Diario de un coyote en cuarentena


Viernes 20 de marzo, 2020

Una economía basada en comunidad y recursos naturales locales.

El colapso del cotidiano es eminente. La vida misma, nuestra madre Tierra ha generado un proceso de autorregulación basado en desacelerar la actividad humana. Ahora, a riesgo de contagio, debemos permanecer en casa, resguardarnos. Para muchos, esta posibilidad está negada. Su condición económica no les permita el respiro que el planeta exige. Una vez más, los que menos tienen ven vulnerada su condición aún más, y algunos otros, de posición económica mediana, ponen sus barbas a remojar. El tsunami capitalista no ofrece solución. El lucro no conoce de solidaridad, mucho menos de amor. Para un sector amplio de la población, es clara la necesidad de organizarnos de una mejor forma distinta a la institucionalmente propuesta.

Lo primero, es hacer comunidad. Para quienes tenemos años aprendiendo, sabemos que esto es toda una labor. Los que venimos de un individualismo profundo inculcado en educación primaria, el camino resulta largo, en tiempos, doloroso. Justo por ello, sabemos el valor de la compasión. De ofrecer a uno mismo y a nuestra semejante refugio, alivio. Hay un temor profundo de abandonar lo conocido, aún cuando sabemos no es lo más conveniente. Por inercia, por incrédula, por supuesto, para muchos no existe otra forma de hacer vida humana en Tierra que sosteniendo un sistema económico basado en extractivismo y globalización.

Dinámica de Estructura Invisible aplicada en Corhallí Montesori de Hermosillo

Sábado 21 de marzo, 2020

Suspiro Profundo es mi compañera. Trabaja en el sector salud, por lo que experimenta una situación de riesgo. Admiro su vocación de servir; su valentía, su corazón.

Hoy la vida requiere de fe para caminar con certeza hacia nuestro retorno a la red del Gran Espíritu, al ritmo y al tiempo que la incertidumbre decida. Con alegría, agradecidos y siempre activos en cultivar relaciones de paz. Con uno mismo, con Tierra, con la familia biológica, espiritual y cultural.

Hoy también la vida requiere de atención. Atención para respirar, para sentir el presente, para observar e interactuar de acuerdo a las leyes biológicas. Los decretos que rigen la vida van a imponerse sobre la fragilidad humana. Nuestra organización social clama, necesita, se beneficiará de organizarse bajo patrones de paradigmas de cooperación y solidaridad.

Es impostergable diseñar, planificar y practicar nuestro gradual abandono del consumo irracional, la explotación extractivista, la producción industrial, la distribución global, los megaproyectos y el mercado capital. No se propone de golpe y porrazo eliminar estas actividades. Se propone pensar el plan que nos permita caminar hacia un futuro conscientes de las limitaciones biológicas y sociales. Una estrategia que no dependa de la administración pública o de las corporaciones que dominan el mercado. Una estrategia basada en las actividades individuales de cada persona en nuestra comunidad; utilizar todos los recursos disponibles, pero principalmente los naturales que abundan en nuestro espacio geográfico. Destacar. Nada de esto servirá si no reducimos y reconfiguramos nuestro consumo.

La parte de reducir refiere directamente al estado emocional de cada persona. ¿Qué requerimos para estar satisfechos? La respuesta a esta pregunta cada quien la tendrá. Desde la experiencia, advierto que los momentos más hermosos tienen más que ver con la oportunidad de coincidir con otras almas o de contemplar milagros biológicos. La escasez y la competencia que propone el mercado como condiciones cotidianas, son enemigas de la contemplación, la quietud y la paz. Permanecer en un estado de ansiedad económica, de frenesí consumible productivo nos aleja del natural ritmo de la vida; del tiempo milagroso en el que una semilla germina.

En las condiciones presentes, la propuesta es reconfigurar nuestra economía basados en nuestra comunidad y los recursos disponibles en la localidad. ¿Cómo lo vamos a hacer? 

El coyote

Colaboración ecológica, Domingo 5 de Agosto 2018. Color Tierra, Colectivo Caminantes del Desierto, Hermosillo Plogging, Fundación Pata de Perro AC — at Parque Central de Hermosillo.



Acerca de

Javier Alberto, eterno aprendiz de permacultura; licenciado en derecho por la Universidad del Valle de México; maestro en ciencias por el Colegio de Sonora. Director Ejecutivo del Instituto de Investigaciones y Educación Continua, S.C.; asambleísta de Centro Permacultural Color Tierra, A.C.; socio cooperativista de La Casa del Coyote. Contacto: colortierra.mx@gmail.com


'Diario de un coyote en cuarentena' 1 comentario

  1. marzo 27, 2020 @ 10:42 am francisco Javier Mejia cisneros

    Es importe entender que algo tenemos que hacer mejor, que todos tenemos la responsabilidad de plantear nuevas formas de convivir, producir y consumir. El reto es transitar con consciencia y con el deseo de realmente platear lo que a todos beneficie. Tomar consciencia es el primer paso. Gracias por compartir

    Responder


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