Y el magisterio despertó


Hay un consenso respecto a lo sucedido la mañana del miércoles 24 de junio de 2015 en Hermosillo: el hecho rebasa lo cotidiano, es un acontecimiento histórico. Y es que el magisterio sonorense salió a la calle después de un largo larguísimo letargo. Es cierto que suele acompañar luchas pero es más cierto que no se le ve empujando las propias. Y finalmente la semana pasada lo hizo para manifestar su rechazo a la evaluación que impone la reforma educativa peñanietista. No es miedo a ser evaluados, afirman, sino inconformidad con un método punitivo antes que propositivo.

 

La concentración inició a las 8am en las escalinatas del Museo y Biblioteca de la Universidad de Sonora. Ahí llegué abriendo el micrófono a los docentes pero el frío les impedía hablar. No es que hubiera bajas temperaturas en pleno junio hermosillense. Más bien era un espíritu de combate que se había enfriado con la inactividad. Después de mucho insistir y hasta provocar (“uuy, con esa conciencia van a llegar muy lejos”) logré quebrar el silencio que maniataba a un trío de profesoras, de las cuales –valga anotar- dos negaban serlo al iniciar la charla. Era parte de ese activismo congelado.

 

“No estamos en contra de la evaluación, siempre nos han evaluado. Antes no había examen para contratar a maestros pero desde hace muchos años ya se hace. Los jóvenes que están aquí entraron porque fueron los mejores promedios en el examen de admisión para ingresar al magisterio. Y tienen que hacer ese examen para que la SEC (Secretaría de Educación y Cultura del Estado de Sonora) los contrate. Y contratan sólo a los mejores promedios, a los mejores resultados de esa evaluación, porque son muy pocas plazas las que hay. Por otro lado yo tengo 21 años de servicio docente y siempre nos ha evaluado Carrera Magisterial. En esos 21 años siempre hemos hecho cursos nacionales y estatales para también aprobar el examen de Carrera Magisterial y podernos promover en Carrera Magisterial”.

 

La voz de la profesora Alma Dolores Estrada animó a Sarahy Navarro, 5 años de servicio, una de las jóvenes que en un principio se negaban a declarar: “No es miedo a la evaluación. Yo me gané mi plaza por un examen. Solamente a 10 nos dieron la base ese año, ese ciclo escolar. ¿Por qué? Porque fuimos los mejores. Y año con año nos siguen evaluando, como dice la maestra Alma”.

 

Transparencia en la evaluación ni antes ni ahora

Visto así pregunto cuál es la diferencia esta vez; si corre peligro el trabajo o qué. Y Estrada me responde que esa es, efectivamente, la diferencia. Si bien “la evaluación nunca ha sido transparente”, me aclara.

 

“Pero antes nos decían nada más: ‘Pues no te promoviste de nivel de Carrera, no pasaste’. Y no pasaba nada. No subías de nivel pero tampoco bajabas. ¿Pero dónde estaban los resultados de ese examen? Sabe. Nunca nos los dieron. Y ahora quieren hacer lo mismo pero ahora sí nos van a quitar el nivel de Carrera. Entonces lo que queremos es que sea transparente el asunto. Que sea honesto”.

 

Sin embargo el trabajo mismo está en riesgo, señala por su parte la joven profesora Santa López, quien ostenta 7 años de servicio. “Es un Examen de Permanencia, como su nombre lo indica. Si el profesor lo reprueba tres veces es dado de baja del magisterio y se convierte en trabajador administrativo. Y tenemos mucho miedo porque el mismo Chuayfett (titular de la Secretaría de Educación Pública) ha dicho que se estima y se espera que en 12 años el 60% de la planta docente actual quede fuera de la misma”. (Las negritas son de la maestra).

 

La idoneidad del maestro

Las y los profesores marcharon de la Universidad de Sonora a Palacio de Gobierno para celebrar sendo mitin. El contingente sumaba arriba del millar de manifestantes entre locales y visitantes de Guaymas, Ciudad Obregón y otras poblaciones de Sonora. Pero también había educadores de otros estados. Fue el caso de Juan Melchor, lider señero de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Michoacán, cuya alocución levantó palmas entre los presentes dada su claridad y contundencia. Cerramos esta breve reseña con una parte esencial de su discurso y preguntándonos, además, si realmente  asistimos al despertar de un monstruo que en el pasado hizo temblar a gobiernos sonorenses.

 

La primera línea de esta evaluación es la conformidad, es decir la sumisión. Esta evaluación propone que enseñemos a nuestros alumnos a que desde chiquitos no protesten; que los convirtamos en seres egocéntricos, los cuales conocerían solamente la ley del más fuerte.

 

Desde Michoacán vemos con beneplácito que el norte de México esta alzando la voz para decir no a una evaluación punitiva, sí a una evaluación formativa integral. Y es claro que nuestra inconformidad llegará a todos los rincones del país y a todas las escuelas también del país. Por eso desde Michoacán deseamos que estas manifestaciones no sean las últimas, que no dejemos que nuevamente el charrismo sindical nos asuste. Que no dejemos que la autoridad educativa: los directores, los supervisores… con las excepciones, que sí las debe haber, nos vuelvan a sujetar a una normatividad que va contra nuestro derecho y contra la educación pública.

 

Y el fruto de todas nuestras manifestaciones debe ser, compañeros, no permitir que nos evalúen para la permanencia. Ya nos evaluó la Escuela Normal de donde salimos. Ya nos evalúo el instituto docente donde estudiamos. Ya nos evaluó para ser maestros nuestro examen recepcional y nuestra titulación.

 

Por eso no debemos permitir que venga una certificación empresarial a decir si somos idóneos o no. Ya lo hemos demostrado en el aula día a día. La idoneidad no tiene que ver, compañeros, con conocer formulas económicas empresariales. La idoneidad del maestro tiene que ver con que tenga estabilidad laboral, con que tenga un salario de base y que no estemos pensando si mañana nos corren porque el examen va a ser adverso. La idoneidad, compañeros, tiene que ver con nuestra integración a la comunidad escolar y a la comunidad social para resolver problemas del entorno. La idoneidad, compañeros, para nosotros tiene que ver con que diario establecemos una evaluación formativa en el aula, en la escuela y en la comunidad. Cuando revisamos las tareas de los niños estamos evaluando a ellos y a nosotros mismos. Cuando planteamos el pase de lista estamos evaluando si el sistema educativo es capaz de atender la demanda escolar. Cuando certificamos los estudios de nuestros niños estamos evaluando el desempeño en el año escolar de los trabajadores de las escuelas. Por eso no podemos permitir la certificación laboral que pretenden imponer para nuestra permanencia.

 

Texto y fotografías por Benjamín Alonso Rascón

(salvo la indicada más abajo, cortesía de Tonantzin Bernal)

 

 

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 Fotografía de Tonantzin Bernal

 

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Acerca de

Premio Nacional de Periodismo 2007. Director de Crónica Sonora. Contacto: kiktev@gmail.com


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