Coronamos la Semana de Destrucción del Patrimonio Histórico Sonorense —pique aquí y acceda al chisme— con la nueva entrega de Ciudades Sin Memoria, de Mirinda Grijalva, a propósito del majestuoso abandono del mítico Laval…

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Hermosillo, Sonora.-

El primer día de septiembre de 1939, el ejército Nazi invadió Polonia, desatando así el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Lejos de los frescos bosques polacos, en la acalorada ciudad de Hermosillo, ese mismo día se abrían las puertas del Hotel Laval, ubicado en el cruce de las calles Juárez y Plutarco Elías Calles, en el centro de la ciudad.

Inició sus servicios con 36 cuartos, pero, tan sólo seis años después, se anunció una inversión para ampliarlo (que implicaba la compra de terrenos adjuntos baldíos). Para 1970, el edificio tenía ya 100 habitaciones. Como apunta el arquitecto e historiador Jesús Félix Uribe, el Hotel Laval perteneció a una generación de edificios que intentaron traer la modernidad al desierto.

Postal del Hotel Laval, publicada entre 1935-1940,

obtenida del repertorio de la Digital Commonwealth Massachusetts Collections Online.

Inconfundible por su color rosado, también se distinguía por ser uno de los primeros edificios de Hermosillo con contar con elevador. Era un espacio de glamur y diversión, con muebles lujosos y de primera línea. La planta baja tenía un restaurante al que acudían las familias hermosillenses, un bar en el que se divertían l@s locales con l@s viajer@s, y un espectacular mural que reflejaba el arte y la identidad sonorense. Muchas son las historias glamurosas del Hotel Laval, y muchas las personalidades que llegaron que se hospedaron en sus recámaras, por decir sólo algunas: la diva del cine María Félix, el general Ávila Camacho (en calidad de candidato a la presidencia), el ídolo de la música Agustín Lara, el promotor del beisbol Kony Mack (para entonces dueño de los Atléticos de Filadelfia), entre muchos más.

A pesar de todo lo anterior, el edificio no se encuentra catalogado como edificio histórico, ni por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), ni por instancias estatales o municipales. Es histórico por su papel en la memoria de los y las sonorenses, pero no lo es ante las instituciones.

Dos décadas después de su inauguración, comenzó la decadencia. Actualmente, es uno más de los edificios históricos que tenemos en Sonora, que está en desgracia de forma perpetua. Es uno más de nuestros monumentos, nuestros edificios que nos dan identidad, que parece destinado a seguir degradándose en soledad hasta caer por su propio peso.

Pero también, afortunadamente, el Hotel Laval es objeto de preguntas e interés de voces que añoran con su rescate y restauración. Una de esas voces, es Crónica Sonora, a través de nuestro espacio Ciudades Sin Memoria, que, como siempre, les recomendamos que lean. Otras voces, vienen de los aficionados de la historia, la cultural, urbanismo o arquitectura, como el ya citado José Félix Uribe, personas que se han esforzado por rescatar imágenes del hotel y hacernos llegar por medios impresos o digitales, información sobre su valor histórico, arquitectónico, cultural y comercial.

Una más de esas voces, es la de Omar Armando Ramírez Romero, quien obtuvo su grado de maestro en Ingeniería Urbana en septiembre del 2022, en la Universidad de Sonora, con la tesis “Análisis de mayor y mejor uso de un edificio histórico abandonado: caso Hotel Laval en Hermosillo, Sonora“. Y cito este trabajo, porque es el estudio más importante que tenemos sobre el Hotel Laval, su condición y la posibilidad, y conveniencia, de rescatarlo. ¿Es posible rescatar este edificio? ¿Cuánto nos costaría? ¿Cuál sería su mejor uso?

Dice Omar Armando que el Hotel Laval vale alrededor de 38 millones de pesos. Además de estos cálculos, Omar Armando analizó cuál era el uso óptimo, y más redituable, para ese edificio, y puso tres proyectos sobre la mesa: rentarlo a pequeños negocios a manera de co-working, reactivarlo como edificio de hospedaje y hacerlo de departamentos, o hacerlo un edificio de oficinas. En el primer caso, según los cálculos de Omar Armando, el edificio aportaría ganancias de alrededor de 5 millones, en el segundo caso, también habría ganancias, pero mayores, de 7 millones, y sólo en el tercer caso se calculó un saldo negativo, de 3 millones.

En conclusión, según la tesis de Omar Armando, el Hotel Laval sí puede ser rescatado y sí puede ser redituable, siendo el proyecto de renta de departamentos para estudiantes el más redituable, aunque no sería algo nuevo. A finales de la década de 1960, el hotel dejó de ser aquel lugar lleno de vida, glamur y, sobre todo, ganancias. Por ello se ofreció en venta a Pedro Villegas Ramírez, quien le cambió el giro y, de ser un hotel de lujo que albergaba estrellas de cine e importantes figuras en el mundo de la política y negocios, pasó a ser un edificio para albergar estudiantes, nombrado Hogar Estudiantil Kino. Esta etapa del edificio duró alrededor de una década.

Después de sus años como albergue para estudiantes, el edificio fue vendido a un fabricante de telas, y desde entonces ha pasado por diversas manos. Actualmente, el edificio lo ocupa un establecimiento Elektra y Banco Azteca, que sólo utilizan el primer nivel, pintado de rojo y amarillo chillón, y ha perdido por completo el espíritu de la fachada original. El resto de los niveles están abandonados, cinco pisos de espacios que podrían ser el hogar de muchos estudiantes (el Hotel Laval llegó a tener 100 habitaciones). Pero en lugar de eso, las recámaras y la torre con sus ventanales quebrados, nos recuerdan que en Sonora, a pesar de que los edificios tengan historia, son patrimonio y herencia, no tenemos memoria y los dejamos en abandono.

Texto de Mirinda Grijalva

https://www.facebook.com/undiacomohoyensonora

Agradecemos la cortesía Luis Gutiérrez (NORTE PHOTO) por las espléndidas fotografías que complementan este artículo, evidencias contundentes del actual desprecio por la conservación del patrimonio histórico en la capital de Sonora.

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Sobre el autor

Miguel Ángel Grijalva Dávila es un historiador sonorense que ha participado en espacios para la difusión de la historia radio, televisión y publicaciones impresas y digitales. También ha presentado sus investigaciones en congresos y foros en todo México. Búscalo en twitter, instagram o pinterest, como Mirinda_GD. En Facebook: Un Día Como Hoy en Sonora. Y en su página: http://www.undiacomohoyensonora.wordpress.com/

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4 comentarios

  1. Muy buena sección y gran crónica de un lugar emblemático del viejo Hermosillo. Debemos recuperar la memoria para volver a cerrar una identidad y un sentido de pertenencia entre las nuevas generaciones porque sin historia no hay futuro. Una generación sin raíces es frágil y vulnerable. Gracias por el artículo.

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