La privatización de los espacios públicos y otras pandemias


Saludamos el estreno de María Elena Carrera en Crónica Sonora 🙂


Hermosillo, Sonora.-

Qué manera de entrar de lleno a la primavera, previo a que ésta hiciera su aparición con la belleza de los palos verdes floreados con sus pequeñas flores de un amarillo intenso, y en general llena de colorido, registraremos en la memoria el #9M: Un día sin Nosotras.

A la distancia parecería que sólo hicimos un simulacro de lo que vendría después, al declararse las medidas institucionales para hacer frente a COVID-19. El aislamiento o llamado “distanciamiento social” revelaría con mayor nitidez del porqué las mujeres exigimos en el marco de la conmemoración del 8 de marzo, decretar medidas urgentes para erradicar la violencia hacia las mujeres, que se da en todos los ámbitos.

En casa quedaron “atrapadas” millones de mujeres que habitan la región de América Latina. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) 154 millones de niñas, niños y adolescentes dejaron abruptamente la escuela y se fueron a sus casas. Las mujeres, como siempre, al cargo de sus cuidados.

Pero este encierro implicó además, otras cifras que en un principio las autoridades de los tres órdenes de gobierno quisieron invisibilizar, el incremento de la llamada violencia familiar, que se traduce en violencia hacia las mujeres, hizo su aparición casi inmediatamente de decretadas las medidas.

La Fiscalía General de la República, cuando las voces de las organizaciones de mujeres alertaron del drama que se vive en muchos de los hogares por la pandemia COVID -19, aceptaron que efectivamente si se comparaba el mes de marzo de 2019 con lo que sucedía en 2020, había un incremento notable.

El Ministerio Público corroboró “la fiscalía registra promedio 80 casos diarios nuevos de violencia familiar, en lo que va de marzo, según estadística de la propia institución” La misma policía explicaría, que durante la cuarentena se detectó un aumento de la violencia familiar.

Si comparamos 2019 con 2020, en enero se registraron 2 mil 416 nuevos casos; en febrero 1 mil 956 y marzo cerró con 1 mil 842. En cambio en 2020 durante los mismos primeros tres meses la estadística fue la siguiente: 2 mil 559, 2 mil 156 y 1 mil 940 casos con corte al 23 de marzo, es de esperarse que cerró muy por arriba de la cifra del 2019.

En estas duras batallas estábamos varios grupos de mujeres cuando, aprovechando la oportunidad del aislamiento ciudadano, el Cabildo de Hermosillo justificó y aprobó la venta de un espacio deportivo que forma parte de La Sauceda. 

Pronto se prendieron los focos rojos y grupos ambientalistas en redes sociales pusieron en la mesa la urgente necesidad de alertar que la municipalidad, o sea la alcaldesa de Hermosillo y equipo, requerían vender un espacio público para pagar bacheo – que es un barril sin fondo – y pago de nómina.

El miércoles 1 de abril, tratando de llamar a la razón sobre esta medida tan inútil como poco sensible para la sustentabilidad en el mediano y largo plazo de esta ciudad, activistas del Corredor Biológico buscaron el diálogo.

Un diálogo que no lo fue, pues a decir de las personas que estuvieron allí se encontraron con una pared. Las y los ciudadanos tenemos derecho a la ciudad y que se respeten los espacios públicos, más aún cuando hay un proyecto de por medio para reforestar todo el predio de La Sauceda y salvar ese importante humedal.

En redes sociales se ha solicitado el apoyo con firmas para que no se venda el campo deportivo el Cárcamo, necesitamos una ciudad incluyente donde mujeres de todas las edades y hombres podamos desarrollar actividades, recuperando el agua y el verdor de ese espacio. Exijamos se dé marcha atrás.

Pandemia de COVID – 19, Pandemia de violencia hacia las mujeres, Pandemia de privatización de los espacios que son de todos. ¿A cuál pandemia le entramos primero?

Por María Elena Carrera Lugo

Fotografía de Colosio Murrieta, Salinas de Gortari y Beltrones Rivera presentando a la prensa el proyecto del parque recreativo La Sauceda, en Hermosillo. «Por cierto -anota Joel Montoya Haro-, esos puntos blancos que ven al fondo, son el espectáculo de garzas que también se fue al carajo». Fotografía y cita tomadas del Facebook de Joel Montoya.



Acerca de

Licenciada en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana UAM-Iztapalapa 1978 – 1982. Doctorante en Mediación y Negociación por el Instituto de Mediación de México 2018 – 2020. Integrante de varias Organizaciones de la Sociedad Civil: Mujeres y Punto AC 1994 – 2019 en la cual he sido Coordinadora Estatal en Sonora y posteriormente Coordinadora Nacional 2015 – 2020. Colaboradora de la Asociación Hermosillo Cómo Vamos) 2016 – 2020 donde actualmente es Coordinadora de la Mesa Temática de Desarrollo Humano y facilitadora del dialogo en la Mesa Temática Desarrollo Sustentable y Servicios Públicos Municipales. Integrante del Comité de Vigilancia del Comité de Vecinos de Montecarlo, en Hermosillo Sonora e integrante de Seguridad, Justicia y Paz para las Mujeres en México 2018 – 2020. Integrante del Colectivo Sor Juanas, trabajo interdisciplinario para visibilizar la difícil tarea de ser madre en prisión con sus hijos al interior de los centros penitenciarios. Desde estos diversos espacios ciudadanos el motor principal de mi participación es promover una nueva cultura de la participación ciudadana bajo tres ejes transversales: derechos humanos, perspectiva de género y cultura de paz. Actualmente soy Secretaria Académica del Posgrado en Derecho en la Universidad de Sonora. Colaboro en varios medios de comunicación local: Mujer y Poder, Proyecto Puente, Política y Rock And Roll Radio y Crónica Sonora.


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