Martha León, una leona contra el cáncer


Esta es la segunda entrega de lo que sin querer queriendo es la semana de la mujer en Crónica Sonora


Hermosillo, Sonora.-

Martha León es sobreviviente de cáncer linfático. La conocí por buena suerte. A pesar de que hacemos voluntariado para la misma institución, Hospital Infantil e Integral de la Mujer del Estado de Sonora (HIES-HIMES), nunca habíamos coincidido. Ya verán porqué. Sin embargo, el WhatsApp y la buena suerte hicieron de las suyas y nos pusimos en contacto por el grupo del equipo voluntario de la institución ya mencionada. Rápidamente me invitó a su casa, pues ella tiene una gran historia que contar y lo sabe. Me recibió en una casa bonita con dos plantas, pero no tan bonita como ella. Me ofreció café con leche y muchas muchas sonrisas, acepté todo. Mientras iniciaba nuestra conversación (y nuestra amistad) observé alrededor. Un chihuahueño diminuto con la cabeza redonda paseaba su cascabel por todo el lugar, dos botellas de vino, jamás abiertas, decoraban la estancia; varios libros, entre ellos “Una vida con propósito” de Danielle Stelle estaban listos para ser consultados. Y una deliciosa conversación dio inicio.

Veo que usted no se raja…

No. En mis peores días me acuerdo que me ardía la lengua, no podía comer, todo era líquido. Y, ¿sabes por qué no me rajo? Porque estoy agarrada de la mano de Dios. Él está conmigo, yo no estoy sola. Y él me dice a cada ratito: yo te amo, ámate tú.

Platíqueme del voluntariado que realiza.

Es una satisfacción muy grande. Si Dios me permitió seguir aquí, tengo que agradecerle con algo. Ya tenía yo esa intención desde años atrás, pero ahora ya lo hago. Nuestro equipo llueve, truene o relampaguee, todos los jueves llevamos comida. Bueno, yo no voy, por las secuelas de mi enfermedad. Hay muchas infecciones en el hospital, pero yo me encargo de gestionar los recursos que ponemos nosotras y ahí estoy sin falta. El equipo tiene más de quince años trabajando.

¿Y esto lo realiza a raíz de su enfermedad?

Sí. Cuando yo estuve internada, vi cuánta gente se quedaba sin comer, cuánta gente estaba como bultito ahí viendo dónde se acostaba. Cuando yo llegue al ISSSTE con un dolor aquí, no dejaba que ni el doctor me tocara por tanto dolor. Me pasaron con el ginecólogo, ultrasonido y todo lo demás. Era un quiste grande, de 7 cm. Me hicieron una operación exploratoria y ahí el doctor se dio cuenta. “Necesitas ver a un especialista. Parece que es cáncer.” Y sí resultó ser un linfoma de No Hodgkin. ¿Te acuerdas del artista… Fernando del Solar?

No, ¿quién es?

Salía en un programa de Televisa. A él le detectaron cáncer Aún vive, lo superó también. Él tuvo lo que yo tuve. A mí me vio un hematólogo, porque mi enfermedad era de la sangre. A mí me pasó porque soy artrítica y los medicamentos contra la artritis lo pueden provocar. En pocas palabras, tenía como un tumor, pero este es de sangre. Yo lo tenía pegado a la Vena Aorta. Te tienen que dar la quimio ya… YA… “Déjame hablar YA para que comiences el tratamiento” me dijo el doctor.

¿Y usted cómo se sintió?

Tranquila… Me presento a la quimio. Salgo, agarro mi carro. “No” me dijo mi hermana, “tú no vas a manejar”. “Sí”, le dije. Pero no me quiso dejar de chipilear. Me hizo caldo de queso, me atendió y me preguntaba: “¿Cómo te sientes?, ¿muy mal?” Y yo le decía: “No. Con sueño, pero bien.”

¿Te digo algo, hijo? Yo no sé lo que es el cáncer ni sé qué es una quimio. Yo no la sentí. Nunca me dejé sentir mal. Hubo pérdida de cabello, claro. Yo lo traía hasta acá y mira. Es mi color natural, no me lo puedo pintar porque no puedo usar tanto químico. Son mis canas.

Se ve muy bonito.

Ay, qué lindo. Gracias. Pero aunque se me vea feo, no me importa. Yo soy feliz, las canas no me van a hacer nada.

En la primera quimio yo pensé: “Se me va a caer el cabello” y nada… pero pasaron como dos semanas y de repente me hice así y… un mechón y otro y otro… “¡No es posible!” me dio un ataque de histeria. Llore y llore con mis hermanas. Eso fue lo más traumático para mí. Pero hasta ahí, yo seguí. iba a las quimios, cargaba el Candy Crush en mi celular, me sentaba, me ponía a jugar y pum me quedaba dormida. Mi familia me apoyaba aunque no podían estar conmigo. Me apoyaban a ir al baño conectada. Lo que les daba risa era que cuando salía les decía a mis familiares: “¿Qué vamos a comer, plebes?” No lo podían creer. No tenía hambre, pero tenía que comer, debía tener fuerzas, no podía permitir que se me bajara aún más el sistema inmunológico. “Ay, se me antoja el Pollo López”, decía. Un día hasta Pozole de Puerco comí.

Un día llegué con el doctor y le dije llorando:“Me quiero comer un coctel de camarón con callo” y el doctor me gritó: “¡Cómetelo! con una Michelada o dos, no hay problema.” No me dijo dos veces, pero ojalá todos los pacientes tuvieran esas ganas de comer. Y eso que yo no tomo.

¿Ni una copita de vino?

