El mal hábito de no alegar


Frecuentemente sostengo discusiones con diferentes personas en temas de diversa índole. He de confesar que en muchas ocasiones soy yo quien busca propiciar esas discusiones. Intento que se torne en un intercambio de ideas, casi un ejercicio dialéctico donde se escuchen, se expongan y se rebatan esas ideas. Y aunque al final del debate los exponentes sigan abrazando sus creencias, lo que sí se garantiza con un debate civilizado es que por lo menos estos exponentes obtendrán una visión más amplia de las ideas contrarias a las propias. En conclusión el debate, alegata, discusión -como se le guste llamar- con argumentos sólidos enriquece el intelecto.

 

Desafortunadamente en esta sociedad sonorense es difícil coincidir con gente que acceda a este tipo de dinámica, cada quien ostenta sus verdades absolutas y es un oprobio personal el contradecirlas. En algunos casos el simple hecho de cuestionarlas genera una reacción colérica. Somos una sociedad hipercrítica de todo y de todos menos de nosotros mismos.

 

Cuando un automovilista hace sonar su claxon encabronado por la casi embestida errática de otro conductor, este último es muy probable que reaccione igualmente enfurecido porque piensa que el otro debió haber actuado de manera más tolerante y no reaccionar iracundamente porque no hubo intención de impactarlo, sólo fue un descuido. Pero si invertimos a los automovilistas en la misma escena, la probabilidad de que reaccionen de la misma manera es altísima.

 

Este sencillo ejemplo es un espejo del tipo de sociedad que somos: la crítica no da pie a un cuestionamiento interno sino que activa un mecanismo instintivo de negación y agresión. En Estados Unidos y Europa presentadores de ideologías y empresas rivales se sientan a debatir al aire, no están de acuerdo pero reconocen el derecho mutuo de la opinión y celebran sus diferencias con el debate.

 

Nosotros los sonorenses hemos construido una sociedad simplista preocupada enormemente por la imagen de los envases y no tanto por lo nutritivo del contenido. Burbujas vacuas que al menor pinchazo de cuestionamiento revientan en desagrado e incomodidad porque se exhibe el vacío de ideas.

 

Propongo empezar a gestar una sociedad alegona, porque en las contradicciones encontraremos una parte inseparable de toda cultura humana. En realidad son los motores de la cultura, responsables de la creatividad y el dinamismo de nuestra especie. Y qué mejor, como lo expresa el historiador israelita Yuval Noah Harari en su recién excelsa obra De animales a dioses: «Así como cuando dos notas musicales discordantes que se tocan juntas obligan a una pieza musical a avanzar, la discordancia en nuestros pensamientos, ideas y valores nos fuerzan a pensar, reevaluar y criticar. La consistencia es el campo de juego de mentes obtusas».

 

 

Por Aarón Tapia

Fotografía por Benjamín Alonso



Acerca de

Cursó la carrera de Contaduría Pública mas nunca la ha ejercido. Es de Hermosillo, vive en Hermosillo y padece a Hermosillo. Ama y participa en la radio hablada: produjo y condujo Ensalada de Tópicos, programa que alguna vez se escuchó en Big Click Radio.


'El mal hábito de no alegar' tiene 9 comentarios

  1. febrero 27, 2016 @ 11:28 am Sergi

    Bravo Aarón, por esa honesta lucidez. Como hermosillenses venido de Barcelona, no puedo estar más de acuerdo con tu reflexión. Ahora que leo tu mini-bio entiendo tu lucidez…. quién mejor que un contador público que viva en Hermosillo y no ejerza como contador público, para pensar DIFERENTE y con perspectiva, jejeje.

    Mi sugerencia (lo probé hace unos 20 años y es de los mejores recuerdos que tengo): establezcamos un día al mes (o quincena… o semana), de preferencia en la hora del crepúsculo (en dónde todo es posible) y un lugar público (una cafetería espaciosa, por ejemplo) para reunirnos los amantes del libre-pensamiento y «divagar» (o alegar, jeje) por unas dos o tres horas. Libre asistencia. Ahí tienen echado el anzuelo… 😉

    Responder

    • febrero 27, 2016 @ 11:37 am Sergi

      Olvidé decirlo: me encanta alegar!!! …exactamente en el sentido de tu escrito, Aarón. Como Borges decía, posiblemente por eso mucha gente no me guarda simpatía y reconozco que es un hábito que necesito moderar y educar. Como la sabiduría oriental pregona: el alumno sólo encuentra al maestro cuando está preparado. Lo que aplicado a mi hábito: no sirve de nada -es incluso perjudicial- alegar con quien NO ESTÁ PREPARADO para alegar. Lástima que cueste tanto de controlar…. pero en fin, como cualquier virtud 😉

      Saludos! Nos vemos…. o no.

