Carta al marginal y virulento hembrismo sonorense


Esau Carmeneu tiene una inquietud y la comparte en Crónica Sonora, el portal donde caben todos y todas

😉


El feminismo radical fue consecuencia de un maremágnum de efervescencia intelectual, social y política que, a medias tintas, a partir de los últimos años 60 y toda la década de los 70, proveniente de Estados Unidos, instala una presencia intermitente y con poca relevancia significativa en Sonora.

En este caldo de cultivo, donde confluyen diversas tendencias contraculturales, empieza a bordarse el enfrentamiento y una ruptura misándrica con las reglas de un universo social netamente masculino. Mucho más rural y polvoriento, cansadas de negociar con los hombres para lograr pequeñas cuotas de igualdad, surgen esporádicamente colectivos que promueven un feminismo combativo y son mal llamados “feminazis”, quizá por su naturaleza sectaria y absoluta, o por mera ocurrencia de marca.

Las redes sociales han dado pie a un resurgimiento ridículamente cómodo de grupos locales que promueven un discurso radical e histriónico, presente en la estructuración del disco en femenino. Han hecho del Facebook un patíbulo donde juzgan y condenan a sujetos masculinos, presumiblemente agresivos, irresponsables y muchas veces solo estúpidos. Precisamente lo contrario a alguna idea de nazismo y mucho más parecido a la cacería (solo que virtual y de fuentes dudosas) de criminales nazis por los servicios secretos de Israel en los tiempos de una prominente feminista jefa de Estado (Golda Meir).

Pero poco peca de heroico en tiempos donde los instrumentos legales y las instituciones cuentan con un amplio y entramado mecanismo de protección para las féminas. Y más parece, en este mundo donde la agenda liberal de lo políticamente correcto avanza a pasos agigantados, un desfogue de rabia y misandria en el peor hembrismo posible de reproducir los esquemas durante su vida adulta (quizá consecuencia de experiencias traumáticas víctimas de un modelo falocéntrico), manifestado de manera visceral y poco razonada.

Hace 250 años plantearse la igualdad de derecho era un hecho inconcebible, ya que se consideraba que las mujeres eran naturalmente diferentes e inferiores a los hombres. En este país la brecha es mucho más corta y yo pregunto si cabe repetir los errores históricos del machismo e invocar la furia y la sinrazón. El empoderamiento de la mujer se logra a través de sembrar elementos para una mejor sociedad, no con argumentaciones marxistas de slogan, claramente desinformadas y viscerales, propias del lumpenproletariat.

Como psiquiatra y psicoterapeuta, recomiendo acudan a terapia para sanar sus demonios internos, congraciarse con ustedes mismas. El autoflagelo y la marginación de una sociedad que busca el concilio es el arma de los cobardes.

Hermosillo, Sonora, México. 16 de enero de 2017.

Por Esau Carmeneu



Acerca de

Psicólogo clínico por la Universidad de Cataluña y médico psiquiatra por la Universidad Nacional Autónoma de México.


'Carta al marginal y virulento hembrismo sonorense' tiene 13 comentarios

  1. enero 19, 2017 @ 7:35 pm Carlos Mal

    Aplaudo a Crónica Sonora por desempolvar textos del siglo XIX y preservarlos para las generaciones. Este texto histórico, aunque disparatado, obsoleto y retrógrado (¡aún para su época!) obviamente no es para tomarse en serio; se trata de una ventana para darnos cuenta cuánto hemos avanzado como sociedad, y aunque nos falta mucho para lograr justicia para quiénes han sufrido la opresión de milenios, al menos no pensamos como este autor que—… ¿QUÉ? ¡Escrito en pleno 2017? ¡¡¡WTF???

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  2. enero 19, 2017 @ 8:16 pm Alejandro Estrada

    Bien dicen, lo educado no quita lo pendejo. Ni hablar de la redacción. ¿Lo escribió usted o su miembro fálico?

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  3. enero 19, 2017 @ 8:51 pm Karen

    Duro y en la yugular!!

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  4. enero 20, 2017 @ 9:37 am Caro rueda

    Interesante la respuesta de las mujeres, yo tambien soy terapeuta y estoy en de acuerdo en parte importante de la carta, quizá lo triste es la respuesta de nosotras, de dar espacio al debate 🙁

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  5. enero 20, 2017 @ 12:01 pm Arturo

    No conozco la vida y obra de este personaje ESAU CARMENEU, quien supongo fue contemporáneo de Enrique IV o quiza de Torquemada.
    Se lee mucho resentimiento en esta nota pésimamente redactada apoyándose con su micropene.

