El acento: el sonorense versus el chilango


Hoy, en el día de las y los mexicanos, Rafael Barajas tiene algo qué decirles


Si hay algo que une más a los sonorenses que la carne asada, el beisbol  y la cerveza a punto de congelamiento, eso es el acento, la entonación, el modo de hablar pues. Por cuatro o quizá cinco generaciones nos ha enorgullecido la belleza fonética de nuestro lirismo y no se trata sólo de nuestra imaginación; el modo en el que hablamos resulta seductor e imponente a personas de otros lugares del mundo, lo sé bien porque me lo han dicho personalmente y, como es de esperarse, a muchos otros sonorenses se lo han hecho saber también.

 

Cada experto tiene su opinión, pero para mí el acento es la voz o el eco del registro acumulativo que va esculpiendo la personalidad de un pueblo.  Así pues, el origen de la porción interesante de nuestro acento puede rastrearse hasta las lenguas únicas y exquisitas de las tres tribus predominantes en el estado: mayos, yaquis y seris, quienes nos han bendecido con ese temple indómito que caracteriza la forma de hablar de todos los sonorenses. Compartimos un gusto por decir las cosas de golpe y sin filtro, pero claro está, la calidad del material que cada individuo produce depende directamente de factores obvios como el coeficiente intelectual, o encubiertos como la crianza específica. Sin embargo, cada vez se producen menos exponentes interesantes, pues algo terrible está ocurriendo con nuestro tesorito paralingüístico. Para explicarlo bien hace falta alejar un poco el lente y diseccionar el mapa completito.

 

El origen del (horrible) acento con el que se habla actualmente en la mentada CDMX se encuentra en los siglos que siguieron a la derrota del Imperio Mexica (Azteca) a manos de un puñado de viles malandracos españoles que vestían latón y hablaban con un acento que aún no sabe ser otra cosa que imperativo, brutos sádicos a los que no les llevo mucho tiempo ni esfuerzo asesinar el idioma original, nuestro bellísimo Náhuatl.

 

Así inició la degeneración tanto del acento como de la psique del proto-mexicano del centro y sur del país; la actitud servil y la sumisión se convirtieron en requisitos indispensables para la supervivencia cuando la basura ibérica comenzó a embarcarse de manera sistemática para venir a saquear el “nuevo mundo”. Por su parte, los líderes mexicas abandonaron/traicionaron a su pueblo por encontrarse atrapados en un círculo vicioso de creencias absurdas y catastróficas, las cuales los invasores supieron explotar hasta la saciedad poniendo de rodillas así a un imperio que, como resultado de cientos de siglos de maduración científica y artística, ya construía ciudades, pirámides y centros ceremoniales más originales y sofisticados que cualquier edificio europeo contemporáneo. El Imperio Mexica fue reducido a “esto” que ahora es México.

 

Tampoco es cuestión de figuraciones, es un hecho: la cantaleta chilanga es boba, entrópica, fastidia y carece del garbo presente en el acento del idioma que se habla en Argentina, por decir un buen ejemplo, donde por cierto el acento inclusive peca de pretencioso al imitar cómicamente el acento italiano. La realidad es que las prácticas de vida en la “Nueva España” han cambiado poco desde los primeros días de la invasión.

 

El centralismo, el desastre ecológico, la monstruosidad obscena e infértil que ahora es la CDMX no podría importarnos menos; desde siempre a los norteños nos ha venido guango el saqueo y la corrupción de nuestros supuestos gobernantes, con gran indiferencia hemos sobrevivido los últimos cincuenta años ahogando cualquier pena en el asador y en la hielera. En cierto sentido, Sonora es algo así como el Alaska de los gabachos: los que habitamos aquí sabemos que cualquier visitante aprenderá que el infierno existe en la tierra y su capital es Hermosillo. También eso nos enorgullece: vivimos donde pocos pueden sobrevivir, eso lo sabe y lo vive sobre todo la gente de a pie. Por eso el acento chilango (y entiéndase por chilango todo aquel que habite de Villa de Seris para abajo en el mapa) nos causa reacción alérgica, hasta el punto de considerarlo sub-humano. La racionalización común es que el sonorense se siente de otro país y quien sabe, quizá deberíamos serlo.

 

Pero volviendo al asunto de nuestro prodigioso acento sonorense, el mismo que se machucaba con maestría la jefa de jefas, María Félix, hay muy malas noticias queridxs lectorxs. No falta mucho para que este pierda sus atributos positivos, pues aunque al menos una de nuestras tribus combativas sigue en pie de lucha manteniendo su soberanía (los seris, o mejor dicho la Nación Comcáac), su lengua ha sido olvidada por las nuevas y las viejas generaciones, ya que en vez de tomar orgullo por poseer unas raíces cien por ciento originales y enseñarla en las escuelas públicas como lengua obligatoria, la realidad es que los pocos integrantes que quedan de la tribu Comcáac habitan el barrio más pobre y olvidado del municipio de Hermosillo. De manera  que hemos sido negligentes en nutrir y fortalecer eso que nos podría haber enriquecido infinitamente. Hemos olvidado tantas  historias y cantos sagrados; sabiduría milenaria irrecuperable. Así ha comenzado el debacle del acento sonorense, con la misma traición pendeja que los mexicas hicieron hacia sus propias raíces y sobre todo hacia las generaciones que vinieron después de ellos.

 

Ahora los sonorenses somos el pueblo del desierto que ha permitido que le roben hasta el agua, el pueblo que ha mirado con gran indiferencia cómo asesinaron a cuarenta y nueve bebés mientras dormían la siesta y que los culpables sigan impunes, el pueblo que ha permitido que saqueen sus minas y contaminen sus ríos por décadas, que se instalen basureros tóxicos en el suelo sagrado del desierto, que saqueen sus mares y litorales, el pueblo que se resigna a transitar por calles y carreteras llenas de cráteres sin importar destrozar el exiguo patrimonio que tiene, el pueblo que habita en ciudades-ruinas donde el progreso económico es sólo una idea, una eterna falsa promesa de gobiernos y partidos políticos, el pueblo que se siente afortunado de trabajar como peón en los mismos ranchos de siempre o en las modernas maquilas Ford.

 

El acento sonorense ya no está en condiciones de ver para abajo al acento chilango, pues nos hemos alejado de nuestra esencia rebelde y combativa para cada vez tener más en común con esa extraña gente del sur que al parecer todo lo decide equivocadamente. El acento sonorense ya es en la mayoría de la población sólo una fachada que pretende encubrir cabezas huecas y asustadas, pues se ha venido transformando en el acento de individuos confundidos, sumidos en la negación de que todo se ha ido ya al carajo varias veces.

 

Si la situación continúa por donde va, la extinción de los acentos que nos dan identidad propia es inminente. También se perderá el acento yucateco y qué decir de lo que queda ya del pobre acento veracruzano… pronto habrá sólo un acento genérico: el de un mismo pueblo esclavo.

 

Texto y fotografía por Rafael Barajas

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Acerca de

(Autopresentación) Rafael Barajas Valenzuela es un reconocido especialista en problemas del comportamiento, con 15 años de experiencia como psicoterapeuta, 7 de ellos trabajando en clínicas especializadas en Phoenix, Arizona. Es egresado de la Universidad de Sonora y fundador de la Asociación Mexicana de Terapia Asistida por Animales (AMTAA A.C.). Tiene diversas especializaciones y postgrados en el extranjero y actualmente es candidato al doctorado en psicología por la Universidad de Kansas. Contacto: 6623 375539 y mentalarchitect771@gmail.com


'El acento: el sonorense versus el chilango' tiene 49 comentarios

  1. septiembre 15, 2016 @ 9:21 am Sonorense

    El acento ortográfico del sonorense es el que se está perdiendo, y este artículo es prueba de ello. También el gusto por los textos bien redactados o al menos bien pensados, y este sitio es prueba de ello. Los buenos modales de muchos sonorenses hace mucho que se perdieron. Tienen la libertad de publicar sus opiniones, de eso no hay duda. Mi opinión es que dan vergüenza.

