Si los tiburones comieran humanos, Spielberg estaría muerto


Muy contentos por el regreso de Lucía Torrero a las acuosas páginas de Crónica Sonora.


El lunes vi de cerca a los tiburones blancos de la isla Guadalupe, sentada en una butaca de la Sociedad Sonorense de Historia con un poco de cansancio y sin idea de por qué se me antojó escuchar una conferencia sobre esa especie; porque sinceramente desde que tengo uso de razón le tengo miedo al mar y hasta hace poco me comenzó a gustar la arena. Sé nadar perfectamente bien, incluso de niña era tan hábil para atravesar la alberca olímpica del CUM que formé parte del equipo de competencia de los «mayores», yo de ocho años y ellos de 14-15. Así que mi problema con el mar no tiene qué ver con una torpeza física sino mental; tiene qué ver con múltiples películas de terror como Titanic, El Náufrago, Tormenta Perfecta, Mar abierto, La vida de Pi, y por supuesto, Tiburón. Todas para mí me resultan una pesadilla. Es el miedo a lo profundo, a la inmensidad azul, a que algo me succione hasta el fondo y no quede nada de mí. Pero también hay algo en el mar que me fascina, como cerrar los ojos y escucharlo, sentir la arena y paradójicamente flotar en él.

 

Total que ahí estaba sentada como ying-yang, con mi bipolaridad acuosa, sin querer ver pero maravillada con todo. Y es que Mauricio Hoyos es un Crack de la vida marina, concretamente  del tiburón. A Mauricio le pasó lo contrario que a mí: él vio la película de Tiburón y corrió al mar, se obsesionó con ellos, estudió biología marina y actualmente trabaja con diez especies de tiburones. Mauricio también realiza diversas pláticas dirigidas a estudiantes desde kínder hasta universidad, con el fin de cambiar la percepción que se tiene acerca de esta especie.

 

Así que ahí estaba yo en mi butaca, cuando los dientes de un tiburón gigante aparecieron en la pantalla, JAWS (Tiburón, 1975) la película que le dio en la madre al tiburón blanco, la que hizo que cientos desarrollaran un pavor al mar y la que ha hecho que tengamos una percepción tan equivocada de un animal tan maravilloso como lo es el tiburón. ¿Sabían que si voltean a un tiburón, éste se queda «nadando de muertito»? ¿O que desde que nacen son abandonados «a la buena de Dios», como diría mi abuela?

 

Mauricio nos habló de anatomía, de los hábitos y comportamientos del tiburón, vimos otras especies y videos increíbles que no los tiene ni Obama (ni la BBC de Londres ni Discovery Channel, de verdad); fuimos afortunados en tener como primicia en Hermosillo (en este pueblo hijo de la ExpoGan) el poder ver cómo duermen los tiburones, y me emocioné de tan bonito, porque creo que todos los que estuvimos el lunes en esa conferencia concluimos exactamente lo mismo: los tiburones son criaturas increíbles que merecen ser valorados y tratados con respeto.

 

Agradezco el esfuerzo por parte de la Sociedad Sonorense de Historia para traer a Mauricio Hoyos a dar una conferencia que reivindica por completo al tiburón blanco. Ojalá en un futuro cercano los hermosillenses  apreciemos a estos ponentes mexicanos que están contribuyendo a generar conciencia y conocimiento a nivel mundial. Mauricio, merecías a toda la ciudad en ese pequeño auditorio, merecías espacio en todos los medios, merecías pantallas gigantes en las calles para que todos vieran lo que hace un mexicano en medio del océano. Así que desde este humilde portal (Crónica Sonora), te digo que sentí la necesidad de contribuir, aunque sea de manera microscópica, en tu causa a favor del tiburón blanco.

 

Todos podemos hacer poco y mucho a la vez, no contaminemos el agua, no arrojemos objetos al mar (sobre todo plástico) y dejémonos de cursilerías y dejemos de aventar globos al cielo porque todo lo que sube cae y la mayoría va a parar al mar. Si quieren conocer más sobre Mauricio Hoyos les dejo su Facebook (ya ha alcanzado el límite de amigos pero lo tiene público) para que vean videos, fotografías y parte de su trabajo con el tiburón blanco.

 

Texto y fotografía por Lucía Torrero

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Mauricio Hoyos a la edad de tres años. Noten el pequeño tiburón en su mano.

 

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Acerca de

Lucía Torrero nació en Hermosillo el año de 1984. Es egresada de la Licenciatura en Letras Hispánicas por la Unison y escribe en Crónica Sonora, a veces sobre las mujeres para que la lean los machos.


'Si los tiburones comieran humanos, Spielberg estaría muerto' 1 comentario

  1. mayo 19, 2016 @ 9:30 am Sergi

    Gracias a ti también Lucía, con tu granito de arena ya has conseguido atraer mi atención y creo que la de más gente hacia esta especie que parece ser conocíamos muy mal. Saludos!

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