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  6. enero 20, 2017 @ 8:47 pm César

    Este medio siempre ha estado devaluado, colaboradores y editores de poca monta.

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  7. enero 21, 2017 @ 10:52 am Eve Gil

    Inexplicable, como alguien que se dice especialista en salud mental se atreve a ventilar no solo su misoginia, sino sobretodo su ignorancia en diversos tópicos. No le voy a explicar qué es el «hembrismo» porque me da hueva….pero en verdad me alarma que estas ideas retrógradas, misóginas y nocivas le sean transmitidas a sus pacientes. A usted deberían quitarle la licencia de psiquiatra, si es que en verdad lo es.

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  8. enero 21, 2017 @ 11:02 am Agustín F. Cuenca

    Vaya texto más retrógrado, desinformado y mal escrito. El autor debe tener, ¿cuántos?, ¿doscientos cincuenta años de edad? Sólo así se entiende que abandere falacias tan del gusto de una antigüedad donde las mujeres debían estar en la cocina y los hombres en la guerra. No deja de ser triste que un medio de comunicación difunda planteamientos vulgarmente sexistas, que, por cierto, contravienen la legislación mexicana, donde ambos sexos poseen los mismos derechos, aunque a seudoprofesionales como el autor de este articulillo no le guste.

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  9. enero 21, 2017 @ 11:20 am Lorena Enríquez

    Desde ayer estoy dandole vueltas a esto, no al artículo que fue escrito con desconocimiento de los movimientos feministas y la realidad de las mujeres en el país, sino al peligro que el autor representa. En un principio creí que el texto era una broma para provocar y que en los últimos parrafos aclararía que la inequidad y violencia hacia las mujeres es una constante en todos los espacios de esta sociedad. Me preocupa seriamente que el editor haya aceptado publicarlo aludiendo a la libertad de expresión. Algo bueno encuentro aquí, el señor Carmeneu y sus ideas retrógradas han sido exhibidas, nadie tuvo que venir aquí a decir que se atreve a consultar basándose en ideas de la Inquisición ni mencionar su participación en Courage Hermosillo. Qué pena que Crónica Sonora, en un afán de publicar voces plurales, preste su espacio para romper el diálogo con un texto agresivo y lleno de rencor.

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  10. enero 27, 2017 @ 12:46 pm Rafael Barajas

    A ver Esau, por textos bobos como éste las personas no confían en los psicoterapeutas, vaya que es simplón, retrograda, pretencioso y mal escrito el producto de una mente que ostenta títulos académicos tan complejos. Muy cobarde de tu parte ofrecer un consejo al viento en la última linea de tu aburrido microtexto. Si tienes ardor por sufrir algún desaire feminista resuelve tus conflictos primero antes de atreverte a vomitar tu dolor. Espero que aprendas de esta experiencia Esau, no te conozco, ni conozco a nadie que te conozca o sepa de ti o tu trabajo, sin embargo, ésta pobre muestra que ofreces nos deja claro en Sonora, la calidad de tu persona y de tus servicios profesionales.

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  11. enero 24, 2018 @ 4:40 pm Yaque

    Qué barbaridad! Increíble que publiquen este tipo de cosas tan desinformadas, clasistas y con un marcado corte misógino. Como antropóloga y mujer, le recomiendo al autor que lea sobre feminismo y marxismo, y que aterrice en la sociedad actual y las desigualdades de género que se palpan desde el plano individual, familiar e institucional, las cuales se gestan y legitiman desde el Estado. Y en atención a la forma en que cierra su texto, lo invito a que se auto-analice y trabaje sobre esas herencias machistas y patriarcales que saltan a la vista.

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  12. enero 29, 2018 @ 9:58 am vic

    Hay aguna evidencia de que el suicidio y la depresión sólo han crecido en un grupo demográfico en países desarrollados y éste es el de las mujeres de edad madura, sin familia. Podría uno asumir que, sea que ellas se conciben como feministas o no, ellas encarnan un modelo de vida ampliamente defendido por el feminismo.

    El suicidio, moralmente es muy complicado de juzgar. Pero al menos alguna inconveniencia moral vaya que implica el acto de suicidarse. Ciertamente un asunto de salud sí que sería fácilmente acreditable en ese tema.

    Me llama la atención que frente a esta evidencia, una persona sensata recomendaría llevar terapia, consultar con un psiquiatra, o por lo menos darle seguimiento cercano. ¿Por qué la mayoría de los comentarios son insultos o descalificaciones para el autor/autora? Nunca lo entenderé bien a bien.

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