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    • septiembre 15, 2016 @ 10:57 am Lily

      Bueno pues, nos avisas cuando te deje de arder, ok?

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    • septiembre 15, 2016 @ 11:42 am Benjamín Alonso

      Y es muy bienvenida su crítica, su opinión.
      Pd. Saludamos su jalón de orejas y queremos creer que, ahora sí, subsanamos las tildes faltantes y las sobrantes también.

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  2. septiembre 15, 2016 @ 10:28 am Lily

    Todavía me está dando vueltas la cabeza… que manera de poner las cosas claras!!! Felicidades al escritor Barajas y a la editorial por brindar artículos de tanta calidad, esto no le pide nada a lo que se publica en el New York o LA Times. Cinco estrellas *****

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    • septiembre 15, 2016 @ 11:43 am Benjamín Alonso

      Híjole nos la vamos a creer… Muchas gracias, Lily.

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    • septiembre 18, 2016 @ 12:49 pm Maryna

      Es sarcarsmo, verdad??

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    • septiembre 19, 2016 @ 12:25 pm Rafael Barajas

      Gracias por tu comentario y por las flores Lily, es raro encontrar quien agradezca y aprecie una perspectiva diferente, en nuestra cultura las personas resienten cuando surge la oportunidad de modificar esquemas e ideas sobre la realidad, pues hay un apego irracional hacia las definiciones caducas. De nuevo, gracias por tomarte el tiempo de contactarme, saludos!

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  3. septiembre 15, 2016 @ 11:11 am Francisco Toledo

    Este es el tipo de análisis que la mayoria se rehusa a entendery aceptar, ya va siendo hora de que dejemos la pose y nos demos cuenta que en la actualidad sólo somos el basurero del pais vecino y de europa, no somos más que la mano de obra barata, vacaciones casi regaladas, un patio de juegos donde se les permite matar a especies en peligro de extinción y explotar nuestros recursos naturales.

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  4. septiembre 15, 2016 @ 12:52 pm ramiro

    Veo como que mucho odio y aires de superioridad contra los chilangos. Si se critica tanto el odio a los homosexuales, porque permitir y promover el odio a la gente del sur? TODOS SOMOS IGUALES!! Existen diferencias obviamente, pero hay que ser tolerantes y respetuosos. Creo que también ya es tiempo de que los sonorenses nos dejemos de esas mamadas… En el sur es donde más se manifiestan contra las injusticias, mientras que en Sonora somos bien pinchis dejados…. como bien explicas en el texto…

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    • septiembre 19, 2016 @ 6:48 am Alfonso Durazo

      Ni odio, ni aires de superioridad, como les gusta confundirse. Primero hay que entender el texto antes de criticarlo. Resultan muy buenos para andar acusando y sintiéndose agraviados por alguien que escribe la verdad. No hay faltas de respeto en el texto, hay falta de criterio en los lectores. Aprendan la diferencia.

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    • diciembre 16, 2016 @ 4:26 pm Guillermo Astorga

      “TODOS SOMOS IGUALES” la falacia mas vendida y con mayor éxito en las ultimas décadas. Ni un solo humanos es igual a otro, no hay, no existe; ni los dedos de tu mano lo son, ni las huellas digitales de cada segmento de un mismo dedo son siquiera parecidas. Pero la idea debas de “TODOS SOMOS IGUALES” es estandarizar sociedades, modular conciencia a una misma pulsación, y así poder establecer control adecuado y dominio total de individuos de carácter romo, maleables; “IGUALDAD” de tal manera que cualquiera que se atreva a ver que somos diferentes y hacer una objeción al respecto, será identificado como un bicho raro, retrograda, de mente obtusa, que no comprende que todos, hombres, mujeres, niños, ancianos, ciegos, embarazadas, mudos, asesinos, homosexuales, pedófilos, calvos, políticos; somos iguales.

      Bien por el intento de abrirnos la mente al mega-fraude, porque todos somos distintos, y hacemos y pensamos, diferente, y eso es lo que hace grande a una sociedad: DIVERSIDAD.

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  5. septiembre 15, 2016 @ 2:13 pm Juan

    Tus ideas tienen sentido…en parte. Si el sonorense está chingón y mucho mucho de México, Pacífico Norte. No es necesario que ataques a otra parte de México (en este caso, todo lo que está abajo de Villa de Seris o lo chilango) para que resulte efectiva tu idea. Con ese tono solo deterioras lo que podría estar bien construido. Pinche ego siempre le rompe la madre a las grandes ideas.

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  6. septiembre 15, 2016 @ 2:25 pm Gibrán

    Lo que no entiendo es qué tiene que ver el acento de un pueblo, el que sea, llámese sonorense, güacho, gringo, etc, con la instauración de minas que contaminan, con los crímenes de los políticos y no políticos, o con la dejadez o no dejadez de un grupo social. No tiene nada que ver una cosa con la otra. Tal parece que nuestro amigo nunca conoció la teoría de conjuntos, y si así lo hizo, ya lo olvidó. Pensé que en este texto habría un análisis lingüístico y fonético de nuestro acento, que en efecto está bien macizo, pero sólo encontré mucha confusión de parte del autor querer sumar peras con manzanas.

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    • septiembre 19, 2016 @ 12:05 pm Rafael Barajas

      Para entender “que tiene que ver” el acento con el quehacer social, politico y económico de un pueblo, hace falta leer mucho Gibrán, entrevistar muchisimas personas a profundidad, hablar varios idiomas y sobre todo conocer la historia de ese pueblo. Los elementos paralinguísticos como el acento transmiten hasta el 80% de la información que se intercambia en una conversación verbal, el 20% restante lo hace el discurso. ¿Has escuchado el acento aleman de Berlin, el frances de Marsella o el ingles de Sudafrica? El acento de una persona expresa no solo donde ha crecido o el clima de su zona. En el acento resuenan nuestros ancestros; sus batallas, su peregrinar, sus mestizajes, sus acuerdos, sus locuras y sobre todo sus emociones, que se heredan de una generación a otra, en un discreto proceso que ocurre todos los días de manera inconsciente. Te invito a que lo reflexiones y si continuas pensando que me equivoco, eres libre para escribir tu propia crónica sobre el tema, ya que sería interesante conocer tus puntos de vista, si los tienes.

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      • septiembre 19, 2016 @ 4:07 pm Gibrán

        Rafael, antes que nada agradezco tu respuesta, pensé que no habría. Por otra parte también te felicito por aquel muy buen artículo sobre los adictos que publicaste, lo considero tan bueno que lo compartí en demasía con personas interesadas y afectadas por la problemática. Felicitaciones por esas reflexiones de nuevo. Ahora, entrando al tema: Me molesta y mucho tener que dar mi CV para que mi opinión obtenga validez, ahora resulta que todos deben de ostentar un grado académico de altura para que su opinión pueda ser tomada en cuenta. Soy músico compositor de profesión, mi especialidad es el análisis musical, pues un compositor que no analice la música es un ciego caminando al borde de un abismo. Mis credenciales son la Escuela Nacional de Música de la UNAM, hoy Facultad de Música. Una de mis especializaciones es el análisis musical de la música tradicional sonorense en su estructura general y particular (en este portal podrás encontrar un ensayo que escribí hace un año). Por ello, tengo plena licencia para hablar sobre los sonidos y su forma de expresión, pues, tengo facultades para poder transcribir cualquier clase de sonido al papel: el “patinar” de una llanta, el trinar de un ave, y hasta el acento sonorense lo puedo poner en el pentagrama, con el timbre de voz incluido (lo he hecho como diversión). Comprendo plenamente la naturaleza del sonido (el acento, antes que otra cosa, es sonido, una forma organizada del sonido) y las emociones o sentimientos que se han vertido en él a través de los milenios, en todos sus modos, y en todas sus dinámicas. Por tanto, estoy totalmente facultado para ilustrarte que un sonido dista mucho de manifestar un problema de justicia, político o económico, como son los que has mencionado en tu polémico artículo. La naturaleza del sonido, Rafael, es de dos clases, la espacial y la íntima, las dos son codependientes, pero la íntima es la que podría, y sólo podría un grado insignificante, manifestar lo que tu quieres forzar que el acento de los pueblos manifieste. En pocas palabras, no tienes ningún sustento real, objetivo, claro, científico, reproducible, más que tu deseo personal, para argumentar que el acento refleja la lucha de clases. No, Rafael, no es por ahí, zapatero a tus zapatos. Afortunadamente no eres el único que ha viajado por el mundo, ni el único que ha convivido con personas de otras nacionalidades con sus respectivos acentos, y mucho menos eres el único que ha estudiado algo, lo que sea. ¿Molesta mucho tu cerrazón? sí. ¿Molesta tu desprecio a la opinión diferente? También. ¿Molesta el tufo racista de tu texto? Mucho más, pues ese cosmopolitismo que presumes se reduce al bluff. Reflexionando sobre lo que has escrito, se me vino a la mente que tal vez quisiste hacer una analogía sobre la evolución de nuestro acento con los cambios socio-político-económicos sufridos por los sonorenses, pues a lo mejor eso quisiste hacer, pero tampoco lo lograste pues de haber sido así todos te hubiésemos entendido y aplaudido por tu técnica en la pluma, pero no fue. Lo siento, Rafael, aplaudo mucho, y de verdad mucho, tus aciertos, pero de igual manera condeno un texto muy mal logrado, y peor defendido. Lo más sensato es aceptar que “se te chispoteó”, no pasa nada, todos nos equivocamos. Menos soberbia y más humildad, los pies sobre la tierra se apoyan mejor. Cuando gustes clases sobre teoría del sonido, teoría de la música, y teoría de la composición, te doy tarifa, así comprenderás mejor la naturaleza de los acentos de los pueblos. Un apretón de manos.

