poder a los políticos al mando, el ciudadano armado que trabaja gratis y que en bola pueden hasta erradicar la inseguridad en algunos condados o el policía con control monopolista de las armas? Obviamente lo segundo. ¡Y es que la inseguridad en EUA, fuera algunas zonas completamente repletas de guetos de inmigrantes ilegales, y minorías, es tan baja que podrían aspirar a jubilar buena parte de su fuerza policial! Si no fuera por New York, Chicago, Los Ángeles, y ciudades semejantes, los homicidios, asaltos y violaciones estarían tan bajas, que EUA sería más seguro que muchos países con control de armas: véase Escocia, Australia, pero también, Venezuela, Guatemala, México.

 

Otra razón por la que Trump parece ir arriba en encuestas más consideradas con la realidad, es porque muchos de los votantes están padeciendo problemas económicos reales y necesitan el mensaje de que alguien hará de EUA un paraíso económico de nuevo. Muchos trabajadores han sufrido embates económicos serios, no sólo los que Trump ha resaltado, sino otros más preocupantes. Por ejemplo, los trabajos que se fugan de EUA a México o a China, son parte del problema inmediato, pero no serían un problema real, si se mantuviera a la política lejos de la economía. El problema es que Ford no sólo viene a México porque sale más barato de todo a todo, producir autos en México y exportarlos a EUA, sino porque esas son decisiones políticas. Los sindicatos en EUA han orientado elecciones completas, no es una prerrogativa de la sociedad mexicana con su SNTE, CROC y otros organismos corporativos de trabajadores. Y una manera de debilitarlos ha tenido que ser la manera política. Usualmente los demócratas en EUA han estado en contra de la migración ilegal porque los trabajadores sindicalizados notaban la amenaza que representaban trabajadores ignorantes, poco demandantes, sin el idioma, y venidos de la extrema pobreza: un inmigrante ilegal admite un pago muchas veces inferior del pago que le requiere a un empresario gringo, un trabajador sindicalizado. El problema con esto, es que el voto latino es cada vez más importante que el voto de los sindicalizados en EUA, y le sale más barato y sencillo de controlar y engañar (a manera iconoclasta: ¡recuérdese que muchos de los mexicanos más pobres votan por el PRI sin importar qué pasa! Esa mina de oro política la detectan y la quieren también los tiranos de otros lados, no sólo los mexicanos; ¡obvio!). De modo que tanto el New York Times como Hillary han ido cambiando el discurso de controlar las fronteras y favorecer a los sindicalistas locales, hacia el de abrir las fronteras, y favorecer el voto corporativo latino de familias enormes, siempre laceradas por la escasez pero asombrosamente buenas para obedecer y trabajar muchísimas horas sin chistar.

 

Una razón más por la que Trump es atractivo para muchos es porque no es político. Algo que le habla fuerte al votante estadounidense promedio es que hay un ambiente de todos contra Trump. Y recuerden, ese “todos” nunca sufre los destinos de la clase baja, que por definición es grande en EUA. Y quizá no tienen Ph.D.’s pero tampoco son monos dibujados en alguna pared: notan que Trump es un outsider. Llevan decenas votando por insiders, ahora no pierden nada en intentar a uno de fuera. ¡Y vaya que ese mensaje resuena alto! Mientras más se suman Trump, más sube la alegría de todos. La combinación es perfecta: que los de siempre lo sigan satanizando, y que los de afuera, se sigan sumando. Ese binomio da como resultado una fiesta. Los Trump-supporters se ven felices, echados pa’lante, confiados. El camino para ellos es el destino.

 

Para muchos, y para mi sorpresa, para muchos intelectuales, profesionales de las ciencias sociales en México, nada de esto es patente. No pueden hablar de la situación política de los EUA de Trump sin usar terminología denostativa. Eso indica qué tanto su ideología nubla su forma de ver el mundo. Los invito a que sigan a nuestra comentocracia ilustrada y que, contrastándola con el fenómeno Trump, se den cuenta hasta qué grado lo doctor no quita “ni lo pendejo, ni lo culero” (¡disculpen las groserías, pero es una manera insustituible de hacer un punto!).

 

Algo así ha pasado aquí con respecto a Fox, a Calderón y a Peña Nieto. Hay indicios de que muy probablemente vuelva a pasar en 2018. No alcanzo a ver todavía si pasará a favor de Margarita Zavala, o a favor de algún priísta que se termine de posicionar bien. Lo que casi estoy seguro que no sucederá es que este fenómeno de voto tímido favorezca a algún izquierdista: ellos son la principal razón para temer.

 

Por Víctor Peralta Del Riego

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Aspecto de un sketch auspiciado por SNL’S en el que Tom Hanks caracteriza a un Trump supporter, calificado por Vox como «the best political commentary of this election».



