Hermosillo, Sonora.-

En entregas anteriores hemos señalado la falta de inversión, e interés en general, por construir espacios culturales que nos den identidad y sentido de pertenencia, y, peor aún, la falta de cuidado de aquellos espacios ya existentes. Hoy, les compartimos un texto enfocado en un problema que afecta muchos de los aspectos de nuestra sociedad, incluido el histórico y cultural: la inseguridad.

No es nuestro interés polemizar si la actual administración de gobierno combate o no, y si lo hace de forma efectiva o no, la violencia desatada en nuestro país por grupos criminales, sino señalar cómo dicha violencia afecta cada vez más nuestro interés y gusto por disfrutar la historia de Sonora, nuestras Ciudades Sin Memoria. Sonora es un territorio repleto de puntos históricos fascinantes. Que bonito sería poder decirle a todo mundo que visitara Caborca para ver los petroglifos, o Esqueda para ver las huellas de dinosaurios, el cerro de Trincheras para conocer la forma en la que vivían los antiguos habitantes de esta tierra, y poder invitarles sin la advertencia de “pero con cuidado”.

Decididos a subir y conocer el punto arqueológico del cerro Trincheras, mi bromance, mi hermano y yo tomamos camino un sábado por la mañana. Insistimos en satisfacer nuestras ansias, nuestro gusto por el ejercicio, el outdoors y la historia, sin importar las noticias de que la región de Caborca, a la que pertenece Trincheras, se ha vuelto un espacio de enfrentamientos armados. Todo el trayecto después de Santa Ana fue un constante paso por retenes militares, que suben los niveles de tensión y ansiedad, en lugar de aportar sensación de seguridad, y todo fue coronado con un narco retén en el camino de entrada a Trincheras.

El cerro de Trincheras es un punto arqueológico magnífico, que afortunadamente ha sido adaptado para su visita y es cuidado por el INAH. Visitarlo ofrece toda clase de experiencias. No nos permitieron llegar hasta la cima, por supuestas medidas de contingencia por la pandemia, aunque sospechamos que más bien es para cuidar el centro ceremonial que hay ahí. Hacía tres años que no visitaba el lugar. En aquel entonces, previo a la pandemia, estaba repleto de personas, todos deteniéndose en los diferentes niveles del cerro para conocer espacios arqueológicos y hasta la cima había un empleado del INAH explicando lo que sabe, y lo que no, de aquel centro ceremonial conocido como “el caracol”. El sitio estaba vivo. En esta ocasión el lugar estaba sólo, incluso parecía cerrado (abrieron sólo porque llegamos a tocar) y posiblemente fuimos las únicas tres personas que fueron ese día (que repito, era de fin de semana).

Creo que es arriesgado especular el grado en el que la inseguridad ha influido en la soledad de aquel sitio. Definitivamente la pandemia también es una causa, y, si de por sí much@s sonorenses no conocen dichos lugares o se interesan en visitarlos, los que los conocen asumen que se encuentra cerrado por culpa del COVID-19. Pero definitivamente la inseguridad también es un factor del abandono, la atmósfera rodeada de militares y personas armadas no ayuda, de hecho, nosotros íbamos a ser más de tres personas, pero el resto prefirió no ir por miedo al camino. 

Tristemente el cerro Trincheras no es el único lugar afectado. Se ha invertido para hacer de Cócorit un pueblo mágico, invitar a visitantes a conocer su cultura y transmitir su historia, pero la violencia sigue siendo la principal fama del municipio de Cajeme. Caborca es un caso parecido, la administración anterior realizó varios eventos culturales, invitó conferencistas de Sonora y México, incluso se prestó para ser una de las sedes del del Simposio de la Sociedad Sonorense de Historia, pero la fama de la violencia de esta heroica ciudad hace que las personas prefieran no visitarla. Creo que no tarda mucho para que ocurra lo mismo con Magdalena, Yécora y muchas otras partes.

En Sonora tenemos muchos sitios históricos, arqueológicos y culturales. Pero muchas de las personas no las conocen o han visitado, y la inseguridad provocará que esto se exacerbare. Me compadezco de las nuevas generaciones, las cuales no han tenido la oportunidad de explorar muchos pueblos y ciudades de nuestro estado, no conocen lo que es vivir un México sin inseguridad. Creo que pocas personas serán como nosotros (valientes o inconscientes), dispuestos a transitar caminos inseguros en los que pocos días antes hubo una balacera y pasar por un narco retén, todo por ir a conocer una zona arqueológica. Visiten Sonora, pero con cuidado.

Sobre el autor

Miguel Ángel Grijalva Dávila es un historiador sonorense que ha participado en espacios para la difusión de la historia radio, televisión y publicaciones impresas y digitales. También ha presentado sus investigaciones en congresos y foros en todo México. Búscalo en twitter, instagram o pinterest, como Mirinda_GD. En Facebook: Un Día Como Hoy en Sonora. Y en su página de historia y crónica: www.mirindagd.wordpress.com

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