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        • septiembre 20, 2016 @ 8:42 am Sonorense

          Qué buena tunda le dieron al autor, y sin ninguno de los insultos (que bien se merecía). Como decíamos en la secundaria, ¡ardeeee!

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        • septiembre 20, 2016 @ 3:03 pm Rafael Barajas

          Incluyendo las críticas e insultos a mi persona, considero que lo que escribes es hermoso y al parecer eres un buen músico, sin embargo, te equivocas al pensar que el acento de una persona es sólo sonido y que no puede expresar nada más que eso…pues es como decir que un ser humano es sólo carne y huesos… Te recomiendo leer a la escuela rusa de linguistica. Voy a pedirte que no lo tomes personal Gibrán, en gran medida el objetivo de mi crónica es precisamente generar éste foro de discusión, poner a la gente a pensar y a comentar, de manera que te agradezco infinitamente por enriquecer éste trabajo y te invito a profundizar en el tema con apertura a nuevas perspectivas, un gran abrazo para ti y para todas las personas a las que les ha provocado “algo” mi escrito.

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          • septiembre 21, 2016 @ 4:20 pm Gibrán

            Yo estoy convencido que el sonido expresa algo más que sólo vibraciones a través del aire, hay sentimientos, espíritu, esencias, pero todas trascienden lo mundano, su origen son quasimísticas, si no es que totalmente místicas o etéreas, y en esos niveles los problemas sociales son “inexistentes”. Y lo entrecomillo para no parecer cerrado o dueño de la razón, estoy muy abierto al debate. Mi postura es que la música, como las demás manifestaciones artísticas auténticas, trascienden nuestros problemas mundanos, son de otro orden y por ello no pueden reducirse a magnitudes. ¿Se pueden medir? Sí, pero no con las convenciones comunes de nuestro sistema de pensamiento. Como te das cuenta, pensamos casi lo mismo en relación al sonido (o el acento), pero un sabio me dijo que “lo adyacente es muy difícil de homologar”. Un abrazo, y bueno, creo que es la primera vez que me “enfrasco” en una argumentación por internet, señal de que el texto provocó algo, jajajajaja. Desconozco sobre la escuela rusa, no niego que pueda encontrar verdades en ella. Un abrazo nuevamente y si consideras que hubo algún insulto de mi parte, una disculpa, puedes creer en mi palabra que nunca lo hubo, coraje tal vez sí, pero insultar no. Solamente hice un posicionamiento fuerte ante lo que yo considero un error. Antes que nada el respeto por más en desacuerdo que esté con algo. ¡Un abrazo!

          • octubre 6, 2016 @ 10:55 am Daniel

            Deje de leer el artículo cuando me di cuenta que eras un PENDEJO, ¿cómo me di cuenta?, cuando mencionas que chilango es todo aquel vive de Villa de Seris para abajo.

        • febrero 3, 2017 @ 10:05 am Nan

          La verdad estoy muy de acuerdo con lo que Gibran dice, Pienso que este texto sigue promocionando el racismo contra el sur especialmente los chilangos y que ne pocas palabras el autor es racista contra los chilangones, tantas cosas positivas tiene la cultura sonorense que es de admirar y de promocionar la cosneracion de lenguas y raices como lo tiene Mexico. Mexico es una ciudad soberbia hay que aceptarlo que tambien tiene cosas negativas. Pero cual es el punto de la discriminacion y el racismo por ambas partes, ???? Hasta que punto es falta de criterio para aceptar la opinion de rafael? Tu articulo se puede considerar una buena analogia, pero siento que tiene al racismo y el odio como tema central, compartes las ideas de TRUMP???

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          • marzo 17, 2017 @ 6:17 pm Rafael Barajas Valenzuela

            Estimad@ NAN, me pareció q ya se había aclarado el punto q mencionas del racismo, el texto retrata la realidad, no mi visión personal. Como psicoterapeuta, he observado y escuchado a miles de personas, de todas partes del mundo, bajo las situaciones de violencia, enfermedad y estrés mas difíciles. Eso me ha brindado una perspectiva muy amplia del problema humano, siendo los regionalismos, un fenómeno urgente de estudio, pues en esta era de gris y sumisa uniformidad mexicana, las comunidades más originales y pintorescas, se han ido diluyendo e integrando al “magnanimo” proyecto de nación que se ha venido fermentando por los ultimos 100 años, desde allá, donde tienen todo bajo control, en guacholandia… Respecto a Trump, considero q si en verdad deporta a todos los paisas que andan allá y logra reforzar la frontera, será un gran catalizador de la lucha social en México: sin la posibilidad de escapar a los united states, cada vez mas ciudadanos mexicanos exigirán una vida digna, por las buenas y por las malas.

  7. septiembre 15, 2016 @ 4:52 pm rene luzanilla

    Aclarando …de escuinapa para abajo… la zona sur del estado esta representada en el escudo del estado …candidato a doctor…saludos desde el valle de yaqui…que no???

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  8. septiembre 16, 2016 @ 12:41 pm Ruben Pineda

    El acento lo empezamos a perder cuando cambiaron los nombres de Oposura (hoy Moctezuma), Oputo (hoy Villa Hidalgo), Sonoyta (hoy Plutarco Elias Calles).
    También estoy en descuerdo con los “personajes cheros” en radios comerciales, es una ofensa escuchar a gente inmaculadamente imbécil tratando de imitar el acento sonorense.
    Trato con gente nacida y que sigue viviendo en Oposura y de Huasabas que siguen fieles a sus raices, por desgracia los que emigran a Hermosillo son los que hechan a perder el asunto que nos ocupa.

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    • septiembre 19, 2016 @ 12:09 pm Rafael Barajas

      Totalmente de acuerdo Ruben. Es bien conocido que el acento en el area de Huasabas y Granados es bastante especial. Gracias por comentar!

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  9. septiembre 16, 2016 @ 2:45 pm José Luis Sibaja

    Soy chilango y tengo más de veinte años viviendo en Sonora. Con el tiempo me dicen que mi acento no es de aquí ni de allá, pero tanto los valores, el orgullo y las raíces que tengo como mexicano, son los mismos que nos unen como país de Norte a Sur y de Este a Oeste. Rafael Barajas, considero que hay que tener ética y mucho cuidado al tratar temas tan delicados que involucran regionalismos, se sujetan de un hilo muy delgado que de romperse puede llevar a la intolerancia. Tu texto me dejó un sabor más agrio que dulce y me incomodó en varios aspectos, porque mucha de mi familia es del Sur y no coincido con tus puntos de vista. Los respeto, pero no puedo estar de acuerdo del todo. Ojalá un día podamos conocernos personalmente para intercambiar opiniones. Saludos.