Acerca de

Victor Peralta nació en Hermosillo y creció entre Nogales, Ímuris, Hermosillo y Zacatecas, donde estudió Derecho y Filosofía. En 2005 entró a la Maestría en Filosofía de la UNAM de la que se está titulando con una tesis sobre la computabilidad de la mente humana y la incompleción de Gödel. Hoy en día se desempeña como docente-investigador en Cancún.


'Entendiendo al ciudadano Pro-Trump' tiene 3 comentarios

  1. noviembre 13, 2016 @ 6:22 am Sergio

    Para ser un texto que se posiciona contra la ideología de izquierda y de quienes usan «terminología denostativa», es tal vez el testimonio trumpista más ideológicamente cargado y denostativo que haya leído en la prensa mexicana, aunque no oculta su condición fronteriza, de quien toma argumentos prestados de la comentocracia no ilustrada, sino más bien orgullosamente ramplona de los republicanos. Tienes que ser deliberadamente contencioso o de plano tener una obstrucción de oxígeno para rematar el texto sugiriendo que la izquierda es la mayor razón a temer mientras te haces pasar por un anti-ideólogo. Es una pena que no haya una traducción más precisa de ‘bigotry’ al español porque no puedo pensar en mejor palabra para definir un texto que descalifica a los musulmanes como violadores, pedófilos, asesinos, pa’ pronto terrorista. Son las palabras de un evangelista gringo que ve Fox News y que nunca ha estado en contacto con un practicante del Islám, una comunidad, dicho sea de paso, de mil millones de personas diseminados en los cuatro puntos cardinales, con toda la pluralidad y diversidad y complejidad contrapuesta a esa caricatura de violadores de niños que ofreces. Y gracias por hacer conjeturas sobre tus lectores, me sentí tan confortado por tomar decisiones por mi, alguien que nunca saldría con alguien por su orientación sexual, se nota que tienes muy bien identificado al lector sonorense proto-macho, cojonudo y seguro de sus límites que lee este diario, lograste expresar tu punto, si vamos a discriminar vamos a hacerlo parejo, felicidades! básicamente ofreciste una versión aguada del ‘reverse racism’ de la manera más cretina posible. Por último, porque no le quiero dedicar más tiempo a esta alelada think-piece, tu manera de caracterizar al votante latino simultáneamente como ilegal/ignorante/manipulable pero con la atribución (legal) de votar es genial, verdaderamente, dibujar a 10 millones de personas con un sólo trazo tiene un mérito especial. La forzada equivalencia entre el voto corporativo-clientelar del sistema electoral mexicano al voto Latino en Estados Unidos controlado por el new york times y Clinton (hazme el favor!) es el desplante más claro de la falta de seriedad de este artículo en un diario de baja monta mexicana, tan cerca del sur gringo y tan lejos del resto del mundo, con una desenvoltura e insolencia provocativa de quien se sabe privilegiado por su medio.

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    • noviembre 13, 2016 @ 6:46 pm Víctor Peralta

      Gracias por el comentario. Hay mucho qué decir, pero quizá se resume así: puede parecer cargado ideológicamente, pero no lo es. Que no lo veas así, quizá muestra qué tanto tenemos referentes distintos. La izquierda, objetivamente, promueve el control mental por vías estatales centralizadas y coactivas; political correctness, pero en Cuba por ejemplo, el control de los medios centralizado, la educación pública forzosa orientada a inculcar «solidaridad», «valores colectivos,» «nacionales», etc. Por eso es que, en este caso, es seguro decir que limitar a la izquierda, es el trabajo de los liberales (en el sentido clásico del témino) al menos a la hora de hacer ciencia.

      De republicano, no tengo mucho. La intención aquí era hacer comprensible la preocupación de un votante pro-Trump. Creo haber hecho un buen trabajo y en la medida en que dices que soy el más republicano de la prensa mexicana, lo tomo como un cumplido, aunque me identifico mejor con Tea Party o con el Libertarían Party.

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    • noviembre 13, 2016 @ 6:52 pm Víctor Peralta

      Con el tema del Islam y la manipulabilidad del voto mexicano, basta con leer a los columnistas de la izquierda durante las elecciones mexicanas. Están lleno de afirmaciones de este tipo, medio mal fundadas, pero plausibles. Es preocupante que los mexicanos tengan un comportamiento electoral tan secuestrable, por decirlo así.

      La historia de Mahoma y Aisha está bien reconocida y asumida por los musulmanes así como la ejemplaridad de la vida del profeta por ellos mismos. La pregunta es ¿crees que es posible el sexo legítimo entre un hombre adulto y una niña de 9 años?

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