“Mujeres sin cuello”: Dime qué se siente que te laman las piernas y te diré de qué careces


We can only dream of an art which will be a deep blend of active symbols able to offer an audience a language in which nothing can be said but everything felt, and when the public leaves the theatre, I want it to carry the well-known taste of ashes and the odor of decay in its mouth.

Jean Genet

¡Ay Dio’mío! ¡Qué bonito es el teatro cuando es teatro!

El teatro como un acontecimiento, no lo es cuando está escrito, lo es cuando es ejecutado, como la música. Cada presentación es un evento en tiempo y espacio, irrepetible. Un evento en el que convergen lenguaje y técnica; trabajo actoral y dirección; impulso creativo y participación fundamental del espectador. El compromiso de éste último es uno solo: la voluntad de comprometerse con el pacto de ficción, de dejarse vender las ideas y las emociones que fueron cuidadosamente planeadas, dirigidas y ejecutadas para esos efectos.

Una disculpa por las digresiones de lo que se supone es una reseña, la intención es ilustrar la premisa de la misma: este fin de semana (y nada más) hubo teatro en Hermosillo. Mujeres sin Cuello cumplió exquisitamente con el mandato.

De la autoría y con la dirección a cargo de Carlos Iván Córdova; y con el reparto actoral de Kelly Key y Gabriela Clementina, estuvimos en la presencia de un trabajo enorme. De fondo, profundamente perturbador; de forma, impecablemente ejecutado. En un espacio íntimo, reducido, casi claustrofóbico, que contribuyó desde el inicio a generar en la audiencia -por lo menos en mí- un estado de angustia.

Milagros, Millie (traída a la vida por Kelly Key) es una niña tronco, con muñones donde generalmente hay brazos y piernas. Amelia (interpretada por Gabriela Clementina) es la enfermera a quien recientemente han contratado para atenderla. Los eventos transcurren en una sola noche, nada más y nada menos que la noche de San Juan. La noche en la que se abren las puertas del infierno. La noche en la que todo puede suceder.

El texto es abiertamente provocador y la puesta en escena visualmente confrontadora. Los muñones de Millie son el elefante blanco en la habitación. Entiéndase habitación tanto la recámara como el teatro, es decir, tanto para Amelia como para el público. La incomodidad suscitada se antoja por completo intencional, ya que en contraste con sus evidentes limitaciones físicas, la personalidad de Millie es recia. Ésta combinación resulta en mecanismos de defensa que hacen de ella una criatura de lengua instruida pero perversa, incisiva, cruel y manipuladora. Por el contrario, la personalidad de Amelia se desdibuja en un patetismo pueblerino, en un romance frustrado, en sus complejos y sus deudas. Aparece ante nosotros, en más de un sentido, profundamente vulnerable y sin embargo, físicamente entera, físicamente capaz de saber qué se siente que te laman las piernas. Así, se hieren y se torturan la una a la otra hasta que encuentran en la identificación; la redención. Estos contrastes son los que apuntan al eje de mayor tensión dramática en el argumento: La carencia y el efecto espejo.

Mujeres sin cuello es una obra cargada de simbolismos y referencias, sin embargo, puede ser entendida desde la universalidad de su argumento. Los paralelismos que actúan entre ambos personajes, eventualmente rompen la cuarta pared, se vuelven transversales y te invitan a involucrarte desde las entrañas en una trama que nos pertenece a todos, porque todos estamos rotos y todos queremos unirnos al otro a partir de donde nos rompimos, a partir de nuestros muñones emocionales.

Por Natalie Navallez



Acerca de

Egresada de la Licenciatura en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Sonora, es d'esas que gusta de aprender sobre lo que nadie entiende y a nadie importa. Aficionada a la pluma más por convicción que por oficio. Defensora del lenguaje y de la responsabilidad individual. Partidaria de la libertad de ser y de elegir. Es amante de la comida, el vino y la cerveza. Se dice de ella que fue educada por Walt Disney... Ella opina que es cierto. Ya tiene cuenta en Facebook.


'“Mujeres sin cuello”: Dime qué se siente que te laman las piernas y te diré de qué careces' tiene 2 comentarios

  1. agosto 7, 2018 @ 10:55 am Kelly Key

    Muchas gracias!!! Que belleza poder entregar un trabajo tan hermoso y que sea recibido de la forma en que lo recibiste. Gracias mil veces!!

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    • agosto 7, 2018 @ 3:02 pm Natalie Navallez

      Al contrario, Kelly. El teatro puede ser muy ingrato, pero ver reflejado el esfuerzo de un equipo como el que conformaron ustedes, y presenciar un trabajo tan maravillosamente logrado, es alimento para el alma del espectador. Muchas felicidades!!

      Responder


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