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    • septiembre 16, 2016 @ 8:00 pm David Martínez

      Muy de acuerdo contigo, mucha intolerancia e ignorancia; en ligarse hablar de fonética o lingüística, dijo con “frases más elegantes” los típicos arrojos ignorantes y regionalistas contra la gente del sur…. Yo me pregunto: Sonora ha aportado más a la cultura general de México, lingüística, artística, gastronómica, que el resto de la república? Digo, para tener el valor moral de criticar a “los del sur”.

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    • septiembre 19, 2016 @ 10:22 am Rafael Barajas

      Hola Jose Luis, gracias por tu interes, aprovecho este comentario para aclarar un punto muy importante, al parecer has decidido que el escrito te molesta y has comentado precisamente eso. Sin embargo, fuera del titulo que se le ha asignado, mi crónica NO describe o propone un antagonismo regionalista, de hecho son los comentarios como el tuyo que si lo plantean, si prestas atención, podrás percatarte de que lo descrito es el deterioro del carácter o personalidad de los mexicanos, en general, partiendo del análisis de su acento. Hay que saber de donde venimos para saber hacia donde vamos Jose Luis, mi objetivo es brindar nuevas perspectivas sobre problemas viejos y obviamente eso puede causar molestia a ciertas personas, lo cual espero se traduzca en algo positivo. de manera que habra quienes ahora se inspiren y escriban su propia crónica tratando de explicar que el acento de una región se debe a factores trillados y simplones como el clíma, la dieta o el paisaje, los cuales son solo elementos secundarios, pues el ser humano y su capacidad de producir lenguaje verbal es mucho mas complejo. Respetemos nuestra capacidad de descubrir y generar nuevo conocimiento, te parece?

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  10. septiembre 18, 2016 @ 12:57 am Arturo Villalba

    Lo que es ser un completo ignorante. En la Ciudad de México hay por lo menos unos 15 acentos, tan distinto el acento de Tepito del de la Roma como el veracruzano del regiomontano. Casi tan diferente como el acento de la Sierra con relación al acento de Guaymas, por cierto. ¿Los de Guaymas no cuentan como sonorenses por no “sonar” tan golpeados?
    No hablemos ya de perfectas imbecilidades históricas como “nuestro nahuatl”. Por nuestra zona, llamada Aridoamérica, JAMAS se habló nahuatl (o sea, si vamos a ser regionalistas, ¡vamos a serlo en serio!). Pero ok, exterminaron “nuestro nahuatl”. Que alguien le avise a los 1.5 millones de nahuales que todavía lo hablan, por favor.

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  11. septiembre 18, 2016 @ 8:22 am Alejandro Valenzuela

    No me explico cómo una persona que ha egresado de la Universidad de Sonora y que es fundador de la Asociación Mexicana de Terapia Asistida por Animales (AMTAA A.C.) que tiene diversas especializaciones y postgrados en el extranjero y actualmente es candidato al doctorado en psicología por la Universidad de Kansas, puede hilvanar tantas sandeces juntas. En primer lugar, todas las personas en el mundo hablan diferente a las demás. Los acentos no son feos ni bonitos: son diferentes. Nuestro acento, el sonorense, no tiene nada qué ver con los pueblos originales: si Rafael Barajas (que por desgracia no es El Fisgón) supiera de lo que habla, viera que el acento de los yaquis (al que conozco a profundidad) está en las antípodas del acento del español del sonorense mestizo. Tenemos tantas cosas de qué enorgullecernos que me parece un desperdicio sentir orgullo por una pendejada como esa. Además, no puede evitar echarse la hablada del regionalismo ramplón: de Villa de Seris para allá… Nomás como un breviario cultural al futuro doctor Barajas, en cierta ocasión estaba en Mértida, Yucatán, y la empleada del hotel, con acendrado acento meridiano me preguntó que si yo era guacho. Le dije que me dijera qué quería decir con guacho y me contestó contundente que todos los que no fueran de la península de Yucatán eran guachos, haciendo un además como señalando el resto de México. Yo, desde luego, le dije que entonces era guachísimo… Otra, ya que estoy entrado en la instrucción: en una ocasión, Raquel Padilla preguntó a sus contactos qué acento de México les gustaba más. Allí hubo variedad, pero un ingeniero civil platicó que a él le gustaba más el sinaloense porque recién egresado trabajó allá y anduvo flirteando a una muchacha. Cuando esa muchacha le preguntó que si que hacía, él muy ufano le dijo que era el ingeniero. “Haaayaa, veeerga” le dijo ella con el candor que allá se usa esa expresión… Bueno Rafa, el mundo no termina en Kansas (y mucho menos en Laurence, Kansas).

    Después de ver las respuestas del autor en Facebook (que citar su curriculum elevó sus consuntas, que vendrán muchas crónicas a Crónica Sonora) no pude menos que pensar en la siguiente frase: Dicen que ser pendejo es como estar muerto. El muerto ni cuenta se da que está muerto, pero hace sufrir a los demás.

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  12. septiembre 18, 2016 @ 9:03 am Rubí Edith Landeros Pineda

    Con todo respeto para el futuro doctor, pero me parece tan intolerante y discriminatorio su texto. El acento con el que se comunica una persona, es verdaderamente lo que menos importa, la esencia de sus palabras, es lo que realmente vale la pena.
    Creo que en la siguiente oportunidad que tenga de escribir, infúndale esencia a sus palabras, no sólo tono.

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  13. septiembre 18, 2016 @ 11:34 am Rafael Barajas

    En verdad se agradecen TODOS los comentarios, es un gusto observar reacciones tan diversas al escrito y cómo cada persona expresa su sentir y pensar con absoluta libertad. Quisiera compartir un poco más sobre el contenido, siendo el primer punto que la palabra escrita, la literatura, es solo el vehículo de las ideas y emociones; el plural foro de CrónicaSonora no es un rígido “Journal” Académico, razón por la cual cada colaborador aporta su visión subjetiva del tema que decide tratar, aun así, tengo la satisfacción de que la información que proveo es verídica, fenómenos como el acento pueden y deben estudiarse desde perspectivas tanto linguísticas como psicológicas, siendo estas últimas las menos exploradas. El acento es mucho mas que su definición linguística, ya que tambien es objeto de la ciencia de la conducta y de la psicología social, funge como recipiente de la cultura de X ó Y población, de su expresión intelectual y emotiva, de ahí que el carácter de un pueblo si puede juzgarse por el acento que practica. El segundo punto es que el título de la publicación es siempre una decisión editorial, el tercer punto es que la Lengua Nahuatl dio origen a todos los dialectos de las tribus de Sonora, con excepción del Comcaac, lo cual hace este último aún mas especial y si bien aún prevalezcan pequeños grupos que hablan el Nahuatl, el exterminio fue y sigue siendo real. Y el cuarto punto es que solo porque esta información sea nueva, diferente, cliché, irritante o contradiga lo que has escuchado o leido en otras partes, no la hace menos verdadera, su validación proviene tanto de fuentes anecdóticas como bibliográficas.

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  14. septiembre 18, 2016 @ 2:07 pm Maryna

    Como buena sonorense, voy a exponer mi comentario de golpe y sin filtros : no me gustó tu escrito. Para tener un currículum tan amplio y elegante, tu texto está desarticulado. Si intentaste ser sarcástico, la verdad, no te salió y te lèes ofensivo, pretensioso e intolerante. Al igual que Gibrán también esperaba un análisis lingüístico y fonético del acento sonorense, que expusieras algo así como,de que manera influyen las condiciones climáticas en los acentos,eso hubiera sido interesante. Ahora, entiendo lo que quieres decir cuando mencionas que este espacio no es un journal académico, aún así, considero que no es razón para perder el decoro y presentar un escrito en el que se muestra desprecio por otras personas sólo por su acento y lugar de nacimiento, antes de ser sonorenses, sinaloenses, o de cualquier otro estado, somos seres humanos. Sinceramente me preocupa un poco que un psicólogo de tu talla piense de esa manera(aunque, cada quien sus creencias) y terapeuta (madre mía!!!,acertado de tu parte poner tus datos de identificación 😉 ). Saluditos!! 😀

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    • septiembre 18, 2016 @ 5:34 pm Rafael Barajas

      Me halaga tu comentario Maryna, es muy bueno que exista la diversidad de opiniones y sobre todo que se expresen, te felicito por el valor y por el gran interes en mi crónica, sería interesante conocer tus puntos de vista en tu propia crónica sobre el tema, saludos!

