Si alguien ha recorrido el territorio sonorense en años recientes, ese ha sido el Pelón de Hospicio, que entre probete y probete va abrazando la realidad de los destinos turísticos sonorenses. Hoy saludamos su debut en Crónica Sonora, una revista que lo mismo gusta que incomoda, justo como sucede con esa actividad de alto riesgo que el Pelón enfoca en su primera entrega.


México cuenta con un abanico increíble de destinos turísticos. Tenemos tanto potencial que esta industria produce ingresos por más de 18 mil millones de dólares al cierre de 2021, superando a sectores como el de la minería, la agricultura y la manufactura de automóviles.

Personalmente, llevo un par de años recorriendo los destinos turísticos de mi natal Sonora, desde la que nacen estas líneas. Algunas experiencias han sido muy satisfactorias, pero otras tan terribles que podrían generar un buen guión para una película de terror. No es casual que violencia, asaltos, secuestros, desaparecidos y muertes dudosas sean, desafortunadamente, materia cotidiana en los medios de comunicación y redes sociales.

En Sonora contamos con dos pueblos mágicos, Magdalena de Kino y Álamos. Lugares con encanto que logran seducir a locales y extranjeros, ya sea para vacacionar o para vivir de manera temporal o permanente. Por desgracia, la posición geográfica de estos pueblos mágicos se cruza con los caminos de la delincuencia organizada. 

Magdalena, al estar muy cerca de la frontera con Estados Unidos, lleva años presenciando la lucha violenta de los diferentes carteles por dominar ese territorio que se convierte en centro neurálgico para sus actividades criminales.

Por su parte, Álamos, al colindar con la sierra de Chihuahua y poseer las condiciones climáticas idóneas para la siembra de estupefacientes, también ha resentido las balas de los grupos criminales. Una pena todavía mayor a la de Magdalena si pensamos en el turismo desaprovechado, pues Álamos es un pueblo riquísimo en historia, arquitectura y glamour (no olvidemos que ahí nació la legendaria María Félix).

Los prestadores de servicios y restauranteros

En este contexto de terrible inseguridad, los dueños de hoteles y restaurantes de Sonora han tenido que redoblar esfuerzos para, número uno, reponerse de la pandemia que afectó enormemente al sector; y número dos, para enfrentar el reto de innovar en las diferentes redes sociales con promociones, tarifas especiales y paquetes todo incluido: acciones y estrategias que resulten atractivas para cautivar al turismo local y foráneo, que lo animen a tomar la decisión de visitar alguno de nuestros destinos.

El reto de las autoridades

Sin rodeos, cualquier ciudad o pueblo de la República Mexicana que presenta algún nivel de violencia se convierte en un destino difícil de promocionar. Las redes sociales y el internet han hecho de cualquier ciudadano una fuente de información instantánea y difícilmente se pueden seguir ocultando los hechos violentos que sufrimos a diario en el México que, juran las autoridades, se enfoca en una transformación política radical…

Texto y fotografías (en Magdalena las primeras dos, la segunda ya verán dónde) por Erick Higuera Alfaro

Sobre el autor

Erick Higuera es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora, cuenta con Maestría en Docencia y estudios en Mercadotecnia y Relaciones Públicas. Años de práctica en el arte de prender el carbón y disfrutar una buena carne asada. Puedes seguirlo en todas las plataformas como #pelondehospicio

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