Hermosillo, Sonora.-

La idea brotó en uno hace más de diez años, quizás influjo de las figuras de Nazca, tal vez un sueño guajiro, no lo sé, caso es que luego de poner manos en el azadón y darle duro unas semanas, quedó bien marcado en la tierra el signo de amor y paz, tan claro que, cuando el Beto lo vio en Google maps en las orillas al norte de Hillo, me habló para decirme: ¨hay que marcarlo con cal, , tiene gran potencial este signo¨.

Tardé diez años en contestarle: un día, hace unos tres meses, Carlos me dijo ¨hay que hacer el signo otra vez¨. entonces invitamos a Beto y trajo él un dibujo  a escala;  ya luego invitamos y vino Esteban; creo que en esta ocasión surgió la idea de formar el signo con personas en sana distancia;  luego, no desistimos e invitamos otra vez y vinieron Maty, Anel y Franco; después llegaron  Carmen y Clara Luz y no pasábamos de cinco por vez; luego vinieron Alba, Guille , Yolanda, Juan Elmer, Ramón Angel y Juan Antonio y ya entonces formamos el grupo de wassap y fijamos la fecha del sábado 12 de febrero del 2022, a las 10 am, para llenarlo en sana distancia;  desde entonces, todos los días, a friegue y friegue, allí promoviendo, invitando, insistiendo hasta que días antes de pronto surgieron señales de que ahora sí lo íbamos a lograr… y así fue.

El sábado, cuando llegamos a la puerta de entrada frente a la subestación de la CFE, por el Soli todo al norte hasta poco antes del entronque con la carretera que va a la minera Nyco y al basurón,  estaban ya varias personas esperando -y dos perros, a quienes el más exigente de los tempraneros calificó de comité de recepción-.

Luego de batallar un poco en el acomodo de los vehículos, de manera que pudiéramos fácilmente evacuarlos en caso de emergencia y para que no estuviéramos ahí amochomados, empezaron a llegar más personas y grupos, entre estos los del Colectivo cultural Sonora Qué herida, Escritores de Sonora, AC, Senderistas de Hermosillo y Necios y Necias, quienes nos encontramos al aire libre, enseguida de palo verdes, torotes, pitahayas, bien a gusto, escuchando música, comiendo pan y tomando café que llevaron algunos de los presentes.

Ya que pasaron las diez am, desde el cielo bajó el dron con su poder alborotador y  quienes ahí estábamos empezamos a entrar al signo y fue como si éste, convertido en vórtice, atrajera personas hasta completar los que encarnamos en sana distancia el signo de amor y paz, enviando desde Hermosillo, Sonora un mensaje cordial al mundo y algunas exhortaciones a los gobernantes y acelerados para que le bajen algunas rayitas a sus abultados egos.

¨El evento fue una explosión de vibración positiva que esperamos llegue a todos los rincones de la tierra¨, escribió Nacho, el cronista de la ciudad.  Fue un gustazo ver a todos los y promotores y promotoras iniciales,  y a quienes invitamos, entre ellos: Beto R., Ernesto, Francisco, Guadalupe M, Guadalupe G, Sylvia, Luis Moisés, Miguel, Pathy, Lucía, Cuquita, Christian, Alejandro, Daniela, Aracely, banqueros, maestros, escritores, niñas, niños, infantes, abuelas, abuelos, hombres y mujeres entusiastas, amantes de la naturaleza y de la paz…

Claro que por supuesto que todos ahí sabíamos que en el corto plazo escaso efecto tendrá en esos gobernantes nuestro clamor, pero, por lo pronto, en quienes asistimos el efecto fue enorme: La pasamos fregón, de una manera inusitada…

Bailamos, cantamos, conversamos, alegres de estar ahí bien vivos…

Por Juan Enrique Ramos Salas

Fotografía de Franco Becerra, Omar Córdoba e Ignacio Lagarda

 

 

Sobre el autor

Nómada irredento, originario de Torreón, Coahuila, en Sonora por más de 40 años. Pasajero de la nave tierra con casi 70 vueltas al sol, escritor y tallador de madera, actualmente...

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1 comentario

  1. Excelsa crónica de Juan Enrique, condiscípulo en la clase de Redacción con el Maestro José Sapién Durán. En aquel tiempo, Juan Enrique era Director del anterior DICTUS y solo pasaba la huerta de naranjos para ponerse en el pupitre frente a nuestro profesor. Juan Enrique sí aprendió a escribir, yo solo me divertí con sus agudos comentarios.
    Un saludo

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