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    • febrero 15, 2018 @ 12:09 am aimee

      por favor los intolerantes resultaron los mas aburrido aquí

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  15. septiembre 19, 2016 @ 4:29 pm enrique

    lei tu texto con voz de los cheros que hablan en el radio, o pior (que es peor que peor) con la voz del tata chile bola. ¿eso es bueno o malo? como sea, soy de villa de seris, he viajado por el mundo, he escuchado mil acentos diferentes, no quiero poner mi curriculum pero apenas así pondrías atención a una crítica pero no te salió el chiste.

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    • septiembre 20, 2016 @ 5:08 pm Rafael Barajas

      Tu comentario es muy valioso Enrique, pues expones de manera clara el aspecto del escrito que irrita a tantos; mi crónica describe la idiosincrasia del Sonorense en su aspecto mas criticable, algunos lectores pueden pensar que soy yo el equivocado, que soy grosero y blah blah, pero en realidad es la CULTURA que tenemos la que es equivocada y grosera, tú mismo lo dices: “voz de los cheros…voz del tata chile bola”. Hacer berrinche y acusarme por ser el mensajero de malas noticias es sólo una manera de evadirse de lo que es en verdad importante. Tanta “crítica” visceral y desatinada ha desviado la atención hacia una discusión absurda sobre regionalismos rancios, que en lo personal me resultan caricaturescos. Hay mucho mas que eso en mi crónica y los comentarios al respecto han brillado por su ausencia, fenómeno que por lo menos a mi me sirve como una fiel herramienta diagnóstica sociocultural. Gracias por tu participación!

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      • febrero 15, 2018 @ 12:18 am aimee

        Me parece que esta perfectamente explicado y lo que quisiste decir lo hiciste, no se porque no han entendido todo el texto. Será que soy de sonora ; pero al mismo tiempo soy de fuera. Créeme se de lo que hablas; lo entiendo muy bien. Mientras mas tiempo he pasado lejos del terru&o. se hizo mas notorio. No me tomo nada personal y no soy intolerante.

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  16. septiembre 24, 2016 @ 8:20 am Carlos G.

    RAFAEL BARAJAS, Lo que más me sorprende es tu valentía para hacerte llamar Sonorense insultando así a grandes personas que son Sonorenses de verdad y que no necesitan compararse con una realidad lejana para sentirse mejores; grandes amigos, familia, mi esposa y mi primer hijo son Sonorenses por ende me niego a aceptar que una persona como tu con esos pensamientos tan limitados pueda osar el hacerse llamar Sonorense. Al Sonorense lo respeto, lo admiro, lo he llegado a conocer y lo importante es que cada vez hay menos como tu. Sonora no es Hermosillo, es la sierra, es Cajeme, es la sonrisa de su gente, de la gente que lucha por su pueblo, no de mantenidos de un sistema académico en decadencia como (asumo con toda la responsabilidad que uno obtiene al hacer asumpciones sin saber pero que dadas tus letras) consideró debe ser tu caso.

    Un Sonorense que se respete no le importa esos rasgos racistas de los quieres forzar y llamar identidad, el Sonorense en general si es conservador, pero preguntón y no conformista, el Sonorense que yo conozco es trabajador y ve por el futuro, el Sonorense que yo conozco es de Yécora, Moctezuma, también es de Baviacora, Pitiquito, del poblado Miguel Aleman, de Ciudad Obregón, de la Choya, no solo de Villa de Seris al fracc. Monterosa pasando por el Blvd. Kino y el Morelos ya que leyendo tu texto “supongo” de nuevo también has de negar al Sonorense que viaja por el Quiroga, al que vive en la Manga, al que trabaja honradamente manteniendo a su familia en la Ford y vive en la Nuevo Hermosillo, al que viaja cada fin de semana a la capital trabajando en las minas mexicanas explotadas por canadienses y que están en Sonora.

    No me explico que clase de Sonorense buscas crear, pero el que como intelectual deberías buscar impulsar es el que deje de ir a marchas como la de la familia natural, al que se queja de un acento pero usa los apoyos, los dineros del gobierno que entidades como la CDMX, Edo. Mex, Nuevo León, Jalisco, etc… generan o a poco no sabías que Sonora no aporta ni siquiera el 3% al PIB. Si eso quiere decir que tus carreteras, tus becas, tus estudios en la UNISON, tu sociedad AMTAA A.C utilizó, utiliza y utilizara impuestos que de los cuales el 97% son generados por el resto del país, sí tu educación fué gratuita es gracias a los que hablan cantadito, gracias a los que se dicen del norte pero para ti no son como Nuevo León, los que son costeños, los que viven en otros desiertos, y tu situación debe ser mucho peor porque ni siquiera cuentas a todo Sonora dejas de lado a la parte agrícola como Cajeme.

    Llegue a este sitio por el excelente relato de una dueña de una estética (http://www.cronicasonora.com/real-del-crimen/) que sin necesidad de credenciales y solo con su escritura retrata una realidad de Sonora, lo tuyo, lo tuyo da vergüenza y no debería ni de permanecer en este sitio, aunque mantenerlo sera un buen relato para el futuro, voltear y ver lo retrógrada de tus teorías; poder decirle a mi hijo: mira ese era un “intelectual” Sonorense ahora eso ya esta superado. Porque el Sonora que quiero para mi hijo no es el que se limite a diferenciarse por el acento o la intolerancia al calor del verano bajo la refri puesta a 18° C (con un subsidio pagado con dinero generado por los “chilangos”), por mi hijo luchare por un Sonora progresista, que respete a su país, que aporte al PIB más del 3% y no un Sonorense que como adolescente ante sus padres suponga que no que depende más de la familia(en este caso las demás entidades), deseo que mi hijo se convierta un Sonorense como Gibran que sabe que mezclar peras con manzanas pueden hacer un buen postre(https://www.youtube.com/watch?v=SCDrC8DNxbg) y nada más.

    No te culpo, en tiempos del Brexit, de Jan Brewer, y de D. Trump ha de ser difícil no compartir ideales, y se que no es personal porqué también sé que no eres el único en Sonora que piensa de esa manera, la ignorancia es muy poderosa y se propaga rápidamente, recuerda como profesional que dices ser hiciste un juramento, a tu nación, tu patria, y sobretodo al conocimiento; así que apegate a la razón y no a la cerrazón y te ruego no te vayas por lo fácil al escribir y busca más aportes del Sonorense que el acento y una tecatona bien helada en el verano, te darás cuenta que no es una tarea difícil porque Sonora esta lleno de gente exitosa y deseo que tu seas uno de esos.

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    • septiembre 25, 2016 @ 9:47 am Rosa Maria Lopéz

      Que risa me das Carlos G. tus ideas son las que están bien equivocadas, ahí estas igual que los otros que atacan al autor, solo porque les da coraje que presente una realidad que nos incomoda a todos, entiendo tu frustración y tus ganas de defender a las pitayas, al chiltepin y a todos esos agricultores corruptos de cajeme que se han estado acabando el agua del estado, pero nada de eso viene al caso mijito. Mejor pon atención cuando lees para que no andes haciendola de tos por tonterías. A mi me quedó muy claro desde la primera vez que leí la crónica, que el autor, quien es un psicoterapeuta experimentado, retrata la idiosincracia sonorense EN GENERAL, como se hacen bolas, en serio. Basta salir a la calle a encuestar gente y preguntar ¿que piensa usted del acento chilango? te aseguro que la gran mayoría te van a responder que está feo, así muy naturales sin ningun reparo en ser politicamente correctos y tambien te van a decir que el acento sonorense es muy bonito. Muy menso tu berrinche y tu comentario Carlos G. mejor aprende a analizar lo que lees y entonces expresas tu opinión.

