La voz y el canto como pasión: la canción cardenche


Hermosillo, Sonora.-

“Cantaban porque la pobreza es terrible. Era lo único que tenían para sentirse un poco contentos después de haber cambiado por ‘mandado’ un poco de ixtle, que juntaron durante un jornal. A veces se amanecían cantando nomás por el puro gusto o libando algún traguito de sotol”.

Narra Don Fidel Elizalde García, integrante de Los Cardencheros de Sapioriz, justo después de la tercera llamada al recital que dieron en el Teatro Emiliana de Zubeldía, el pasado sábado, siete pe eme, teatro semivacío.

Elizalde García da un panorama general de cómo nace el Canto Cardenche, entre la explotación y la sórdida miseria en la que los campesinos eran sometidos por acadaulados chacales de las haciendas.

Vienen desde una región entre los estados de Durango y Coahuila. Son herederos de preservar y difundir el llamado Canto Cardenche que data de “los años 1800” y se conforma por cuatro voces. La conjunción de estas voces llega a ser un tanto desgarradora. La mayor parte de las letras-crónicas que ocupan la temática son melancólicas, de desamor y tristeza.

Los cardencheros se hacen del escenario, no se apoderan de él, lo comparten. Quisieron que su acto fuera una franca plática con los asistentes. Explican lo que hacen, cómo lo hacen y de dónde vienen. Los asistentes se animaron a preguntar y participar… pero abusaron del feedback:

– Es que un tío cuando se pone “pedo” también canta como ustedes (sic)

– Es que en un pueblo de por acá también hay unos señores que cantan como ustedes y… (re-sic)

¡Ey, tranquilos raza! Estamos ante una manifestación sublime y bicentenaria que no necesita de sus anécdotas, proyecciones personales ni comparaciones innecesarias.

Estuvimos ante una joya intangible, digna de estudios de la musicología para preservarla (que por fortuna ya se está haciendo); poco interesa su activismo y su proyección. Y es que hubo intervenciones del público que duraron más que el tiempo que llevó la interpretación de dos canciones de los oriundos de Sapioriz.

Que si la llamada “choya” sonorense es lo mismo que la cactácea de donde toma el nombre este género. Que si el Sotol es igual que el Bacanora. Es lo de menos. Por cierto, Don Fidel Elizalde García tuvo a bien explicar que el Cardenche es un cactácea de por allá de su región. “Encajarse una espina de cardenche es como el amor que nos gusta cuando entra, pero nos duele mucho cuando va a salir. Entonces la Canción Cardenche es así duele pero se disfruta. Es bonito para nosotros hacer esto. Sentimos que estamos haciendo algo bueno y que gusta. Hemos tenido la fortuna de llevar estos cantos a casi todo la nación y a otras naciones”.

Y llegó la enchinada de cuero nomás de escuchar a estos campesinos sacar de no sé dónde el sentimiento para interpretar piezas que versan del sufrimiento por dejar el terruño para buscar trabajo en otros lados, el desamor y el sufrimientos del alma.

Impresionante la voz de arrastre de Don Guadalupe Salazar, la primera fundamental de Don Fidel Elizalde y las voces contra altas de Don Cheto Chivarría y su sobrino Higinio.

Algunos artistas masivos y otros más populares han interpretado canciones cardenche: Lila Downs, Iraida Noriega Carlos y José… Es probable que identifiquemos algunas de estas rolas y no sepamos de dónde provienen. ¿Aprovechados los otros artistas por no explicarlo? De Carlos y José lo dudo, ellos son de allá de por el rumbo de Durango. De los otros no sabemos.

Aun así, las interprete quien lo haga, las canciones cardenche no se escucharán igual, ni por tantito, a la forma en que lo hacen los Cardencheros de Sapioriz; a su filin al interpretar canciones como la entrañable “Al pie de un árbol”, la tristísima “Me voy a morir a los desiertos”, o la extrañamente divertida “Al pie de un verde maguey” (“Ayúdame virgencita que ando crudo”).

El medio rural mexicano siempre ha sido un campo fértil para el abandono y el olvido. Los gobernantes, el racismo y el centralismo lo han orillado hasta eso. Es el Festival del Pitic y todos abarrotaron los concierto de una cantante que sale en Televisa y el de un salsero que ponen seguido en la radio La Kaliente. En este contexto vinieron desde La Comarca Lagunera estos señores del canto.

Los Cardencheros de Sapioriz son unos campesinos y ejidatarios que de forma casi “mágica” se dispusieron a dar a conocer una forma extraordinaria de expresión humana que estuvo a punto de extinguirse: El Canto Cardenche. No desapareció. No necesitamos paleontólogos ni arqueólogos para escuchar el Canto Cardenche. Aquí está y estos señores lo mantienen vivo y casi al alcance de todos. Hay que poner el corazón en calma para escucharlos.

“Estamos contentos de estar aquí. Que ustedes nos escuchen. Esperamos que a alguno de ustedes les guste el Canto Cardenche y se anime a cantarlo alguna vez para que este no se quede en el olvido”. Dijo en algún momento, Don Fidel Elizalde.

Le propongo buscarlos en YouTube, seguro le va a gustar lo que cantan. O busque por ahí el disco de ellos titulado Un amor pendiente.

Texto y fotografía por Omar Navo



Acerca de

Narrador. Originario de Navobaxia, municipio de Huatabampo, Sonora.


'La voz y el canto como pasión: la canción cardenche' 1 comentario

  1. mayo 29, 2018 @ 4:31 pm Juan Izaguirre

    ¡Excelente reseña! Conmovedora por la recuperación del espíritu del canto mismo y su valoración antropológica. Ante los vientos de cultismos musicales, y artísticos en general, es grato – al menos y por lo pronto- leer esta pieza acerca del canto cardenche.

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