Otras dos lecciones de viaje


John Steinbeck

Como la carretera #1 en California está cerrada a la altura de San Simeon y de Gorda, por los deslaves que ocurrieron ahí debido a los incendios que recién el año pasado devastaron miles de hectáreas en ese estado norteamericano, subes en Paso Robles por la 101 rumbo a Santa Cruz, al norte de la bahía de Monterrey, ya cerca de San Francisco.  ¡Qué va, es un paseo formidable, por todo el valle de san Joaquín, pleno de cultivos y de canales para el riego!

Nos detuvimos como a las tres horas en el mero Salinas, California, centro del valle, poblado antiguo, cuna del premio Nobel de literatura John Steinbeck, autor de portentosas obras como las novelas Al este del edén, Las uvas de la ira, La perla, Tortilla flat y otras (De ratones y de hombres y La bitácora del Mar de Cortés).

Supe de Steinbeck desde hace mucho, supongo me tocó ver el poster del peliculón Al este del edén, en la que actuó nada más y nada menos que James Dean, en el papel de Carl Trask, personaje central de la novela, quien, según Steinbeck, termina encarnando el prototipo del prohombre fundador del estado de la cálida fórnax.

Al este del edén se desenvuelve en el valle de Salinas y en la ciudad de Salinas, ámbitos personales de Steinbeck.  En la actualidad, hay un centro cultural dedicado al hombre más célebre de su historia, ubicado justo a unas cuadras de la casa donde nació Steinbeck en 1902. Un tipazo, este cuate, escritor, corresponsal de guerra, periodista, reportero de Cosmopolitan, etcétera… Con la convicción de que las obras literarias deben ser universales, plenas, envolventes, completas.

Jack London

En alguna parte del viaje por California, alguien que supo que pasaríamos por Sonoma, nos recomendó llegar al rancho de Jack London, el otro gran escritor californiano, autor de tremendas novelas de aventuras como El llamado de la selva, El lobo de mar y Colmillo blanco. Y eso hicimos.

Jack London nació pobre y tuvo que trabajar desde niño para lograr el sustento. Vivió solo 40 años, pero tan intensos como los de su infancia de jornalero. Sin embargo, con sus novelas se hizo famoso y muy rico. Escribió más de cincuenta. Era también viajero y luego de un periplo en velero por el Pacífico, compró un rancho de 500 hectáreas cerca del valle de Sonoma, a un costado de un pueblo llamado Glen Ellen. Ahí pasó los últimos años de su vida, dedicado a la agricultura holística, aprovechando el agua, sembrando eucaliptos, produciendo de manera orgánica, sin insecticidas ni fertilizantes que no fuesen biológicos. Escribe que al final la agricultura le llenó más que la escritura.

Su rancho actualmente es un parque nacional. Está ahí muy bien conservada su casa, su biblioteca y su escritorio; hay también una librería con todas sus obras. Por quince dólares compré una edición de lujo con sus tres novelas más conocidas, justo las que mencioné al principio. Este libro es como del grueso de una biblia, tiene la pasta pachona y escritos en bajo relieve; contiene los títulos de las novelas, los nombres de los personajes y algunas frases como “Matar y ser matado, comer o ser comido, esa era la ley”, o “Solo el corazón de Buck era irrompible”.

Jack London fue socialista y a Steinbeck también le daba por ese lado. Se identificaban más con los débiles que con los poderosos.

Por Juan Enrique Ramos



Acerca de

Nómada irredento, originario de Torreón, Coahuila, en Sonora por más de 40 años. Pasajero de la nave tierra, con 66 vueltas al sol, aprendiz de escritor y tallador de madera en ciernes.


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