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  17. septiembre 24, 2016 @ 1:39 pm Daniel Landavazo

    Pues dices bien Rafael, es la cultura, el modo de vida del Sonorense que nos tiene bien atrasados, basta aterrizar en el avión para contemplar el terregal que sigue siendo la ciudad capital Hermosillo, desde ahí empezamos mal. No voy a entrar en detalles, pero leo la mayoría de los comentarios y me parecen mal enfocados, muchas faltas de respeto hacia tu persona y hacia el complejo análisis que realizas (no estamos acostumbrados), ten la tranquilidad de que habemos quienes si podemos mantener la atención y concentrarnos por mas de 5 minutos, ten la certeza de que te leemos y disfrutamos en gran manera tu trabajo, supongo que te has divertido con la revuelta en la granja, sigue así y a lo mejor los lectores agarramos el buen hábito de comentar y compartir este tipo de trabajos tan trascendentes, ¡mucho éxito!

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  18. marzo 17, 2017 @ 2:25 pm Edgar A

    Siempre resulta muy incomodo para las personas que no son originarias de Sonora, o muy letrados que han convivido con culturas diversas, el sentir y pensar del Sonorense común, el de a pie por asi decirlo, Rafael Barajas, no hizo mas que exponer el pensamiento general de un típico Sonorense, como lo digo lastimosamente para muchas personas la mentalidad de la gente de esta zona es asi, un capitalino por asi decirlo viene a esta tierra y la siente propia, un Sonorense va a la capital y no siente la tierra propia, mas sin embargo es muy celoso de su tierra cuando llega alguien de fuera y le hará sentir a cada momento que no es una persona de esta región, el apodo de guacho no te lo quitaras en toda la vida así tengas 30 años viviendo en esa region, lo que mucha gente no entiende es que México es un país muy diverso, unido por un gobierno que desde la perdida de sus territorios trata de homogeneizar la cultura, resulta simpático como los libros de texto proliferan los conocimientos de las culturas centralitas dejando muy de lado las valiosas culturas regionales que mas sin embargo se siguen sosteniendo, al Sonorense se le critica mucho por su exagerado regionalismo y lenguaje franco y directo que resulta ofensivo para muchos, pero esa es su esencia y es lo que lo ha mantenido en pie en tierras donde la naturaleza no regala absolutamente nada, yo mas bien mas que criticar habría que conocer la cultura y esencia del Sonorense, respetarla y no tratar de homogeneizarla con la del resto del pais.

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  19. enero 10, 2018 @ 1:11 am Rolando Tamayo

    Buenas noches, después de haber leído a grandes rasgos todo lo anterior, expongo los siguientes comentarios:
    Soy originario de la CDMX, o sea, soy un “chilango” (que yo sepa, en todos los estados de la República les dicen “chilangos” únicamente a los oriundos de la Cd. de México; no así a los habitantes de las demás regiones del país). Viví 52 años en la Ciudad de México, y apenas llevo cuatro años viviendo en Hermosillo. En la CDMX viven 9 millones de habitantes, eso sin sumar los de las zonas conurbadas de los Estados de México, Hidalgo y Morelos que van allá diario a trabajar. Por eso, en la CDMX hay muchos tipos de acentos, según el nivel cultural, socioeconómico y el tiempo que lleven viviendo ahí los recientemente inmigrados. No todos los de la CDMX hablamos “cantadito”, como los pobres de las películas de “Pepe, el Toro”; así como también, no todos los de Hermosillo hablan “golpeado”, como las caricaturas de ‘Speedy González’, a pesar de que son casi un millón de habitantes. Mis familiares son originarios de Zamora, Michoacán y algunos tienen viviendo en Hermosillo desde fines de los años cuarenta, siendo el Dr. Jesús Tamayo Barbosa, hermano de mi padre, el primero que vino a radicar aquí. Pocos años después, invitó a muchos miembros de la familia a mudarse para acá, entre ellos a su tío Próspero Barbosa, con quien puso el primer negocio de carnitas estilo Michoacán en la calle Morelia, en el Centro. Pues bien, muchos de mis primos, algunos de los cuales nacieron aquí, no solo tienen el característico acento de Hermosillo; sino que también tienen ese ‘regionalismo’ tan peculiar, que consiste en ver a la “gente del Sur” como ‘presumidos’ o que “creen que todo lo saben”; además de que son más ‘feos’, ‘prietos’ y ‘chaparros’… Y muchos de mis familiares me dicen “guacho”, a pesar de que soy más alto y blanco que ellos. Curiosamente, no se ponen a pensar que sus padres son “del Sur”; y creen que por el hecho de haber nacido aquí, mágicamente adquirieron las características del estereotipo físico del sonorense.
    Platicaba hace poco con el Mtro. Ignacio Lagarda, Cronista Municipal de Hermosillo, y me comentaba que aproximadamente el 70-80% de los hermosillenses NO SON ORIGINARIOS DE SONORA, SINO “DEL SUR”, la mayoría de una segunda o tercera generación. Esto seguramente se debe a que Hermosillo (antes Villa del Pitic) se comenzó a consolidar formalmente como ciudad allá por 1825. Antes era un presidio y había poquísimos residentes hispanos y otros europeos; pero la mayoría eran indígenas nómadas, principalmente comcáac (seris). Incluso, el nombre de ‘Hermosillo’ proviene del general jalisciense José María González de Hermosillo, o sea… ¡un “guacho”!
    Particularmente, pienso que los regionalismos son una especie de mecanismo de identidad de los miembros de una comunidad que tienen características comunes. Si bien, es bueno analizar los orígenes y diferencias de los acentos hablados en nuestro país, considero poco constructivo criticar en forma despectiva o negativa los demás acentos (chilango, tapatío, jarocho, etc.) pues todos formamos parte de una gran familia mexicana que, por cuestiones étnicas, climáticas, de distancia o de cultura, adquirieron ciertas diferencias o particularidades.
    Una aclaración: el idioma náhuatl no se hablaba en Sonora. Se hablaba –y se sigue hablando– en varias regiones del Estado de México, Puebla, Guerrero, Hidalgo, Veracruz, Oaxaca, Durango, Morelos, Ciudad de México, Tlaxcala, San Luis Potosí, Michoacán y Nayarit. En Sonora se hablaban algunas lenguas, lejanamente emparentadas con el náhuatl, llamadas uto-aztecas, yutoaztecas o yutonahuas, tales como el pima, pápago, ópata, yaqui y mayo.
    Como fuereño, pienso que Hermosillo y sus habitantes son únicos, tan únicos como los de cualquier otra región del país. Pero pienso que a Hermosillo le falta tener una mayor identidad. Creo que, paradójicamente, esa es la razón principal por la cual los hermosillenses tienen un ‘regionalismo’ tan exacerbado frente a los “del Sur”, como si estuvieran siempre a la defensiva, o para “compensar” algún posible odio-admiración que, me parece, existe hacia la identidad y riqueza cultural que hay en la CDMX, donde la mayoría de la gente está orgullosa de los orígenes aztecas, las pirámides, la capital Mexico-Tenochtitlan, conquistada en 1521, y que dio origen al nombre de nuestra nación; las tradiciones (día de muertos, posadas, día de la virgen, etc.) los museos, teatros, edificios, universidades, lugares turísticos (Xochimilco, Garibaldi, Palacio de Bellas Artes, la Catedral, salones de baile, etc.), las tortas de tamal, los esquites, atoles de muchísimos sabores; donde las quesadillas pueden tener infinidad de ingredientes, no solo queso… entre muchísimos otros etcéteras. Por ejemplo, he oído decir a muchos hermosillenses hablar mal de su ciudad: “Hermosillo es un pueblote”; también he oído decir a muchos: “es muy rica la comida de México”, “en México te dan muy buen servicio en los hoteles y restaurantes”; “yo estudié en México” (dicen con orgullo). Cuando recién llegué a esta ciudad, quise conocer mucho de la ciudad, su origen, sus principales monumentos, etc. Les pregunté a varias personas y nadie me supo decir la razón por la cual se llama Hermosillo; solo una me dijo que “parecía” que era por alguien que luchó aquí. También, nadie supo decirme el año aproximado de su fundación, ni que antes era un presidio. Nadie conoce el origen de la Virgen de Guadalupe pintada en el cerro, ni saben que fue un danés quien la pintó. Los museos tienen exhibiciones muy pobres, y no abren los domingos, que es el día en que pueden ir las familias. Pienso que los hermosillenses no han creado consciencia de la riqueza cultural de esta ciudad. Hermosillo no solo es el Cerro de la Campana, la carne asada, las tortillas sobaqueras, la gallina pinta (no sé por qué tiene ese nombre, si no le ponen pollo), coyotas, tamales, coricos, pitayas y cervezas. Hermosillo es mucho más que eso. Yo amo a esta ciudad, donde, a diferencia de la CDMX, llegas a cualquier parte máximo en 20 minutos; la gente te saluda en la calle y te hace plática, hay mujeres muy bonitas. Pero también hay mucha incultura y mucha cultura desperdiciada. Mucha gente tira basura donde sea; las calles están repletas de baches; el transporte público es pésimo; la atención al cliente en muchos establecimientos es nefasta, tal pareciera que están enojados o que te están haciendo un favor. Pienso que así el actual regionalismo “cerrado” podría cambiar a un regionalismo abierto, positivo y lleno de orgullo, si en las escuelas enseñaran todo lo relacionado con los orígenes de la ciudad, sus héroes y sus monumentos; habilitaran debidamente los teatros y museos, para que hayan más opciones culturales y de entretenimiento que únicamente los cines. Es en todos esos aspectos donde los que vivimos en Hermosillo debemos ponerle el acento. ¡Saludos a todos!

