Andando por las calles polvorientas de mi ciudad me encontré frente a frente con uno de esos indigentes que buscan en la basura algo para comer. Esos hombres y mujeres con el pelo enmarañado y la cara sucia; con harapos por ropa y hambre por bandera. Lo mire de pies a cabeza; su desagradable olor me provocó nauseas. En cambio, su mirada serena me generó confianza. La confianza suficiente para sacarle platica.

Le pregunté  por qué buscaba en la basura la comida, mientras le sugería que sería mejor encontrar un trabajo. El sólo escuchaba y me miraba de reojo. Me parecía alguien extraño y supongo que yo le parecía extraño a él. Le pregunté de nuevo qué buscaba en ese lugar, y en voz baja me contestó: —Me llaman Donato; sólo busco algo qué comer. No es el paraíso, pero sí algo para comer.

¿El paraíso? ¿Qué es el paraíso?—Le pregunté.

De manera pausada dijo:

—“El paraíso es un trozo del cielo en la tierra. Son esos momentos que se viven en una comida familiar. Es ver una buena película junto a alguien que amas. Es tomar de la mano a tu hijo. Es escuchar el canto de los pájaros en las mañanas. Es oír una canción que te emocione. Es no deberle nada a nadie. Es tener alguien a quien escuchar. Es leer un buen libro. Es oler una flor. Es cuándo un niño te pregunta por qué. Es sentir la brisa del mar; caminar por caminos desiertos. El paraíso es no tener que pedir y poder dar. Son los tres acordes de una guitarra. Es poder ver la luz del día; todo eso es el paraíso, ¿No lo sabías?—preguntó

Bueno, es que no es tan sencillo como tú crees, le contesté.

Entonces se echó a reír y me sentí confundido.

Sin más qué decir continué mi camino a casa, mientras trataba de asimilar lo que me había dicho Donato. Tiempo después le he ido agregando ideas a la lista:

El paraíso es borrar de mi mente toda raíz de tristeza y de apegos. Contactarme con la realidad. Descubrir algo nuevo cada día. Y no sé mañana, que más le pudiera añadir, pero mientras, trataré de vivir feliz y contento en el ahora.

“Dicen que en el cielo el amor es lo primero. Bien, entonces hagamos del cielo un lugar en la tierra.”

Belinda Carlisle

Por Jesús Huerta Suárez

Fotografía de Benjamín Alonso Rascón

Dos niñas disfrutan de un pedazo de cielo en la tierra.
Ciudad Obregón, julio de 2019

Sobre el autor

Obregonense, músico, columnista, amante del medio ambiente y del boxeo

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