      Responder

      • febrero 27, 2016 @ 1:45 pm Aarón Tapia

        Jajajajajajaja primero que nada muchas gracias Sergi (como Sergi Barjuan) por tomarte el tiempo de leer unos de mis padecimientos en esta ciudad, que aún así adoro!! Y por hacerme llegar tú opinión. Como buen español y además catalán entiendes perfectamente la importancia del debate, yo encantado en participar en esas alegatos que propones, con gusto estoy disponible para colaborar a organizar lo que propones, cuando gustes nos echamos un café para planearlo.
        P.d. Excelente identificación de mi carrera C.P. Imagínate!! Ya sabrás porque nunca la ejercí.

        Responder

        • febrero 27, 2016 @ 2:26 pm Sergi

          Cuando quieras y donde quieras… tú eres el autóctono… propón 😉
          En cuanto a la hora se me antoja en la tarde (18:00) de un domingo, pero podría ser de un viernes también.

          Responder

  2. febrero 27, 2016 @ 2:24 pm Sergi

    Aarón, me quedé dándole vueltas a la palabra «alegar». Te voy a reconocer algo: en el castellano que se usa en España esa palabra solo se usa en un contexto legal, en donde alguien aporta razones o evidencias en defensa de algo. También se usa en entornos caseros, no necesariamente profesionales, pero con ese mismo sentido de «aportar algo en tu defensa». En cambio aquí en Hermosillo he descubierto que se le da el sentido que tú has descrito tan bien en el artículo: rebatir, discutir, polemizar, etc… Si me preguntas te diría que el 90% de las veces lo escucho de una mamá X hablándole a su hijo/a con una frase del tipo «cállate y deja de alegar !!!».

    Así pues, he tratado de dilucidar por mí mismo cuál sería el posible origen etimológico, mismo que después he consultado en internet y me ha fascinado lo que hallado, por eso te lo quería compartir. Creo que refuerza con muchos argumentos de peso lo que has tratado de expresar defendiendo el beneficio de «alegar»!!

    Abajo te paso el enlace, pero resumidamente:

    – está emparentado con muchas palabras relacionadas con el pensamiento y las ideas, gracias a su raíz indoeuropea (muy antigua) *leg* que aparece y emparenta a multitud de vocablos del latín y el griego antiguo, y de rebote a las lenguas modernas. Palabras como: legal (ley), alegato, leer («llegir» en catalán por ejemplo) y legtor, delegar, legar, legado, colegio (!!!!! no sabía!!) y colega, leyenda, sacrilegio, sortilegio, legítimo, privilegio. En griego se emparenta con «logos» (palabra, discurso, tratado) y de ahí a lógico, léxico, análogo, prólogo, decálogo…

    – lo que aporta de fondo esa raíz común *leg* a esas palabras es el «aportar, producir» y parece ser que desde el inicio eso se asoció con la «palabra» o las «ideas», y de ahí su enlace a las leyes, que recogen «reglas pactadas (aportadas) por un grupo», etc etc etc…

    En fin, fascinante!!!! Intuía la relación con «legal» pero no todo el trasfondo. Me fascina que «simplemente» escarbando en los orígenes del lenguaje uno empieza a COMPRENDER (comprender de verdad… con fundamento) la evolución del pensamiento «moderno» (me refiero a los últimos 3,000 años). En ese punto me doy cuenta también de que esa evolución ha sido SUMAMENTE LENTA… sinceramente creo que poco hemos avanzado desde esos antiguos griegos y romanos. Creo que no hemos sabido aún integrar de forma solvente otras filosofías como las orientales (mejor dicho asiáticas) o las mismas africanas. Peor aún, tengo la sospecha que a día de hoy hay un vacío universal de paradigmas integradores bien pensados. Los que tenemos son los antiguos «golpeados» unos contra otros… pero creo que ya llegó el momento de crear una cosmovisión realmente integradora, moderna y universal.

    En fin… jajajaja, ya tenemos tema para nuestra primera noche de alegaciones!!!! 🙂

    Este es el enlace:
    http://etimologias.dechile.net/?alegato

    Salud!
    Sergi

    Responder

  3. febrero 29, 2016 @ 9:35 am eeddencinas1@gmail.com

    Siempre este tipo de debates son enriquecedores, dan, aportan, llenan. El infierno vale la pena si estas con las personas correctas.

    Un saludo mi Aarón y a soltar la pluma.

    Saludos cordiales

    Responder

    • febrero 29, 2016 @ 12:19 pm Aarón Tapia

      Muchas gracias Edd!! Qué buena frase «El infierno vale la pena si estás con las personas correctas». Como no me la dijiste antes de que publicará este artículo para haberla incluido jajajajaja
      Saludos!!

      Responder

  4. marzo 2, 2016 @ 1:03 pm Elsa Cornejo

    Concuerdo absolutamente con cada punto de este artículo (qué chiste, tanto que disfruto alegar).

    Responder

    • marzo 2, 2016 @ 1:24 pm Aarón Tapia

      Muchas gracias Elsa!! Pronto nos podemos pegar un round n algún tema que no concordemos para que no te quedes con las ganas de alegar Jajajaja saludos!!

      Responder


Quieres compartir tus ideas?

Tu email no será publicado

Crónica Sonora