Ya conocemos a los marranos vendepatrias de toda la vida. Lo novedoso es la forma de hacer política… o de no hacerla… Leamos el sugerente análisis de Gerardo el Gerry Valenzuela, observador de la pobreza desde hace un buen


Cuando a los 4t se les pregunta por qué no pasó la reforma eléctrica, su cerebro enajenado nomás atina a responder lo que han escuchado en la mañanera: que los diputados de «va por México» son “traidores a la patria”.

A los 4t les es imposible ver, y ya es pedir las perlas de la virgen, que analicen el proceso.

Si se analiza todo el proceso tal vez las cosas no pasaron porque «Va por México» sea traidor a la patria, que no lo dudo que lo sea en la medida que apoya y representa los intereses de los ricos, aunque la 4t no se queda atrás, sino porque el presidente no resistió la presión de los que verdaderamente mandan o mandan tanto como él, y decidió reventar el proceso.

Cuando los que verdaderamente mandan le dijeron que no, también le organizaron la campaña para salir bien parado y hasta con bonos.

Lo mejor era huir hacia adelante, en cuanto a la propuesta, pues. ¿Cómo le podría decir a la chairiza que el patriotismo y la defensa del pueblo ya no estaban en «nacionalizar» la industria eléctrica? ¿cómo decirles que Iberdrola ya no es lo que decían que era? ¿o cómo decirles que sus amigos y socios ya no les interesaba el negocio si no es con las ventajas que hoy tiene?

La estrategia para reventar la reforma eléctrica y salir bien parado, con un alto rating, consistió en aprovechar su debilidad de no tener la mayoría en la cámara. Al no tener la mayoría, lo más fácil para reventar el proceso era enconar a la oposición, sobre todo a la priista.

Todos saben que para conseguir adeptos hay que conciliar, hay que negociar y llegar a acuerdos. Pero no, el presidente en lugar de enfriar los fierros le echa más leña a la lumbre: insulta, los llama vendidos, al servicio de las empresas extranjeras, los encajona en «están conmigo y el pueblo de México o al servicio de los intereses españoles», y para terminar presume la compra del diputado Aysa, encrespando más el asunto, ya que los priistas se enconchan acusando al diputado como traidor y desleal. Desde ese momento, todos los priistas que votaran por la reforma eléctrica iban a quedar como vendidos.
El presidente llevó al terreno que quería la reforma eléctrica, que no pasara y poder echarle la culpa a «va por México». El presidente quedó bien para con todos.
Pero para todos aquellos que no nos tragamos el cuanto, sabíamos que era claro que el resultado iba a ser como estaba cantado, la reforma no iba a pasar, no porque los priistas fueran traidores, que sí lo son, como son los 4t en la medida que están al servicio de los ricos y poderosos, sino porque no había puentes, a todos les había prendido fuego el presidente.
¿Por qué les prendió fuego? ¿por qué no quiso negociar? ¿qué acaso salvar a la Patria (con mayúscula), sentar las bases del desarrollo, crear las condiciones para que el pueblo bueno, sabio, pero muy inocente, tuviera una mejor forma de vida, para que llegara el desarrollo y bienestar, no valen la pena? ¿no valen el sacrificio para ponerse un poco más humilde? ¿qué salvar a la patria y el futuro de millones de pobres no valía el pequeño sacrificio de callarse la boca y mandar un negociador? 

Desgraciadamente el asunto no iba por ahí, iba para por salvar los intereses de sus socios y amigos.

Vea el proceso.

Por Gerry Valenzuela

Diseño gráfico de Palemón

Sobre el autor

Gerardo "el Gerry" Valenzuela (Vícam, 1959) tiene una maestría en ciencias sociales, con especialidad en Política Públicas, por El Colegio de Sonora. Hijo de pobres entre los pobres (jornaleros agrícolas), milita en la izquierda desde que se le atravesó en 1973 y ha pasado por todo el espectro de la misma, desde la izquierda extrema y radical hasta la "progre". Tal vez por eso no me llevo bien con ninguna, opinó alguna vez.

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2 comentarios

  1. Qué artículo político tan políticamente ingenuo.

    Gerardo Valenzuela es un ejército de uno. Es izquierdista pero no se lleva con ninguna izquierda. Pero critica la falta de vocación negociadora del presidente de la república.
    El señor Valenzuela es intransigente en su purismo, pero el presidente debe otorgar concesiones -o concertacesiones salinistas pri-pan de aquellos tiempos – para lograr sus objetivos. Dando la espalda al 60% de los votantes mexicanos que son los que lo apoyan.