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    • febrero 15, 2018 @ 2:09 am Cecilia Schwarzbeck Bojorquez

      La población de sonora resulto con mayor presencia de genes europeos (mapa del genoma de los mexicanos) con el objetivo de que sea una herramienta a favor de la salud de los mexicanos, que facilitara el descubrimiento de enfermedades comunes entre los mexicanos ya hace algunos a&os. En Sonora si se habla Nahuatl, (2 400 personas) es la tercera lengua de mayor hablantes , debajo del Mayo, Yaqui y Guarijio. Son Lenguas migrantes también el Zapoteco y el Trique. El Opata ya se extinguió, el Kikapu , este le sigue y el Cucapa’ , lo hablan muy pocos. La lengua con mayor numero de hablantes es el Mayo. Asentamientos de españoles data desde 1530 , 1540 , aunque otros dicen que en 1614, llegaron misioneros, a diferencia de Mesoamerica en el centro de Mexico , no hubo un imperio sistema ,que colaborara con los españoles para el dominio, ademas estaba la resistencia Yaqui , que mantuvo a los españoles fuera del área hasta el siglo XVI. Después hubo expediciones y el asentamiento de las Misiones, de los padres jesuitas, en 1610, con ayuda de los Opatas, y lo consideraron parte de la Nueva Espana. El misionero mas famoso es Eusebio Francisco Kino llego 1687, jesuita italiano. La atracción inicial de los españoles fueron las tierras de cultivo;de las misiones le siguió la llegada de los colonizadores españoles y esto desato la violencia, se crearon los Presidios, fortificaciones para proteger a misioneros y a los asentamientos españoles. los nativos se fueron quedando sin sus tierras fértiles, hubo levantamientos, como el Seri y el levantamiento mas importante el Yaqui y Mayos 1740 a 1742, para expulsar a los españoles. la población estaba en mitad nativos y mitad esponola.. después de la época colonial, la independencia etc.. las tierras de los Yaquis y Mayos seguían atrayendo a los extranjeros durante el siglo XIX;. estos ya eran mexicanos en vez de españoles y finales del siglo era la llegada de norteamericanos. y también alemanes, italianos y rusos, libaneses árabes, sirios y chinos..y pasando hasta por la invasión de tropas francesas, por Guaymas., también por ahí entraron los alemanes en 1916, por eso la población tiene mayor presencia de genes europeos .

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    • febrero 15, 2018 @ 7:49 pm Rafael Barajas

      Buenas tardes Rolando, ojala todas las personas que han leído “a grandes rasgos” ésta crónica, generarán comentarios como el tuyo, con una extensión de más de mil palabras. Quiero agradecerte y decirte que el esfuerzo se aprecia. Tu comentario invita a la reflexión, la realidad es que la CDMX es una abominación ecológica y social, es el síntoma más grave y evidente del cáncer financiero en un país subdesarrollado, la CDMX es una pirámide moderna en la que trabajamos todos los súbditos del imperio chilango, desde acá en la pauperrima provincia les enviamos nuestros impuestos con amor. Es evidente que en el momento que abandonemos su construcción, se aliviarán muchos de los problemas de esta nación. La identidad regional, las raíces nativas del colorido ramo de diversidad de lenguas y prácticas autóctonas, es la única y verdadera riqueza cultural de México. Estoy de acuerdo en que Hermosillo es una pequeña sucursal del infierno en la tierra, pero la CDMX también es una tortura continua para sus habitantes/reclusos, un crisol encendido al que más de 9 millones de personas han saltado, es una ciudad gris y saboteada porque es habitada por un mar de empleados enojados, porque los dueños de todo viven en Suiza o algún otro lugar abominable donde las cosas si funcionan bien. Precisamente es gracias a que los únicos mexicanos que se sirven de la CDMX son los que tienen sus negocitos relacionados a las mafias políticas, que faltan aún décadas para que el proceso de evacuación y desmantelamiento de la CDMX sea iniciado. La única esperanza es que la autoridad competente a nivel internacional la declare zona de desastre ecológico y gestione su clausura. Ahora, objetivamente la historia de México es una de explotación y traición, la dictadura perfecta, un callejón sin salida. Es natural y saludable que haya quienes (tanto desde la vasta república como en la CDMX) no se identifiquen con esa historia, sobre todo las generaciones jóvenes, que empiezan a viajar y a comunicarse con el mundo, es una herencia cultural discapacitante la que tenemos en México, y vaya que todos los ciudadanos tenemos la obligación/derecho de escrutinarla con rigor, para sólo preservar prácticas y tradiciones que aportan calidad a la identidad y formación humana, sin importar que sean de origen prehispanico, colonial, post-revolucionarias o modernas. Es el concepto de si mismo que esta roto o incompleto en la mayoría de los mexicanos, pues tremendas torpezas se heredan de la misma manera que las grandes habilidades, observando y siguiendo el ejemplo de otros. El acento chilango, para el sonorense promedio representa en gran medida un simple mal habito, un ridículo glitch neurolinguistico fragmento de una programación colectiva infectada por algún virus inhabilitante del sistema operativo, representa pues, a la corrupción mexicana en su máxima expresión y eso estimado Rolando, va a tardar mucho tiempo en cambiar.