No, quien sabe cuánto tienen esas botellas ahí. Lo que sí se me antojaba mucho era la nieve. Una vez me desperté con un antojo impresionante de nieve de fresa del Dairy Queen. Y en friega vino mi hija a traérmela. Lo que pasa es que traía un ardor interno muy fuerte. Se me bajaba el azúcar.

La experiencia que he tenido con pacientes de cáncer es por los niños en el Hospital Infantil que he tenido la bendición de conocer. Y me he dado cuenta que ellos están bien anímicamente, están alegres y quieren jugar. Las veces que los encuentro cabizbajos es porque acaban de salir de una quimioterapia.

Así es. Sin embargo, yo no quise dejarme. Quería lavar ropa, hacer comida, lo que sea. Mis amigas me decían, “Ya cálmate, yo lo hago.” Pero no me dejaba.

El problema no es tanto cuando sales de la quimio. Las fechas críticas son a partir del cuarto al catorceavo. Son unos bajones… Yo ahí sí tuve unas depresiones muy fuertes. Se me secaban los ojos de tanto llorar. Es que llega el hartazgo. Mi hija luchó mucho conmigo. Me desguanzaba, me deshidrataba. Me sentía sola. Pero no es cierto que estamos solos. Nos sentimos así en ese momento. La mente es canija. Yo, a pesar de ser muy fuerte, doblé, pero no me quebré.

Y a la gente que siente que se está quebrando, ¿qué le dirías?

Eso es una etapa que la tiene que superar. A veces se necesita ayuda profesional. Psicólogos. Yo recibí ayuda de amigas psicólogas y por eso pude. Pero siento a una impotencia muy grande de saber que hay mucha gente que no puede acceder a estos servicios o incluso los médicos. Trato de apoyar a esa gente. Cuando veo en el Pajarito News que están organizando una hamburguesada para apoyar a alguien ahí voy y compro. Soy muy sensible y me pongo en el lugar de todos ellos.

Si yo le hubiera dado importancia al cáncer, yo no estaría aquí. Yo no me clavé en decir: “Tengo cáncer… a lo mejor me muero… a lo mejor no amanezco” Nunca jamás, ni en la etapa de depresión.

¿Y cómo siente esta experiencia del voluntariado en su vida?

Me siento tan realizada… Si estoy gorda me siento maaaaaas gorda. Me hincha de felicidad. Es todo un reto el seguimiento y a veces me tengo que arrancar yo a comprar todo para que quede y ya luego nos arreglamos. Pero es muy satisfactorio porque todo lo que hacemos, lo comen los niños del HIES y las mamás recién paridas del HIMES también.

Yo a al gente que está pasando por una situación difícil como la que yo viví, les puedo decir que no están solos. Aparte de que Dios está con ellos, tienen a toda su gente que también los ama. No que nunca se les ocurra pensar que no la van a hacer, todo lo contrario, claro que se puede y muchos han podido. La actitud es: Yo me encargo de que pase. ¿Cómo? Estar activo, tener buen humor, ayudar a la gente: ese es un estímulo muy grande, no nada más para la salud, también para el alma. Ojalá mi testimonio ayude a mucha gente.

Estoy seguro de que sí

Si quieres unirte a la aventura de la labor social en Sonora ingresa al link que te dejo a continuación. Es un grupo de WhatsApp donde voluntarios de todo tipo hemos formado una red de apoyo para trabajar en nuestra comunidad:

https://chat.whatsapp.com/KDSo7ACmAhZIFjlNOKErPa

Texto y fotografía por Fernando Mósinet

Entrevistada y entrevistador previo a la entrevista



Acerca de

Fernando Mósinet es escritor, maestro y superhéroe. Es voluntario con niños en situación vulnerable con risoterapia, cuentacuentos y cualquier aventura a la que lo inviten. Contacto: fernando.mawcinitt@cambridgehills.edu.mx


'Martha León, una leona contra el cáncer' tiene 3 comentarios

  1. junio 20, 2018 @ 8:43 pm Devora Leon

    Hermana, soy prueba fehaciente de tu Amor Por la Vida y de tus ganas de luchar; es más, la que a veces se desmorona soy yo, no tu ; y con el solo hecho de escuchar tu voz TODAS las mañanas que“ tomamos café” por teléfono, me sobra y me basta para darme cuenta que en efecto, Tu Fé hacia Dios y hacia la Vida, te ha mantenido en pie, ante esta lucha… Te quiero mucho, Hermana Mayor

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  2. junio 21, 2018 @ 8:44 am Virginia

    Mi admiracion es muy grande por mi querida amiga y hermana, siempre ha demostrado ser una persona inteligente, fuerte con mucho caracter y ha sabido enfrentar la vida como se le presente sale adelante, con el volunariado a llenado una parte que sentia ella estaba vacia y le ha dado mas direccion a su vida, ella es un ejemplo a seguir para muchas personas que incluso estando sanas no se sienten bien, como ella no hay otra igual.

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  3. junio 27, 2018 @ 12:43 am Zarina

    Marthita leí con asombro tus comentarios. Voy a ir a verte. Desconocía todo ésto. Nunca me dijiste nada. Siempre he admirado de tí tu alegría y la forma de ver la vida por más difícil que se ponga. Sé que saldrás adelante por tu fé hermana querida y tu ánimo siempre arriba como siempre lo has tenido. Eres para mí una mujer valerosa; una luchadora incansable. Una mujer muy trabajadora y siempre dedicada a tu hija. Te deseo una recuperación total. Si Dios es contigo, NADA CONTRA TI. Te quiero mucho Marthita. Iré a tu casa pero primero te llamaré. Dtb. Hermosa!

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