    Lo que impresiona es la argumentación sin sustento. ¿Quienes son los socios que mandan y qué papel jugaban en esta reforma eléctrica? ¿Son fantasmas del presente sin nombre ni apellido o tan terribles que no se les puede nombrar? porque a los del otro mando se les llama por su nombre: Iberdrola.

    Esa lectura sobre la lectura del proceso, o relectura, es una mafufada.
    La reforma eléctrica era una frontal marcha atrás a la reforma eléctrica de Peña Nieto. Y los que votaron por el Pacto por México refrendaron el Pacto por México con que se les compró. PRI, PAN, PRD, MC. ¿Qué es lo que no se entiende?

    Ni hubo diputados Morena que votaran contra la iniciativa del presidente López Obrador ni hubo diputados de los 4 partidos de la oposición, ya mencionados, a favor de la iniciativa de López Obrador, simple y sencillamente en México son más importantes las posiciones de poder partidistas y los intereses y compromisos personales y de grupo, que el funcionamiento adecuado de los sectores productivos, así de sencillos. Porque los 500 están pensando en el 2024 y no en las tarifas eléctricas que paga el pueblo y no en la ecología y no en la gravedad de que se hunda la Comisión Federal de Electricidad. Los Diputados tienen jefes y ese jefe no son sus votantes, evidentemente.

    La oposición no votó a favor de la Reforma Eléctrica porque hacerlo sería un suicidio político, un auto- aniquilamiento que le regalaría la presidencia a Morena el 2024. Y aunque es difícil revertir lo que parece ocurrirá en el 2024, la oposición quiere pensar que todavía posee algún arma, sorpresa, o que el desgaste de una presidencia imperfecta sea vía víctima o culpable de una catástrofe política económica en los próximos dos años. Es decir, lo mejor que le puede pasar a la oposición es que a México le vaya muy muy mal para poder volver al poder no sé a qué. Sí sé a qué.
    Y los diputados del partido oficial no votaron en contra de la reforma eléctrica propuesta por López Obrador porque sería un sinsentido, o porque de verdad creían en ella, o por lo mismo que todos los otros. Porque están alineados y tienen jefe.

    Lo más desagradable en cuanto a este texto aspirante a artículo de análisis, es la bilis que provoca el hecho de que el presidente de la república celebre el ejercicio democrático aun en la derrota.
    Lo querían ver retorciéndose de rabia. Lo querían ver confrontando a la nación en vez de conciliarla o decir un discurso equilibrado, como hizo.

    Es imposible gobernar México y darle gusto a todos. Es imposible querer imaginar un México sin problemas. Y voy más allá: la historia demuestra que cultural, política, económica y antropológicamente somos un pueblo propenso a los problemas. Eso no quiere decir que no debamos pensar en el progreso, el desarrollo, la democracia y la justicia para vías de mejora… pero si un importante sector de la población ni siquiera está de acuerdo en que se combata a la corrupción; no sé qué México prefieren o qué modelo de país o qué proyecto de nación o contrato social quieren para el presente y el futuro.

    Decir que López Obrador no cumplió con lo que prometió es la misma historia de todos los dos siglos del México Independiente. Ese debería ser nuestro himno nacional. El presidente no cumplió sus promesas. Decir que el presidente de la república no es perfecto y por eso hay que quitarlo, redunda en el resultado de la revocación de mandato. Los sabios no votaron, ni en contra… y los inocentes del pueblo votaron muy poquito, pero marcando territorio.

    La sobre lectura comparando a López Obrador con Salinas de Gortari en sus procesos masivos de privatización es tan absurdo como pensar que López Obrador permanecerá activo dentro de la política mexicana en el 2025. Ya se verá que no. Al igual que Salinas, lo único que permanecerávigente ha de ser su legado. Pero hay de legados a legados.
    Pero a Felipe Calderón le quitaron su pensión vitalicia y ahí anda con una desverguenza inventando partidos con firmas inventadas y con financiamiento de quién sabe quién. Y Elba Esther Gordillo lo mismo. Tantas fortunas amasadas para comprar dinero público y amasar más fortunas desde el erario público. No escriben. No publican. Pero quieren mamar.

    Ya está cerca el 2025. No se llenen y no se cansen de escribir en contra de la 4t y en contra de López Obrador… ese señor ya no estará en el 2025 y podrán seguir escribiendo en contra de él y/o de su sucesor. En México es deporte. Un deporte con pocas o ninguna regla.

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