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  20. enero 10, 2018 @ 2:53 am Rolando Tamayo

    A continuación copio los posibles significados de las palabras “CHILANGO” y “GUACHO”:

    SE IGNORA EL ORIGEN EXACTO DE LA PALABRA “CHILANGO”
    • El integrante del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, José G. Moreno de Alba, aseguró que nadie sabe lo que significa ese sustantivo que causa controversias.
    • Chilango no es un gentilicio, como se ha especulado por algunos, ni tampoco se origina del náhuatl como aseguran otros. Tampoco, tiene referencia con la palabra guachinango o chile, explicó el también director de la Academia Mexicana de la Lengua.
    • No es una palabra prehispánica y de hecho es relativamente moderna, señaló, y aunque se desconoce el origen y significado, se sabe que fue utilizada para referirse a los habitantes de la Ciudad de México en la primera mitad del siglo XX.
    • Es el caso de la palabra “chilango” que no tiene una base o una raíz visible, lo que provoca que los hablantes o incluso algunos especialistas hagan falsas etimologías, mencionó.
    Fuente: http://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2008_481.html

    ORIGEN DE LA PALABRA “CHILANGO”
    El ensayista mexicano Gabriel Zaid en su artículo “Chilango como gentilicio” escribe que “chilango” es una variación que se realizó en el Estado de Veracruz de la palabra chilango que proviene del maya xilaan que significa desgreñado. En el mismo artículo se hace referencia a César Corzo Espinosa quien propuso que la palabra “chilango” tiene un origen náhuatl en la palabra chilan-co que significa “donde están los colorados” y que hace alusión al color de piel de los habitantes de la Ciudad de México.
    También son destaca su caudillo el Dr. Miguel Escalona que abandero el movimiento durante la guerra de los pasteles, provenientes de las regiones más pobres del Distrito Federal el caudillo hizo llamar a su puñado de hombres armados el pelotón de los chilangos.
    Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Chilango

    CHILANGO, GA
    1. adj. coloq. Méx. Natural del Distrito Federal, en México. U. t. c. s.
    2. adj. coloq. Méx. Perteneciente o relativo al Distrito Federal o a los chilangos.
    Diccionario de la Real Academia Española
    Fuente: http://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=chilango

    WHITE MEXICANS I: LOS GUACHOS
    Una serie sobre el racismo en México
    Los Guachos o El ejército.
    Guacho es una palabra del idioma purépecha que significa “muchacho” pero que los mestizos usan despectivamente para referirse a los indios, a los ignorantes, a los niños traviesos. Su variante más famosa es la femenina: Las Guares.
    La mayor parte de los miembros de tropa del ejército provienen de los estratos sociales más pobres del país. Indios sureños, oaxaqueños, guerrerenses, veracruzanos y chiapanecos entran al ejército como único medio de huir de la pobreza. No hablo de la pobreza que te hace usar el mismo par de zapatos tres días seguidos. No, hablo de la pobreza que te deja sin comer por días, la que te hace vivir a un lado de un drenaje, la que te quema los huesos de frío en las noches, la que te mata a tus hermanos menores de diarrea.
    La tropa es movilizada del sur, hacia el centro y norte del país que es donde están la mayor parte de las líneas de combate. Estas zonas son habitadas por mestizos mexicanos, mitad indios y mitad españoles con un tono de piel más claro, y por lo tanto, la mayor parte de los sicarios de los cárteles norteños son mestizos. Los narcos mestizos llaman al ejército “los guachos” los indios que vienen del sur.
    Fuente: https://blogchinaco.wordpress.com/2011/04/18/white-mexicans-parte-i-los-guachos/

    ¿POR QUÉ SE LES DICE GUACHOS A LOS SOLDADOS?
    Yo pertenecí al 14o Batallón de Infantería Zapopan, Jalisco desde 1998 hasta 2004, y según lo que nuestros comandantes más viejos decían es que esa palabra “Guacho” es una palabra que quiere decir “Perro, Huérfano sin madre” en un dialecto del estado de Chiapas, ya que cuando los soldados antes iban y les destruían los plantíos de marihuana y amapola, la gente se enojaba y los empezaron a llamar así… la voz se corrió y ahora gente ignorante que no sabe ni el significado de la palabra se atreve a llamarlos así.
    Fuente: https://mx.answers.yahoo.com/question/index?qid=20090305123249AAZHfAn

    WACH: mexicano no yucateco, oriundo del altiplano.
    Fuente: http://www.mayas.uady.mx/articulos/hibridismos.html

    Los Huaches en Mérida
    En Mérida, existen, aparte de una creciente población de extranjeros “de extranjia” como me llamaba una amiga directora de escuela, una también creciente y no siempre bienvenida colonia de personas provenientes de la ciudad de México, también conocido como el D.F.
    Los Yucatecos, gente en su gran mayoría amables y muy hospitalarios siempre y cuando vengas de visita y no a quedarte en su bello refugio del mundo real, sienten una gran aversión hacia lo que comúnmente llaman ‘los huaches’. Un ‘huach’ es cualquier persona que viene de ‘fuera’ y que habla con una entonación distinta a lo aporreado que se habla aqui; puede ser de Toluca, Guadalajara, Querétaro o Guerrero; todos son huaches, tal vez con la excepción de los de Monterrey, quienes por su forma muy particular de hablar y la manera en que les duele extraer la cartera de su bolsillo, merecen una mención honorífica aparte.
    A manera de comentario cultural, se dice que el término ‘huach’ viene de los Mayas, quienes, poseedores de una lengua maravillosamente onomatopéyica, llamaban así a cualquier persona que venía del norte y quien vestía de huaraches, chanclas o sandalias. El sonido que hacían estas personas al caminar era asi como huach huach huach hauch, y por eso, se les llamaban ‘huaches’. Desde luego la palabra ‘huach’ en si es una españolización del término original maya; wach.
    El diccionario Maya Cordemex (1980, Ediciones Cordemex, Mérida, Yucatán) que por cierto es una excelente fuente de interesantes botanitas lingüísticas, dice en la página 905 lo siguiente:
    “WACH : azteca, mexicano” y declara lo siguiente: “en Yucatán se dice a la persona que viene de otras entidades federativas (mexicanas), situadas fuera de la península yucateca; por más que he hecho, no he logrado saber el origen de la palabra wach; solo supongo que se deriva de la otra palabra wa-paach; el wa-paach es persona alta y muy delgada, seguramente asi eran los aztecas que llegaron a Yucatán durante la época precolonial y por mala pronunciación la palabra se contrajo, formando wach.”
    Se critica desmedidamente a las actitudes de los huaches, quienes, según el folclor actual, vienen con actitudes de prepotencia y despotismo como si fueran los nuevos conquistadores y los que habitaban aquí unos cuantos indios brutos, lo cual es la peor ofensa para esta gente tan consciente de sus raíces y la claridad de su piel. Los huaches vienen con mucho o poco capital y se establecen en todos lados; ponen tiendas, restaurantes, fondas; traen comida extraña, forman clubes, escuelas para los pequeños huaches; en efecto, cambian por completo ese ‘feeling’ tan provinciano y anhelado que tenia Mérida ‘en los buenos tiempos’.
    Mucha de esta crítica se la merecen los defeños que vienen aqui con su arrogancia típica de cualquier persona proveniente de la capital de cualquier país; lo mismo pasa en Francia, cuando los Parisinos viajan por el campo o algún pueblo de provincia; los Argentinos tienen la fama de pesados no por la gente de los pequeños centros urbanos, sino por los que vienen de la capital Buenos Aires.
    Los huaches en Mérida son clasificables en cuatro grupos principales, de los cuales seguramente existen combinaciones, permutaciones y aberraciones, como es el caso del Yuca-Huach, término algo despectivo que se refiere a aquel Yucateco, quién, desde chico, vivió en la ciudad de México y regresa a esta tierra con un aire de superioridad para reírse del faisán y el venado como si él no fuera parte de esta cultura.
    Fuente: http://www.oocities.org/elmaloso.geo/huaches.htm

    GUACHO, CHA
    Del quechua wajcha ‘indigente’, ‘huérfano’.
    1. adj. Arg., Bol., Ec., Par., Perú y Ur. Dicho de una cría: Que ha perdido a su madre. U. t. c. s.
    2. adj. Arg., Bol., Chile, Par., Perú y Ur. Dicho de una persona: huérfana (‖ a quien se le han muerto el padre y la madre o uno de los dos). U. t. c. s.
    3. adj. Arg. y Ur. Dicho de una planta cultivada: Que nace sin ser sembrada.
    4. adj. Chile. Dicho de un hijo de madre soltera: No reconocido por el padre. U. t. c. s.
    5. adj. Chile. Descabalado, desparejado.
    6. adj. despect. coloq. Cuba. campesino (‖ que vive y trabaja en el campo). U. t. c. s.
    7. m. y f. Alb., Cuen., Guad. y Ur. Niño pequeño, chiquillo.
    8. m. Cría de un animal, y especialmente pollo de cualquier pájaro.
    Diccionario de la Real Academia Española
    Fuente: http://dle.rae.es/?id=Jc0wZHs

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