«Frozen 2»: Elsa, la virgen de hielo


¿Y si hacemos un muñeco? Juguemos. Vamos a crearlo a partir de una historia de amor fraternal. Que sea colorida y sinfónica. Con canciones imposibles de olvidar, quizás incluyendo algún nuevo himno generacional. Y no olvidemos formar una galería de personajes temperamentales, carismáticos y entrañables. 

Libre soy. Libre eres. Podemos repetir la experiencia, pero no es prudente esperar que la diversión sea la misma. ¿Sabes? la magia, entre más la planeas, se escapa y lo notarás. 

Vaya que lo notarás. 

Así, ante el éxito de crítica y taquilla que significó Frozen (Jennifer Lee y Chris Buck, 2013), la casa del ratón apuesta por una entrega más, con la ventaja de explorar conveniente final abierto para dejar lista la posibilidad de secuelas divergentes, al antojo del mercado. 

Han pasado seis años desde la primera animación y sus protagonistas han crecido un poco. Se ha decidido, entonces, elaborar un relato de origen y destino, que si bien ha abandonado algunas virtudes iniciales – esa apología sobre poder como castigo y bendición, sororidad y redención -, ofrece en cambio, un sugestivo discurso sobre actos y traiciones de generaciones pasadas, responsables de desastres presentes.

Frozen II (Jennifer Lee y Chris Buck, 2019) es ahora el viaje de Elsa, gélida maravilla (Idina Menzel, en la voz), Anna, su leal hermana (interpretada por Kristen Bell), Kristoff, el eterno enamorado (Jonathan Groff), Sven, el alce y Olaf, el hombrecillo de nieve (Josh Gad).

El conspicuo grupo de amigos saldrá de Arandelle –feudo ficticio y fabuloso – para liberar a un bosque encantado de su maleficio y así salvar al reino de oscuro porvenir. 

La odisea significa descubrir aquello que ha sido mal hecho, resolverlo en nombre del bien común y, por supuesto, conocer la fuente sobrenatural que da vida a Elsa. 

El pequeño gran universo que representa el bosque encantado provoca en Frozen II, saltos en tiempo y espacio geográfico que merecían mayor aclaración. Arandelle, sin duda, había sido ubicada en Europa, inspirada en los helados pueblos de Noruega. 

¿Cómo es posible incluir ahora a etnias americanas en eterna lucha por la reivindicación de territorio y derechos?

La mezcla de razas y prototipos es potestad imaginaria de la Tierra de Nunca Jamás – Peter Pan (Clyde Geronimi, 1953) -, además, los conflictos que resultaron de la imposición del progreso blanco, en América del Norte, surgieron a partir del siglo XIX. Que alguien nos explique. 

Eso sí, equipo técnico y creativo en The Walt Disney Company, se esforzó en la producción de Frozen II. En su aspecto visual, nada ha sido dejado al azar. Las composiciones gráficas son impresionantes. El hilo musical es irreprochable. Hay melodías poderosas, “Into the unknown”, “Show yourself” con Idina Menzel y “The next right thing”, de Kristen Bell son pruebas de ello. 

Aunque el fuego no puede ser fucsia. Es rojo. Perdónalos, Kandisnky, ¿no saben lo que hacen?

Por supuesto, hay espacio para el humorismo. Y este viene bien temperado. Olaf, el hombrecillo de nieve, tendrá reflectores para mostrar su vena cómica – hilarante, muy a lo Robin Williams – y Kristoff encontrará el momento justo para homenajear a toda la playlist Top 40. Faltaba más. 

Sin embargo, tenemos que hablar de Elsa. 

Frozen es dupla de producciones que toma como piedra de toque el texto de Hans Christian Andersen, “La reina de las nieves”, escrito y publicado en 1844. Estas adaptaciones contemporáneas son guiño majestuoso al empoderamiento y liberación femenina. 

Frozen II, con el viaje iniciático y chamánico de Elsa, traza el destino inexorable de la virginal hada del hielo. 

Y también el de su humana hermana, Anna. 

Mientras que la felicidad de Anna parece dibujarse en amor, matrimonio, monarquía y familia, el sino de Elsa va mucho más allá: sacerdotisa, guardiana del equilibrio ecológico, quinto elemento, trascendencia universal, genio y figura.

¿Es ese el mensaje que queremos sembrar en las generaciones femeninas? Porque entonces, la mujer, hoy día, tendría dos caminos: si sigues la senda del talento, conocimiento y sensibilidad, llegarás lejos. A cambio de la soledad. Tu inteligencia, ¿es liberación y condena?

Pero si elijes el camino de la madurez terrenal te espera el romance, la familia y quizás la tranquilidad. 

Claro, después de todo, esta es una película de Walt Disney. 

Qué leer antes o después de la función

“Claus y Lucas”, de Agota Kristof. La terrible historia de dos hermanos dejados en custodia de su abuela, a quien el pueblo llama “La Bruja”, es clásico monstruoso sobre guerra, barbarie y sobrevivencia. 

Una colección que integra tres novelas cortas. Se recomienda, sin duda, “El gran cuaderno”, obra literaria que juega con el cuento de hadas pero que sorprende con la precisión de su escritura, libro extraordinario sobre el horror de la guerra, la fraternidad de los pequeños hermanos y su voluntad por salir con vida. 

Además, es gigantesca lección de redacción creativa. ¡Viva Agota Kristof!


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Acerca de

Horacio Vidal (Hermosillo, 1964 ) es publicista y crítico de cine. Actualmente participa en Z93 FM, en la emisión Café 93 con una reseña cinematográfica semanal, así como en Stereo100.3 FM, con crítica de cine y recomendación de lectura. En esa misma estación, todos los sábados de 11:00 A.M. a 1:00 P.M., produce y conduce Cinema 100, el único -dicen- programa en la radio comercial en México especializado en la música de cine. Aparece también en ¡Qué gusto!, de Televisa Sonora.


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